El tripartito en Grecia se rompe y abre paso a un Gobierno de dos partidos

Grecia y la troika cierran el acuerdo para seguir recibiendo el rescate
Grecia y la troika cierran el acuerdo para seguir recibiendo el rescate |Telemadrid

La coalición tripartita en Grecia se rompi tras la decisión del partido izquierdista moderado Dimar de salir del Ejecutivo, lo que ha abierto el camino a un Gobierno de conservadores y socialdemócratas, que se han mostrado determinados a seguir adelante con las reformas.

La ejecutiva y el grupo parlamentario de Dimar decidieron retirar a sus dos ministros y sus dos viceministros del Gobierno y pasar a una oposición "constructiva".

El primer ministro conservador, Andonis Samarás, y el líder socialdemócrata, Evángelos Venizelos, abordarán en las próximas veinticuatro horas la composición del nuevo Ejecutivo, informaron fuentes de la sede de Gobierno a los medios locales.

Ambos manifestaron su determinación a continuar el camino de las reformas y concluir una legislatura que acaba de cumplir un año.

Finalmente las cosas han sido menos dramáticas -al menos por ahora- de lo que parecía cuando en la medianoche del jueves se anunció la ruptura de las negociaciones del tripartito y parecía que el Gobierno había llegado a su final y se avecinaban nuevamente elecciones anticipadas.

EL CIERRE DE LA TELEVISION PUBLICA, DETONANTE DE LA CRISIS

El detonante de la crisis fue el cierre de la radiotelevisión pública ERT, decretado unilateralmente por Samarás, y se profundizó ante la negativa de este de acatar una orden judicial que exigía el restablecimiento de la señal y el funcionamiento de la cadena hasta la creación de un nuevo ente público.

Finalmente, Samarás cedió algo en sus posiciones al ofrecer un modelo transitorio de tres meses con contratos para unos 2.000 de los 2.700 trabajadores, compromiso que Dimar acabó rechazando.

Aunque también el socio socialdemócrata lanzó críticas al comportamiento unilateral de Samarás, optó por permanecer en el Gobierno y obtuvo el voto unánime de su grupo parlamentario.

La nueva correlación de fuerzas será a partir de ahora algo más débil, pues sin los catorce votos de Dimar, Nueva Democracia y Pasok ya sólo contarán con 153 votos, dos por encima de la mayoría absoluta.

Sin embargo, a esos votos se pueden añadir puntualmente los de algunos políticos independientes que han manifestado ya su apoyo al nuevo Gobierno y al camino de las reformas.

Incluso Dimar subrayó en un comunicado que, pese a retirarse del Gobierno, mantendrá su apoyo a todas aquellas reformas que ha respaldado desde un principio.

"El país no necesita elecciones... Dimar insiste en su política de reformas y en la búsqueda de soluciones dentro de la realidad europea", señaló el partido.

Con todo, el nuevo Gobierno tendrá una tarea más que difícil para mantener el camino de las reformas y la estabilidad no está garantizada, habida cuenta de las asignaturas que todavía tiene pendientes con la troika, integrada por la Comisión Europea (CE),el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Uno de los puntos más conflictivos lo constituirá, como ha demostrado el ejemplo de ERT, el compromiso con la troika de despedir a 14.000 empleados públicos hasta finales de 2014.

De este total, 2.000 empleos deberán eliminarse antes de que finalice este mes.

El caso de ERT no resuelve este problema, y menos aún si finalmente Samarás mantiene su oferta de despedir "sólo" a 700 de los 2.700 empleados.

Los trabajadores recibieron hoy la orden del ministerio de Finanzas de desalojar la sede ocupada y proceder a cobrar un primer tramo de su indemnización.

En el transcurso de la próxima semana, quien asuma el ministerio de la Reforma Administrativa en lugar de Andonis Manitakis -nombrado por Dimar y por tanto fuera del nuevo equipo- deberá presentar una nueva propuesta de despidos.

El memorando firmado con los acreedores del FMI, el BCE y la CE a cambio del segundo rescate prevé que todo desvío del programa pactado acarrea automáticamente medidas adicionales.

El problema de los despidos sólo es uno de los que se avecinan; otro es el incumplimiento del programa de privatizaciones o el desvío de los objetivos de la recaudación fiscal.

La incertidumbre política provocó fuertes pérdidas en la Bolsa de Atenas que cerró con una caída del 6,11 por ciento.