Turquía anuncia la suspensión de la Convención de Derechos Humanos

El gobierno turco inicia un periodo de tres meses de estado de emergencia

El principal partido de la oposición ha calificado esta decisión como un golpe de Estado civil

Berlín exige a Ankara proporcionalidad y no castigar a oponentes políticos

Austria pide explicaciones a Turquía sobre una posible deriva autoritaria

El Kremlin dice que el estado de emergencia en Turquía es un "asunto interno"

internacional

| 21.07.2016 - Actualizado: 14:56 h
REDACCIÓN

El Gobierno turco anunció hoy la suspensión de la Convención Europea de Derechos Humanos mientras dure el estado de emergencia que comienza hoy.

Numan Kurtulmus, vicepresidente del Gobierno, explicó que la suspensión de la Convención se hará "como se ha hecho en Francia", en alusión a las medidas tomadas en ese país por la declaración del estado de emergencia por los atentados terroristas de los últimos meses.

Kurtulmus insistió en que la declaración del estado de emergencia no significa la aplicación de la ley marcial y que los ciudadanos no se verán afectados.

"El derecho de reunión y manifestación no serán cancelados. No va a ver toque de queda, no habrá ningún retroceso en los avances democráticos", afirmó el viceprimer ministro y prometió que el "Parlamento estará abierto y funcionando".

Además, volvió a culpar del intento de golpe de Estado del pasado fin de semana al clérigo islamista exiliado en Estados Unidos Fethullah Gülen, del que dijo dirige una "organización terrorista".

"Su objetivo (de los golpistas) no era un golpe de Estado. Era matar al presidente Erdogan y conducir al país a una guerra a largo plazo con Siria", dijo.

Respecto a la petición formulada a Estados Unidos para que extradite a Gülen, Kurtulmus pidió a Washington que se ponga en el lugar de Turquía. "Cómo se sentirían si un sacerdote hubiera tratado de destruir EEUU e ir a Turquía a vivir en una mansión", planteó.

TRES MESES DE ESTADO DE EMERGENCIA

Turquía comienza hoy un periodo de tres meses de estado de emergencia, justificado por las autoridades en la necesidad de proteger la democracia tras el intento golpista del pasado viernes, durante el que el Ejecutivo puede gobernar por decreto, suspender derechos civiles y prohibir publicaciones.

El presidente del país, el islamista Recep Tayyip Erdogan, anunció anoche que esta medida permitirá dar "de forma más eficiente los pasos para eliminar lo antes posible la amenaza a la democracia, el estado de derecho y los derechos de nuestros ciudadanos".

"Esta medida no es en absoluto contra la democracia, el estado de derecho y la libertad. Por el contrario, tiene el propósito de fortalecer y proteger esos valores", dijo el jefe del Estado después de reunirse con el Consejo Nacional de Seguridad y, horas después, con el gabinete de ministros.

La medida entró en vigor a las 01.00 de la pasada madrugada (22.00 GMT) con su publicación en el Boletín Oficial.

El estado de emergencia da amplios poderes al Ejecutivo para gobernar mediante decretos-ley que deben ser debatidos en el Parlamento sólo 30 días después de su entrada en vigor.

Los gobernadores provinciales, nombrados por el Gobierno central, pueden prohibir la distribución de periódicos, revistas y libros y restringir todo tipo de concentraciones, reuniones y actividades de asociaciones y sindicatos.

Las fuerzas de seguridad están autorizadas a disparar si sus órdenes no son obedecidas o si encuentran resistencia armada. Los agentes que se vean implicados en esos casos serán investigados sin ser previamente detenidos.

También se amplían los cuatro días en que un ciudadano puede estar detenido sin comparecer ante el juez.

El presidente invocó el artículo 120 de la Constitución turca que permite establecer el estado de emergencia en el caso de actos de violencia que amenacen la democracia.

Bajo esas circunstancias, el Gobierno puede también imponer obligaciones financieras y laborales a los ciudadanos y conferir poderes especiales a los funcionarios.

El estado de emergencia puede ser ampliado por cuatro meses, sin límite de renovaciones, mediante aprobación del Parlamento, donde el AKP, el islamista partido del Gobierno fundado por Erdogan, tiene mayoría absoluta.

El principal partido de la oposición, el socialdemócrata CHP, ha calificado esta decisión como un golpe de Estado civil mientras que el prokurdo HDP ha dicho que esta medida sólo extiende a todo el país una situación que ya se vivía en las provincias donde se concentra la población kurda.

Desde esa formación se ha asegurado que si los golpistas hubieran tenido éxito, también habrían convocado el estado de emergencia.

Ya antes de la publicación del estado de emergencia, unas 50.000 personas, entre funcionarios y trabajadores privados, habían sido suspendidos de empleo por su supuesta vinculación a la red de seguidores de Fethullah Gülen, el clérigo islamista exiliado en Estados Unidos al que Ankara acusa de orquestar el golpe.

ALEMANIA EXIGE PROPORCIONALIDAD

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, reclamó hoy de nuevo proporcionalidad al Gobierno turco tras el anuncio del estado de emergencia y le recordó que el Estado sólo debe actuar ante "la participación probada en actos delictivos y no ante presuntas inclinaciones políticas".

"El estado de emergencia debe limitarse al tiempo estrictamente necesario y después debe ser levantado de forma inmediata", manifestó en un comunicado el jefe de la diplomacia alemana.

Prolongar ese estado más allá de los necesario, advirtió, "significaría romper y debilitar a Turquía, tanto interna como externamente".

En opinión de Steinmeier, el estado de emergencia, que permite al Ejecutivo gobernar por decreto, suspender derechos civiles y prohibir publicaciones, vuelve a poner de manifiesto que el intento de golpe de estado deja profundas huellas en la política y la sociedad turca.

Como el primer día, continuó, el Gobierno alemán espera que Ankara actúe de forma proporcionada y en el marco del Estado de derecho en la investigación de ese golpe.

AUSTRIA CONVOCA AL EMBAJADOR TURCO

El Ministerio de Exteriores de Austria ha convocado hoy al embajador turco, Hasan Gögüs, para pedirle explicaciones sobre la situación tras el intento de golpe de Estado y el temor a que la declaración del estado de emergencia provoque una deriva autoritaria.

"La declaración del estado de emergencia conlleva a que el presidente tenga aún más amplias competencias y nuestra preocupación es, claro está, que pudiera haber una evolución en Turquía hacia una corriente autoritaria", explicó hoy el ministro austríaco, Sebastian Kurz, a la radio pública Ö1.

Por eso, explicó el político conservador, se ha invitado al embajador para pedirle "información clara sobre en que dirección se va a desarrollar Turquía".

Kurz aseguró que "no son comprensibles" medidas tomadas por el Gobierno turco tras el fallido golpe como la suspensión de empleo o las detenciones de miles de funcionarios y las "intromisiones en la Justicia".

"Lo que ha pasado en los últimos días en muchos ámbitos es inaceptable", denunció el ministro.

Kurz aseguró que el intento de golpe de Estado es condenable pero que no debe servir como "un cheque en blanco para estos comportamientos".

El jefe de la diplomacia austríaca también anunció que pedirá explicaciones al embajador sobre los "indicios" de que las protestas de apoyo a Erdogan que han tenido lugar en Austria en los últimos días, en algunos casos con episodios de violencia, han estado animadas directamente por Ankara.

Algo que Kurz calificó de inaceptable y ante lo que su Gobierno, dijo, va a protestar.

El ministro afirmó que la Unión Europea debe mantenerse firme en la defensa de sus valores y aseguró que hay distintas formas, políticas y económicas, de presionar a Turquía en relación a esa "evolución errónea".

UN ASUNTO INTERNO PARA EL KREMLIN

La declaración en Turquía del estado de emergencia por un periodo de tres meses, tras el fallido golpe de Estado, "es un asunto interno" de ese país, dijo hoy el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

"Eso es un asunto interno de Turquía", dijo Peskov en declaraciones a los periodistas.

Por otra parte, Peskov aseguró que no conoce las informaciones que señalan que Rusia advirtió a Turquía de que se preparaba un golpe inminente.

"No tengo esa información y no sé a qué fuentes se refieren", seguró Peskov, acerca de las noticias publicadas en ese sentido por medios iraníes.