La UE pacta más cooperación militar, pero seguirá lejos de una defensa común

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Los líderes de la Unión Europea (UE) se comprometieron a reforzar su cooperación en materia militar, sobre todo para desarrollar capacidades clave de las que carecen como drones, pero volvieron a chocar a la hora de ir más allá y avanzar hacia una verdadera defensa común.

Por primera vez desde 2008, la UE discutió hoy al más alto nivel su política de seguridad, un ámbito que ha vivido durante los últimos años totalmente eclipsado por la crisis económica.

Los líderes, según el documento de conclusiones que han aprobado, tienen clara la necesidad de que "la UE y sus Estados miembros ejerzan mayores responsabilidades" para mantener la paz y la estabilidad en el mundo y reconocen que para ello deben disponer de las capacidades militares necesarias.

Por ello, y admitiendo que los recortes presupuestarios han limitado las posibilidades de todos, se comprometieron a "profundizar su cooperación" tanto a la hora de desplegar operaciones como para desarrollar nuevo equipamiento.

Esa cooperación, sin embargo, seguirá estando claramente limitada por la tradicional división entre las dos grandes potencias militares del bloque, Francia y Reino Unido.

Mientras París es el gran defensor de una "defensa europea", Londres volvió a dejar clara su oposición y descartó totalmente que las capacidades militares salgan del ámbito nacional.

"Tiene sentido que las naciones cooperen en materia de Defensa para mantenernos seguros, pero no es apropiado que la Unión Europea tenga capacidades, ejércitos, fuerzas aéreas y demás", señaló el primer ministro británico, David Cameron, a su llegada a la cumbre.

CAMERON SE OPONÍA

Londres sostiene que la base de la defensa en la zona debe ser la OTAN, a pesar de que hoy el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, defendió que un refuerzo militar de Europa sería también positivo para la organización.

Los planes acordados por los Veintiocho se centran en tres grandes ejes, comenzando por las misiones, en el que se insiste en la necesidad de mejorar la capacidad de la UE para desplegar tropas rápidamente en caso de crisis.

El bloque dispone desde hace años de grupos de intervención rápida creados precisamente con ese objetivo, pero éstos nunca han sido utilizados por falta de voluntad política.

El ejemplo más reciente es el caso de la República Centroafricana, donde, según fuentes diplomáticas, se descartó rápidamente el despliegue de esas tropas bajo bandera europea y se dejó la responsabilidad en manos de Francia.

Ante esa situación, el presidente francés, François Hollande, reclamó "financiación" europea para este tipo de misiones, lo que para París podría hacerse a través de un fondo común.

La idea, sin embargo, no cuenta con grandes simpatías y los líderes se limitaron a señalar que "los aspectos financieros de las misiones y operaciones deben examinarse rápidamente".

En el apartado de las capacidades, los Veintiocho se conjuraron para remediar las "carencias críticas" que se han detectado en las misiones, sobre todo en Libia, como el desarrollo de sistemas de repostado en vuelo, las comunicaciones vía satélite y, especialmente, los aviones no tripulados (drones).

El objetivo de la UE es desarrollar sus propios drones militares y civiles en el horizonte de 2020-2025 y, especialmente, trabajar en los aparatos de nueva generación y en su introducción en el congestionado espacio aéreo europeo, asunto problemático pues esos equipos vuelan en alturas parecidas a los aviones comerciales.

El tercer eje de la estrategia de defensa para los próximos años es la industria europea, que ha sufrido directamente el efecto de los recortes y que, según fuentes diplomáticas, podría salir de la crisis habiendo perdido gran parte de su competitividad si no se toman medidas.

Principalmente, la intención es avanzar hacia un verdadero mercado interior de la defensa y así dar un nuevo impulso al sector.

Fuera de la defensa, los líderes también darán hoy su visto bueno al acuerdo alcanzado in extremis este miércoles en el Ecofin, que sienta las bases de la futura autoridad única a cargo de las resoluciones bancarias y del fondo con el que se hará frente a los costes de las quiebras.

Además, se comprometerán a poner en marcha los contratos de reformas que deberán firmar los países del euro a cambio de ayudas financieras.