Las FARC fusilan a cuatro secuestrados durante una operación del ejército de Colombia

El ejército colombiano encuentra vivo a otro rehén de FARC en zona de combates

internacional

| 27.11.2011 - 02:37 h
REDACCIÓN

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Las FARC ejecutaron hoy a cuatro secuestrados, un soldado y tres policías, durante una operación del Ejército de Colombia en la zona donde la guerrilla tenía a los cautivos, en el selvático y sureño departamento de Caquetá.

Entre los asesinados está el sargento mayor del Ejército José Libio Martínez Estrada, quien, con casi 14 años en poder de las FARC, era la persona que llevaba más años cautiva en Colombia.

Martínez fue secuestrado el 21 de diciembre de 1997 en un sangriento asalto a la base militar de Patascoy, en el departamento de Nariño, cuando su esposa estaba embarazada, por lo que nunca conoció a su hijo.

Los demás eran integrantes de la Policía Nacional: el coronel Edgar Yesid Duarte y el mayor Elkin Hernández Rivas, que fueron hechos cautivos el 13 de octubre de 1998, y el intendente jefe Álvaro Moreno, secuestrado el 9 de diciembre de 1999, los tres en Caquetá, donde hoy encontraron la muerte.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, afirmó en una rueda de prensa que "fueron vilmente asesinados con tiros de gracia" y que en el lugar donde se encontraron los cuerpos había cadenas, con las que habitualmente esa guerrilla colombiana ata a sus rehenes.

Pinzón reconoció que las FARC acabaron con la vida de los secuestrados en el marco de un operativo militar, en el que un soldado resultó herido y fue detenida una guerrillera, que comenzó hace 45 días.

Agregó que la tragedia ocurrió cuando "adelantaban operaciones en la zona general del municipio de Solano", en busca de una estructura de la guerrilla que según sus informaciones tenía a varios secuestrados en su poder.

"Esta mañana, alrededor de las 10 hora local (15.00 GMT), luego de haber encontrado huellas la noche anterior, las tropas se aproximaron y entraron en combate. Minutos después, luego de que se hace el registro, se encuentran en un punto concentrados cuatro cadáveres", relató el ministro.

El presidente Juan Manuel Santos insistió en que las FARC son las "únicas responsables" de una acción que calificó como "lo más cruel" que se había visto en mucho tiempo.

"Tres de ellos tenían un tiro en la cabeza y uno de ellos, dos tiros por la espalda", dijo Santos, por lo que se reafirmó en que los culpables son quienes "apretaron el gatillo".

Pero exsecuetrados, familiares de rehenes y miembros de la sociedad civil cuestionaron hoy los intentos de rescates por parte de la Fuerza Pública.

Estos hechos demuestran el fracaso de los "rescates a sangre y fuego", afirmó a Efe la presidenta de la Asociación Colombiana de Familiares de Miembros de la Fuerza Pública Retenidos y Liberados por Grupos Guerrilleros (Asfamipaz), Marleny Orjuela, al insistir en que la única vía para que los secuestrados vuelvan a la libertad es el diálogo.

En términos similares se expresó en Caracol Radio el exsenador Luis Eladio Pérez, quien fue liberado por las FARC en 2008 tras seis años cautivo.

Para Pérez, si bien estas muertes son "un acto vil de cobardía" por parte de la guerrilla, "hay que ver qué fue lo que pasó, si fue un intento de rescate".

Instó a analizar "qué responsabilidad tuvo el Gobierno, porque el Gobierno sabe perfectamente que los intentos de rescate militar tiene un altísimo riesgo para la vida de los secuestrados".

Y el portavoz de la Comisión de Paz de la Cámara de Representantes, Iván Cepeda, dijo a Efe que lo que hay que confirmar es "si el operativo era de rescate, utilizando la fuerza", algo que, a su juicio, debe quedar en manos de las autoridades de investigación competentes.

"Siento un dolor y una tristeza profunda en relación a estas personas que soportaron una larga situación de secuestro, de privación de su libertad", aseveró Cepeda, al cuestionar también los intentos de secuestro, pero convencido de que "las FARC son las responsables de esta situación, por no haberlos liberado oportunamente".

El congresista e integrante de Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP), la ONG que ha mediado en la liberación de una decena de secuestrados en los últimos años, pidió a las FARC y al Gobierno "que asuman una agenda con pasos concretos, para que se dé cuanto antes una negociación del conflicto y poner punto final a esta larga cadena de violencia".

Por último, la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) manifestó que si bien "nada justifica la acción criminal de las FARC", advirtió de que "la historia se repite" en el sentido de que "los intentos fallidos de rescate conducen a la muerte de los rehenes".

EL PAPA PIDE EL CESE DE LA VIOLENCIA TRAS LA EJECUCIÓN DE REHENES COLOMBIANOS

El papa Benedicto XVI expresó hoy su "dolor" tras conocer la ejecución por parte de las FARC de cuatro secuestrados e imploró el cese de la violencia en Colombia, informó a Efe el embajador colombiano ante la Santa Sede, César Mauricio Velasquez.

"El Santo Padre ha recibido con dolor esta trágica noticia y se une con su oración a los familiares de las víctimas y al amado pueblo de Colombia en estos momentos de sufrimiento e implora el cese de la violencia", señaló la Secretaría de Estado de la Santa Sede en una nota enviada a Velasquez.

En las últimas horas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ejecutaron a cuatro secuestrados desde hacía trece y doce años, mientras otro secuestrado fue encontrado vivo por el Ejército de Colombia en medio de un operativo militar contra la guerrilla en las selvas del sureño departamento de Caquetá.

En sus seis años de Pontificado, Benedicto XVI ha hecho numerosos llamamientos para que sean liberados todos los secuestrados en Colombia por la guerrilla de las FARC, a la vez que ha expresado su "repulsa" contra la violencia y los secuestros en ese país.

En todos sus encuentros con personalidades colombianas y los prelados de ese país, el papa ha asegurado que reza para que acaben "cuanto antes" esas situaciones "que han causado tanto dolor" y para que Colombia goce de una paz estable y justa.