El satélite Glory de la NASA cae al oceano Pacífico tras fallar el lanzamiento

Satelite

El satélite de observación espacial Glory, lanzado este viernes desde California, no pudo desprenderse correctamente del cohete Taurus XL que lo propulsaba ni alcanzar la órbita, por lo que ambos aparatos cayeron, probablemente en el océano Pacífico, según informó la NASA.

El cohete de propulsión despegó con éxito a las 10.09 GMT desde la Base Vandenberg de la Fuerza Aérea en California, pero unos seis minutos más tarde el director de lanzamiento, Omar Baez, indicó que había un problema en la operación.

Los primeros datos señalaban un fallo en la separación del artefacto, valorado en 424 millones de dólares, de la estructura que lo contiene desde el lanzamiento.

"No logramos llevarlo hasta la órbita", dijo Baez, quien añadió que todos los indicios apuntan a que el Glory y el cohete "están en alguna parte del sur del océano Pacífico".

El satélite debía haberse separado del proyectil propulsor 13 minutos después del lanzamiento y debía ubicarse en una órbita sincronizada con el Sol que le permitiera escanear casi toda la superficie de la Tierra.

Un fallo similar de la estructura de protección del artefacto científico ocurrió en un cohete Taurus en 2009 lo que hizo fracasar otra misión de la agencia espacial estadounidense para el estudio del clima terrestre.

La misión del artefacto Glory era proporcionar datos de alta precisión sobre las partículas atmosféricas conocidas como aerosoles y la radiación solar para la elaboración de modelos y el pronóstico de cambios en el clima de la Tierra.

El Glory debía incorporarse al programa "A-Train", compuesto por el conjunto de satélites de observación de la Tierra que ya están en órbita y que investigan las variables que afectan al clima.

El artefacto espacial, del tamaño de un refrigerador, estaba equipado con un instrumento capaz de medir las sutiles fluctuaciones de la energía emitida por el Sol.

El objetivo de Glory era averiguar los efectos de estos aerosoles, por ejemplo, si podrían cambiar los patrones de la lluvia al introducirse en las nubes o si se acumularan en la atmósfera, y si estos efectos serían de larga duración.