Los egipcios vuelven a retar el toque de queda para exigir marcha de Mubarak

El dirigente de los Hermanos Musulmanes anuncia la creación de un Comité opositor para negociar con los militares el final del régimen

El Baradei: "el cambio "no tiene marcha atrás"

internacional

| 31.01.2011 - 08:54 h
REDACCIÓN

Miles de egipcios repitieron hoy en la plaza Tahrir las protestas que protagonizan desde hace una semana, en un acto que se desarrolló sin incidentes a pesar de que la Policía volvió a las calles después de estar ausente por tres días.

Fuentes del Movimiento 6 de Abril, que lanzó esta campaña el martes pasado en una iniciativa que cuenta con el apoyo de otros grupos de la oposición, dijeron a Efe que la protesta de hoy se estaba desarrollando pacíficamente.

"Hasta ahora no han hecho nada", dijo uno de los portavoces del movimiento, Bara Magdi, refiriéndose a las fuerzas policiales, que recibieron órdenes para volver a desplegarse en las calles, tras el desorden público del pasado fin de semana.

No se han dado explicaciones sobre las razones que motivaron al régimen de Hosni Mubarak a ordenar la retirada de la policía el viernes por la noche y encargar al Ejército la misión de salvaguardar la seguridad del país.

Los soldados, que sólo se colocaron en puntos estratégicos de la capital y en algunos barrios de El Cairo, no pudieron evitar los actos de pillaje y el caos en muchos sectores urbanos que hubo el pasado sábado.

La policía fue responsable de la dura represión que hubo a partir del miércoles pasado, y especialmente el viernes, por los intentos de la oposición de forzar en las calles el final del régimen de Mubarak, en el poder desde 1981.

Se temía que, al volver de nuevo a las calles, se desataran de nuevo estas escenas de violencia, en las que han muerto más de cien personas y miles más han resultado heridas, pero las nuevas órdenes recibidas por los agentes eran evitar al máximo esa violencia.

Como parte de esas disposiciones, la plaza Tahrir, epicentro de las manifestaciones, quedó bajo el control del Ejército, cuyo papel ha sido acogido con muestras de respaldo por la población, y los soldados seguían hoy en ese lugar.

Como en las jornadas previas, y coincidiendo con el toque de queda, que hoy comenzó a las 15.00 hora local (13.00 GMT), miles de personas acudieron hoy a la plaza Tahrir para participar en la protesta, dentro de un ambiente festivo.

Hombres, mujeres y algunos niños, con actitud relajada, compartían ese espacio con los tanques situados en las entradas de la plaza Tahrir.

"Hacemos turnos con mi familia. Estamos yo, mis amigos y mis padres", dijo a Efe una de las manifestantes, Rana al Nemr.

Otro participante en la protesta, Jaled Said, que lleva cuatro días durmiendo en la plaza Tahrir, sólo tiene una razón para abandonar: "Hasta que no se vaya Mubarak no me marcharé".

En este lugar del centro de la capital la imaginación comenzaba a expresarse en imágenes pintorescas. En un punto, la población había juntado basura en un montón, coronándolo con un cartel: "Esta es la tumba del Gobierno de Mubarak".

La normalidad que se vivía hoy en las calles de El Cairo se correspondía con la normalización institucional que representó la toma de posesión de los nuevos ministros, dos días después de que fuera reemplazado el jefe de Gobierno.

NUEVO GOBIERNO

El gabinete del general Ahmed Shafiq juró hoy su cargo frente a Mubarak. No hay sorpresas en carteras claves, como Asuntos Exteriores y Defensa, que se mantienen sus titulares, pero sí ha habido un relevo en el Ministerio del Interior.

"Este nuevo gobierno sólo representa a Mubarak, se trata de figuras corruptas, pero no se ha hecho eco de los requisitos del pueblo", afirmó el portavoz del Movimiento 6 de Abril al comentar la formación del nuevo gabinete.

El presidente egipcio pidió a su nuevo primer ministro, Ahmed Shafiq, que dialogue con la oposición para promover la democracia en el país, en un mensaje televisivo emitido anoche.

Mubarak, acorralado por las protestas masivas en todo el país y la presión internacional, urgió a Shafiq, un militar nombrado este sábado para el puesto, que emprenda reformas en la economía, orientadas a la creación de empleo y el control de la inflación, según declaró en la televisión estatal Nile TV.

Aunque las manifestaciones de hoy fueran pacíficas y asumió un nuevo Gobierno, Egipto sigue con los bancos cerrados, las oficinas públicas a medio ritmo y con un toque de queda que se extiende por diecisiete horas.

Para mañana, martes, el Movimiento 6 de Abril ha convocado una masiva manifestación para recuperar el ritmo de las protestas del martes y viernes pasados, a partir del mediodía, y que quiere darle un ambiente festivo, con música y otros espectáculos.

"Mañana seremos un millón", afirmó Amr Abdu Ramhan, uno de los manifestantes que se encontraban hoy en la plaza Tahrir.

COMITÉ OPOSITOR PARA NEGOCIAR LA TRANSICIÓN

Mientras, la fragmentada oposición egipcia dio este domingo pasos decisivos para prepararse ante un eventual cambio de régimen, con la presencia por primera vez del premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei en la céntrica plaza Tahrir, epicentro de la protesta, y la creación de un comité con los militares para negociar la transición.

El Baradei, muy criticado por su ausencia en el comienzo de las protestas, reclamó al presidente egipcio, Hosni Mubarak, que dimita, ante miles de manifestantes que, un día más, desafiaron el toque de queda impuesto por las autoridades. "Nos han robado nuestra libertad", dijo el ex director de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), y resaltó que el movimiento por el cambio "no tiene marcha atrás".

Con la ayuda de un megáfono, El Baradei se mostró "orgulloso de ser egipcio" y consideró que los ciudadanos de este país han "recuperado la libertad", antes de pronosticar que "este es el comienzo del fin" para Mubarak.

Las protestas callejeras han carecido hasta el momento de una figura capaz de galvanizar las diferentes sensibilidades ideológicas que pueda ser presentada como un candidato capaz de dirigir una eventual transición.

Por eso, la aparición pública de El Baradei y el anuncio de la creación de un comité para analizar con el Ejército el final del régimen otorgan una nueva dimensión a la capacidad de los opositores de unirse frente a su enemigo común.

El dirigente de los Hermanos Musulmanes Saad Katatni explicó por teléfono que "el comité podría mantener una reunión con responsables militares para analizar un posible cambio de régimen en Egipto".

Katatni señaló que ese comité, integrado por el ilegalizado grupo islámico y por la laica Asamblea Nacional por el Cambio de El Baradei -que aglutina distintos movimientos opositores-, quiere estudiar con el Ejército la salida de Mubarak del país, la formación de un Gobierno transitorio y la celebración de comicios libres.

Mientras, el grupo de los Hermanos Musulmanes, la mayor fuerza opositora en Egipto, rechazó mantener cualquier diálogo con el nuevo primer ministro, general Ahmed Shafiq, y criticó al presidente, Hosni Mubarak, por haberlo propuesto.

"Ahmed Shafiq y Omar Suleiman (vicepresidente) son pilares del régimen y han participado en su injusticia y su corrupción, y de sus manos nunca se conseguirán reformas ni democracia", declaró uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, Mahmud Gazali. "Sólo queremos dialogar con el Ejército, el único en el que confía el pueblo, para llegar a un acuerdo sobre el traspaso del poder de una manera pacífica", añadió.

El líder opositor Ayman Nur, encarcelado varios años por su oposición a Mubarak, explicó, en declaraciones a la televisión Al Yazira International, que el comité estará formado por diez personas y no negociará "en ningún caso" con Mubarak, sólo con los militares.

"Hemos creado este comité para mejorar la situación de la seguridad y, sobre todo, para reclamar que Mubarak deje el poder. Todas las demás demandas se supeditan a esta", explicó el también dirigente del partido Ghad (Mañana).

Por ello, pidió a los responsables de las Fuerzas Armadas que "escuchen al pueblo" y obliguen al presidente a salir "de forma pacífica", algo que no se consideraría un golpe de Estado, ya que es "su deber constitucional".