Rousseff dice al Senado que siente el gusto "amargo de la injusticia"

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internacional

| 29.08.2016 - 16:48 h
REDACCIÓN
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La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó a presentar sus alegatos finales en el juicio político a que se enfrenta en el Senado y afirmó que siente "el gusto amargo y áspero de la injusticia".

Ante los 81 senadores, constituidos en jueces y dirigidos por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, como garante constitucional del proceso, Rousseff insistió en su inocencia y avisó que "no esperen" de ella "el obsequioso silencio" frente a los cobardes que pretenden atentar con el estado de derecho".

"Estamos a un paso de la consumación de una grave ruptura institucional, de concretar un verdadero golpe de estado", recalcó.

"Vengo a mirar directamente a los ojos de sus excelencias y a decir con la serenidad de quien no tiene nada de qué responder que no cometí delitos de responsabilidad", dijo.

"Estoy acusada injusta y arbitrariamente", insistió Rousseff, que reiteró que las acusaciones de maniobras fiscales en las que se basa el juicio político en su contra son "pretextos para derribar a un gobierno legítimo" y "hacer viable un golpe" amparándose en la Constitución.

Recordó que su compromiso político se remonta a los años de lucha contra la dictadura militar, cuando fue torturada y encarcelada, un periodo en el que "tenía miedo de la muerte y de las secuelas de la tortura, pero no cedí, resistí".

Ahora, "a los casi 70 años, después de ser madre y abuela, nunca renunciaría a los principios que siempre me guiaron: Tengo un compromiso con mi país, con la democracia y el estado de derecho".

"He sido intransigente en la defensa de la honestidad y la gestión pública", subrayó.

"No lucho por mi mandato, por vanidad o apego al poder", dijo, al tiempo que subrayaba en tono firme y sereno ante el pleno del Senado: "Lucho por la democracia, por la verdad y la justicia, por el pueblo de mi país"