París amanece tras la peor masacre terrorista de la historia de Francia

127 muertos y 250 heridos, cifras provisionales de los atentados

Siete de los ocho terroristas abatidos murieron en explosiones suicidas París

El Gobierno francés sigue pidiendo a los parisinos que no salgan de sus casas

internacional

| 14.11.2015 - 10:00 h
REDACCIÓN

La ciudad de París amaneció hoy tras vivir anoche la peor masacre terrorista de la historia de Francia, con un balance provisional de 127 muertos y 250 heridos, de los que 80 se encuentra en estado grave.

Siete de los ocho terroristas que se sabe participaron en los ataques murieron al hacer estallar sus cinturones explosivos, mientras que el octavo fue abatido por la policía.

Los agresores perpetraron seis ataques casi simultáneos en la capital: tiroteos en varios bares y terrazas del centro, una toma de rehenes en la sala Bataclan, en la que perdieron la vida al menos 70 personas, y tres explosiones en las inmediaciones del Estadio de Francia, donde la selección gala disputaba un partido amistoso contra Alemania.

El punto que resultó más mortífero fue la sala de fiestas Bataclan, donde al menos cuatro asaltantes irrumpieron durante un concierto del grupo estadounidense de rock Eagles of Death Metal y acabaron con la vida de al menos 80 personas en un establecimiento con un aforo de 1.500.

Diversos testigos explicaron que habían visto llegar a varios hombres con fusiles kalachnikov que, a cara descubierta, dispararon contra los espectadores del concierto.

Uno de esos testigos precisó a la emisora "France Info" que los asaltantes gritaban "Alá es el más grande".

Tras varias horas de enorme tensión en la que todas las miradas se concentraban en esa sala y en las que se habló de una toma de rehenes, la policía llevó a cabo el asalto pasada la medianoche.

El prefecto de policía, Michel Cadot, explicó que la operación fue "extremadamente importante" y, en declaraciones a "iTélé" señaló que los terroristas se recluyeron en la segunda planta y activaron unos cinturones de explosivos que llevaban.

A pocos cientos de metros del Bataclan, y también en el este de París, se produjeron tres tiroteos diferentes, en la calle Charonne, en el bulevar Voltaire, en la calle Alibert -junto al restaurante "Le Petit Cambodge"- y en la calle de la Fontaine au roi.

En los alrededores del Estadio de Francia hubo tres explosiones desde las 21.30 locales (20.30 GMT) cuando se estaba disputando un partido amistoso entre las selecciones de fútbol Francia y Alemania, al que asistía, entre otros, el presidente francés, François Hollande.

De acuerdo con diversas fuentes oficiales citadas por los medios franceses, tres kamikazes suicidas murieron allí al hacer saltar los cinturones de explosivos que llevaban, y una persona de la que no se sabe la identidad.

Tras los atentados, Hollande compareció ante la nación en una intervención televisada desde el Palacio del Elíseo y anunció que decretaba el estado de emergencia en el conjunto del país, controles fronterizos y la movilización de 1.500 militares para reforzar a la policía y a la gendarmería.

La policía ha pedido a los habitantes de París que no salgan de sus casas y se han suspendido todos los espectáculos y concentraciones públicas en la capital, al menos este sábado.

Hoy además se celebrará un consejo de Defensa a las 09.00 hora local (08.00 GMT) y Hollande ha suspendido su viaje a la cumbre del G20 en Turquía para ocuparse de unas circunstancias excepcionales, que han requerido medidas insólitas en Francia.

Además de cerrar los pasos fronterizos, Francia ha movilizado a 1.500 militares y ha establecido protocolos de urgencia en los hospitales .

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo francés, François Hollande, en la que ambos se comprometieron a trabajar juntos para derrotar al terrorismo.

En un comunicado, la Casa Blanca informó de la llamada, en la que Obama trasladó sus condolencias a Hollande "en nombre del pueblo estadounidense" por los "horrorosos" ataques múltiples de París, en los que al menos 120 personas perdieron la vida.

El presidente estadounidense reiteró el apoyo "firme e inquebrantable" de EE.UU. al pueblo de Francia, su "más antiguo aliado y amigo", y volvió a ofrecerse para ayudar en la investigación sobre lo ocurrido.

Además de la solidaridad expresada por Washington, los principales dirigentes mundiales también expresaron su consternación y repulsa por los ataques ocurridos en Francia.