Luis Urzúa, el 33, el capataz que decidió ser el último en abandonar la mina

internacional

| 14.10.2010 - Actualizado: 17:27 h
REDACCIÓN

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El topógrafo chileno Luis Urzúa Iribarren, de 54 años y capataz en el yacimiento San José, consiguió que se cumpliera su deseo de ser el último minero en abandonar el refugio donde 33 obreros pasaron 70 días esperando un rescate que para muchos se antojaba milagroso. Elegido por sus compañeros como el líder natural en medio de la tragedia ocasionada por el derrumbe que el 5 de agosto los sepultó a 700 metros, a Urzúa le aguarda ahora una fama que nunca ha buscado.

Su condición de líder le valió ser escogido como el último de los 33 que abandonara la mina, con lo que pasa a ser en la historia el ser humano que más tiempo ha permanecido en esas condiciones. Un récord para el libro de Guiness en el que seguramente nunca pensó, sino sólo en el bienestar de sus compañeros.

Llegado hace pocos meses a la mina, este jefe de turno nacido en la desértica ciudad de Vallenar, impuso disciplina en el grupo, racionó la comida, distribuyó tareas y organizó turnos.

Las autoridades y equipos de rescate reconocen que todas estas decisiones fueron vitales para la supervivencia de los 33, sobre todo en los primeros días, cuando la incertidumbre era el sentimiento predominante entre los trabajadores atrapados. Urzúa, quien perdió a su padre cuando aún era niño y debió convertirse en cabeza de familia y encargarse de seis hermanos menores, encabezó, además, los intentos de los propios mineros para encontrar una salida en los primeros días tras el accidente.

EXPERIENCIA EN OTROS ACCIDENTES MINEROS

Cuando estos intentos fracasaron, Luis dio esperanza a sus compañeros basándose en su experiencia en situaciones parecidas, ya que antes le había tocado vivir otros accidentes mineros. En enero de 2006, estuvo en el incendio de la mina Carola, también en norte de Chile, donde tras la explosión de un camión murieron tres trabajadores.

En la profundidad de la mina San José, Urzúa impuso en los primeros 17 días de encierro una rutina alimentaria que se repetía cada 48 horas: los mineros ingerían dos trozos de jurel en lata y media taza de leche.

También racionó los paquetes de galletas y melocotones en conserva que había en el refugio.

RESPONDIÓ A LA PRIMERA LLAMADA DEL MINISTROS

El 23 de agosto, un día después de que se supiera que los 33 estaban vivos, Urzúa fue quien respondió la primera llamada telefónica del ministro de Minería, Laurence Golborne: "Estamos bien, esperando que usted nos rescate", le dijo. Al día siguiente respondió una llamada del presidente Sebastián Piñera: "Bajo un mar de rocas, estamos esperando que todo Chile haga fuerza para que nos puedan sacar de este infierno", le comentó al mandatario.

Las dotes de liderazgo de Luiz Urzúa han sido destacados hasta por los expertos estadounidenses de la NASA que llegaron a la mina para asesorar a los encargados del rescate en técnicas de supervivencia.

Su madre, Nelly Iribarren, está "muy feliz" y observó el rescate como un nuevo nacimiento de su hijo. "Claro que ahora no seré yo, sino la Madre Tierra", comentó antes del rescate.