Año y medio de cárcel para el maltratador de 55 perros en Villa del Prado

El Juzgado de lo Penal número 3 de Móstoles ha condenado a un año y medio de cárcel al cazador que mantuvo a 55 perros de caza hacinados en un recinto de apenas 30 metros cuadrados en su finca, situada en el municipio madrileño de Villa del Prado.

Además, se impone al condenado la inhabilitación especial de cuatro años y seis meses para el ejercicio de la profesión, oficio o comercio que tenga relación con animales. También se le impone el abono de 10.925 euros para asumir los gastos del cuidado de las lesiones que provocó a los canes.

En una sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, la Sala considera penalmente responsable a este cazador, Roberto R.G., de un delito de maltrato animal. Contra el fallo, cabe la posibilidad de interponer recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid.

PERROS QUE MALVIVIAN HACINADOS

La protectora El Refugio, que actuó como acusación particular, reclamó 40 años de cárcel por un presunto delito de maltrato animal por cada uno de los perros que tenía bajo su responsabilidad. Sin embargo, los magistrados han comprado las tesis de la Fiscalía, que pidió una pena de un año y medio de cárcel para el procesado, a la que finalmente ha sido condenado.

El cazador, detenido por la Guardia Civil de Villa del Prado el 25 de agosto de 2014, era el responsable del cuidado de estos 55 perros. El Servicio de Protección a la Naturaleza de la Benemérita (Seprona) descubrió a estos animales en "muy malas condiciones", distribuidos en pequeñas jaulas de seis en seis. Además, también localizaron el cuerpo sin vida y en avanzado estado de descomposición de otros dos perros.

Roberto R.G. tenía a la mitad de estos perros sin microchip, que "malvivían hacinados en un recinto de apenas 30 metros cuadrados, en grupos de hasta siete perros, en hediondos cheniles de 2 x 1 metros".

Durante su declaración de casi dos horas ante el juez, el cazador intentó justificar la situación de los canes, señalando en varios momentos que las condiciones de los animales de caza son distintas a los animales de compañía. En un momento dado también detalló que no conocía las llagas y el mal estado físico en el que el Seprona encontró los perros porque "iba de noche a darles de comer y así no veía como estaban".

LESIONES Y MUERTE DE PERROS EN "LA FINCA DE LOS HORRORES"

El cazador también echó la culpa de la mala y deficiente alimentación de los animales en que había encargado a un amigo darles de comer. También argumentó que a los perros los veía un veterinario, que le había dado un bote con antibióticos.

El juzgado considera acreditado en su fallo el "menoscabo" a la salud de los animales es "evidente" como revela los informes de los peritos veterinarios, con resultado de lesiones e incluso muerte de ejemplares, dos de ellos en estado de putrefacción.

"Se encontraron (en referencia a los agentes) con una perrera ilegal con más de 50 perros, algunos fallecidos, otros apunto de hacerlo si no se les asistía, otros lesionados y prácticamente comidos y enfermos por las garrapatas, sin agua ni comida alguna", relata la sentencia. La actitud del condenado denota a juicio del tribunal un "desprecio a la salud de los animales" y un "maltrato injustificado a los que estaba sometidos", que aprecia un delito continuado a animales pero que no procede condenar por cada caso por separado.

EL REFUGIO RECURRIRÁ PORQUE QUIERE "MÁS CONDENA"

"Desde El Refugio aplaudimos la tendencia de los jueces a condenar con prisión el maltrato animal. Entre todos lo estamos consiguiendo. Vamos a recurrir esta sentencia porque queremos más", ha avanzado el presidente de esta asociación, Nacho Paunero.

La organización recuerda que "la Finca de los Horrores" carecía de agua corriente, luz, alcantarillado o cualquier otro sistema de eliminación de residuos. En su interior fueron hallados un total de 55 perros hacinados en casetas de ladrillo en las que se acumulaba "gran cantidad de heces, orines y restos óseos de distintas especies". Los animales, según expone El Refugio, soportaban temperaturas superiores a los 40 grados, presentando "todos ellos desnutrición, deshidratación, y sin ninguna medida higiénico sanitaria". Muy próximo a las casetas, junto a la valla de ferralla que delimitaba la perrera, fueron encontrados dos cadáveres de dos perros en avanzado estado de putrefacción.