Romney y Santorum miden fuerzas en Michigan en busca de una victoria crucial

Elecciones EEUU

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| 28.02.2012 - 12:30 h
REDACCIÓN
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Mitt Romney y Rick Santorum han medido fuerzas hoy en Michigan con ataques mutuos la víspera de las primarias en ese estado, donde ambos necesitan la victoria para afianzarse en la carrera por la candidatura republicana a la Presidencia de Estados Unidos.

En Arizona también se celebrarán primarias este martes, pero en ese estado fronterizo con México se considera muy probable que se imponga Romney, exgobernador de Massachusetts y que cuenta con 13 puntos de ventaja sobre Santorum, de acuerdo con RealClearPolitics, que elabora una media diaria de las principales encuestas.

Con Arizona inclinada hacia Romney, los dos candidatos están centrados en arañar votos en Michigan, un estado muy afectado por la recesión de los últimos años y la crisis del sector automovilístico de 2008.

Según RealClearPolitics, Romney tiene una ventaja de menos de dos puntos sobre Santorum en Michigan, su estado natal y donde su padre fue gobernador.

Una victoria en Michigan del exsenador Santorum, un devoto católico en ascenso desde sus triunfos en Colorado, Misuri y Minesota, puede dejar en la cuerda floja a Romney, que no agrada mucho a los sectores más conservadores del Partido Republicano y, en particular, al movimiento derechista Tea Party.

En un desayuno en la Cámara de Comercio en Detroit, Santorum ha vuelto a insistir hoy en que, cuando era gobernador de Massachusetts, Romney impulsó una reforma sanitaria muy similar a la promovida por el presidente Barack Obama y criticada por los republicanos.

Romney "obligó" a los hospitales católicos de Massachusetts a distribuir la píldora del día después, ha asegurado además Santorum, padre de siete hijos y contrario al aborto.

Santorum "es un buen tipo, pero nunca ha tenido un trabajo en el sector privado", ha dicho por su parte Romney, en un acto en una fábrica en Rockford en el que instó a los votantes a decantarse por el candidato "con más experiencia".

Además, Romney abogó por volver a centrar la campaña electoral "en la economía", después del énfasis que ha puesto Santorum en los últimos días en temas sociales como la libertad religiosa y el uso de anticonceptivos.

Para Santorum lo importante era obligar a Romney a dedicar tiempo y recursos a Michigan, en detrimento de los estados que celebrarán primarias el 6 de marzo, una cita conocida como el "Súpermartes" en la que se pondrán en juego casi la mitad de los delegados necesarios para conseguir la candidatura presidencial del Partido Republicano.

"No importa cuáles sean los resultados, ya hemos ganado. Michigan es el estado natal de Romney", ha explicado John Brabender, un asesor de la campaña de Santorum, a la cadena CNN.

El congresista tejano Ron Paul, de ideas libertarias, también está haciendo campaña en Michigan, enfocado como hasta ahora en captar el voto de los jóvenes y acumular delegados para hacer valer su influencia en la Convención Republicana de Tampa (Florida), de la que saldrá en agosto el nombre del rival de Obama en los comicios de noviembre.

Mientras, el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, muy rezagado en los sondeos tanto en Michigan como en Arizona, está hoy en Tennessee, uno de los estados que celebrará primarias en el "Súpermartes".

Aunque Michigan acaparará buena parte de la atención mediática este martes, el interés de Arizona está en ver si los hispanos saldrán a votar y por quién lo harán.

Romney cuenta con el respaldo de la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, defensora de la polémica ley de inmigración aprobada en ese estado, paralizada parcialmente por los tribunales y que exige que la Policía compruebe la situación migratoria de quienes considere sospechosos.

Además, el exgobernador ha manifestado reiteradamente su oposición al "Dream Act", una medida que busca la legalización bajo ciertas condiciones de estudiantes indocumentados.

También defiende la "autodeportación", que consiste básicamente en una "guerra de desgaste" para que los inmigrantes no consigan empleos y por voluntad propia decidan marcharse de EEUU.