Zapatero apoya a Sarkozy en la expulsión de los gitanos

Los líderes europeos defienden el derecho de los Estados miembros a aplicar su legislación en las expulsiones de gitanos

Rajoy, sobre la expulsión de gitanos: "Estoy absolutamente convencido de que el Gobierno francés actuó dentro de la ley"

internacional

| 16.09.2010 - 16:21 h
REDACCIÓN

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Nicolas Sarkozy se ha convertido en el gran protagonista de este Consejo Europeo. Su política de expulsión de miles de gitanos rumanos y bulgaros se ha colado extraoficialmente en la reunión sin que figure en el orden del día y con ella la polemica que ha suscitado en el seno de la Union. La canciller Merkel ha criticado el tono de la comisaria y el presidente Berlusconi ha apoyado a Sarkozy.

A ellos se ha unido el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien estimó que los asentamientos irregulares son "una mala práctica" y pidió no prejuzgar las expulsiones de gitanos rumanos y búlgaros realizadas por Francia hasta que la Comisión Europea investigue.

En rueda de prensa en Bruselas tras concluir el Consejo Europeo que abordó hoy las polémicas expulsiones, Zapatero criticó las acusaciones formuladas contra Francia por la comisaria de Justicia, Viviane Reding, y señaló que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ofreció en la reunión explicaciones "relevantes" para justificar esas devoluciones.

Tachó de "inconvenientes", "inapropiadas" y "fuera de lugar" las declaraciones de Reding, quien, al anunciar que estudia un expediente de infracción a Francia, comparó las expulsiones francesas con las deportaciones de determinados grupos étnicos llevadas a cabo durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras recordar que no se trata del primer exceso verbal de la comisaria y rememorar sin citarlo sus críticas a la reciente presidencia española de la UE cuando ésta promovía la orden de protección para las mujeres maltratadas, Zapatero mostró su confianza en que "no vuelva a suceder" y "se contenga en el futuro".

SARKOZY: LA MAYORIA DE LOS JEFES DE ESTADO CONSIDERAN EXCESIVAS LAS DECLARACIONES DE REDING

El presidente francés ha asegurado que la mayoría de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se han mostrado "sorprendidos por las declaraciones excesivas" que hizo la vicepresidenta de la Comisión Según explicó al término del Consejo Europeo en Bruselas, las palabras "gravemente injuriosas" de Reding, que comparó la política de Francia con la practicada durante la Segunda Guerra Mundial por Alemania, han sorprendido a los mandatarios europeos por el hecho de que ésta se refiriera a "acontecimientos históricos que han herido profudamente a muchos de nuestros compatriotas".

Sarkozy subrayó que ante estas afirmaciones "profundamente hirientes" de la comisaria de Justicia su "deber" como jefe de Estado era "defender a Francia". Ahora bien, dijo, "Reding se ha excusado y tomo nota". "Francia ha reaccionado y lo continuará haciendo con arreglo al estricto respeto del derecho comunitario", aseguró.

El presidente francés ha defendido con vehemencia la legalidad de su política de expulsiones de gitanos procedentes de Rumanía y, en menor medida, de Bulgaria y ha dejado claro que piensa continuar con ella, pese a las críticas.

"Queremos el desmantelamiento de todos los campamentos ilegales, sean quienes sean los que están en ellos", ha explicado Sarkozy, quien ha insistido en que rechaza "la instalación a las puertas de nuestras ciudades" de este tipo de asentamientos "degradantes tanto para quienes viven en ellos como para los vecinos".

En su opinión, los campamentos "no son dignos ni de la República ni del ideal europeo".

Sarkozy ha recalcado que sólo una minoría de las personas afectadas por el desmantelamiento de poblados en Francia son gitanas procedentes de otros países europeos.

Como muestra, ha explicado que Francia evacuó 500 campamentos "ilícitos" durante el mes de agosto y que de los miles de personas implicadas entre dos tercios y tres cuartos tenían la nacionalidad francesa y continúan, por tanto, en territorio galo.

Sarkozy ha querido dejar claro también que todas las operaciones han sido supervisadas por la Justicia y que se han llevado a cabo respetando las normas europeas y sin apuntar a ningún grupo étnico o social.

Respecto a la circular del Ministerio del Interior que mencionaba como prioridad el desmantelamiento de los campamentos de gitanos y que terminó por desencadenar la reacción de Bruselas, Sarkozy ha dicho que fue reemplazada en cuanto él la conoció.

El presidente francés ha cerrado la rueda de prensa haciendo un llamamiento "a la calma" y al "sentido común" y ha considerado que, de no haber sido por las palabras "ultrajantes" de Reding, todo el caso se habría mantenido en la normalidad, pues las posturas son similares en toda Europa.

En este sentido, ha explicado que el Consejo Europeo ha pedido a Bruselas que haga propuestas para abordar la situación de los gitanos a escala comunitaria y ha opinado que "Europa no puede cerrar los ojos" ante las imágenes de pobreza e insalubridad de muchos asentamientos "ilegales".

CONSENSO EN CUATRO PUNTOS

Por otra parte, según fuentes diplomáticas españolas, los jefes de Estado y de Gobierno han discutido la polémica suscitada entre Bruselas y París y han alcanzado un "consenso" al respecto en torno a cuatro puntos.

En uno de ellos, los gobernantes europeos acogen las declaraciones del presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durão Barroso, en nombre del colegio de comisarios, en las que "se distancia" de las palabras de Reding que irritaron a Francia.

Además, los líderes recalcan que un Estado miembro tiene derecho a tomar medidas para hacer respetar el estado de derecho en su territorio y que, por su parte, la Comisión Europea puede y debe garantizar que se cumple la legislación comunitaria.

Tras la polvareda levantada por las palabras de Reding y la airada reacción francesa, el último punto del consenso alcanzado por el Consejo Europeo subraya que la regla esencial en la relación entre la CE y los Estados debe ser "el respeto mutuo", indicaron las fuentes.

ENFRENTAMIENTO SARKOZY-BARROSO

Una polémica que ha desembocado en un duro enfrentamiento entre el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, durante la cumbre de líderes europeos, según ha informado el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov.

"Hubo una disputa, por no decir una bronca", entre Barroso y Sarkozy, ha dicho Borissov. La discusión entre los líderes europeos sobre la polémica de los gitanos, que se abordó de manera informal durante el acuerdo, fue "muy difícil" y hubo un "gran desacuerdo", ha asegurado el primer ministro búlgaro.

La tensión entre Bruselas y París a cuenta de la política de Sarkozy sobre los gitanos se elevó después de que la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, comparara la actitud del Gobierno francés con la Alemania nazi al anunciar su intención de expedientar a Francia por discriminación.

Barroso respaldó a su comisaria pero dejó claro que no había sido su intención establecer un paralelismo entre las expulsiones de Francia y los acontecimientos de la segunda Guerra Mundial. La propia Reding se disculpó por el malentendido que habían generado sus palabras.

No obstante, antes de la disculpa, Sarkozy había sugerido a la vicepresidenta de la Comisión acoger en su Luxemburgo natal a los gitanos expulsados. Barroso pide "a otros" que retiren como Reding su "comentarios exagerados".

BARROSO PIDE A OTROS QUE RETIREN SUS COMENTARIOS EXAGERADOS

En este sentido, el presidente de la Comisión Europea, en la rueda de prensa final de la cumbre europea celebrada hoy en Bruselas Barroso fue preguntado por el debate entre los líderes y, en particular, por su intercambio dialéctico con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que algunos asistentes calificaron de "violento".

Barroso no quiso calificar el tono de la discusión.

"Me he limitado a reiterar la posición que expresé la víspera, muy claramente, en nombre de toda la Comisión Europea", dijo.

A saber, "que la Comisión cumple su papel como guardiana del Tratado; que cualquier forma de discriminación en Europa contra las minorías étnicas es inaceptable; y que el respeto de la dignidad humana es un valor sagrado para la Unión Europea".

"Es cierto que en la pasión del debate hemos oído comentarios exagerados", reconoció Barroso en alusión a la rueda de prensa de la comisaria Reding en la que sugirió un paralelismo entre lo que está pasando en Francia con los gitanos y las deportaciones de la Segunda Guerra Mundial.

"La vicepresidenta de la Comisión lo ha reconocido ayer (que sus palabras fueron exageradas) y otros deberían pensar en hacer lo mismo", recomendó el presidente del Ejecutivo europeo.

"La Comisión también puede quejarse de una cierta retórica" en su contra, añadió.

Barroso ha pedido "dejar de lado" la "retórica inútil" y las "controversias innecesarias" y concentrarse en "asuntos sustanciales".

Ha dejado claro igualmente que "la CE va a cumplir enteramente su papel", es decir, el de investigar si Francia ha violado la legislación europea que prohíbe la no discriminación por razones étnicas y ampara la libertad de circulación.

La clave del análisis se centra en una circular ministerial francesa en la que se daba la instrucción a la policía de desmantelar los campamentos de los gitanos.

El Gobierno francés, que no ha negado la existencia de la circular, la ha corregido para eliminar la referencia a esa minoría.

Según Barroso, el análisis de Bruselas se llevará a cabo "en el respeto estricto del derecho comunitario, según el mandato que hemos recibido no sólo del Tratado sino de todos los Estados miembros".

RAJOY CONVENCIDO DE QUE EL GOBIERNO FRANCES APLICÓ LA LEGALIDAD

Mientras, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha asegurado que respeta la decisión del presidentes francés, Nicolas Sarkozy, de expulsar gitanos rumanos y ha expresado su convencimiento de que el Gobierno de Francia ha actuado en el marco de la legalidad.

"Estoy absolutamente convencido de que el Gobierno francés hizo esto, como no podía ser de otra manera, dentro de la ley", ha declarado Mariano Rajoy en una comparecencia en Melilla, junto al presidente de la ciudad autónoma, Juan José Imbroda.