La ONU denuncia torturas sexuales contra hombres y niños en Siria

internacional

| 28.11.2011 - 20:08 h
REDACCIÓN

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El Gobierno sirio es responsable de crímenes contra la humanidad, según una comisión investigadora de la ONU, que hoy difundió un informe con escalofriantes detalles de cómo el régimen se ha ensañado con una población civil en general indefensa por atreverse a reivindicar sus derechos.

Las fuerzas de seguridad no han diferenciado entre niños y adultos, que han sido detenidos, torturados y asesinados durante los ocho meses que duran las protestas populares contra el régimen de Bachar Al Asad y su cúpula en el poder.

"Lo más urgente es que la comunidad internacional tome en cuenta el sufrimiento diario del pueblo sirio y que encuentre maneras para protegerlo", afirmó el presidente de la comisión de la ONU, el jurista brasileño Sergio Pinheiro, en una rueda de prensa.

Pinheiro consideró que una forma de lograrlo es convencer al Gobierno sirio de que permita la entrada de observadores internacionales, una gestión que ni siquiera la Liga Árabe ha podido llevar a cabo con éxito.

Para realizar su trabajo, la comisión -que además de Pinheiro integran las juristas turca Yakin Erturk y estadounidense Karen Koning Abuzayd- revisó una amplia documentación y entrevistó en los dos últimos meses a 223 víctimas directas, testigos y desertores de distintos cuerpos de seguridad de Siria.

La conclusión es que "miembros de las fuerzas militares y de seguridad han cometido crímenes contra la humanidad en 2011".

El informe agrega que en función de la numerosa evidencia que logró reunirse "la comisión cree que las órdenes de disparar y, de otro lado, de maltratar a los civiles se originaron en directivas emitidas a nivel más alto de las Fuerzas Armadas y del Gobierno".

Pinheiro explicó que su equipo hizo varios intentos por la vía diplomática para poder obtener la autorización de visitar Siria y recoger directamente allí la información que requería, pero el Gobierno se negó una y otra vez aduciendo que una comisión nacional ya estaba investigando cualquier eventual exceso.

Frente a esa respuesta, se propuso una reunión con los miembros de la comisión siria en Ginebra o en cualquier otro lugar, a lo que las autoridades sirias no dieron respuesta.

Sobre las denuncias del Gobierno de Al Asad de que las víctimas de las que se habla en el exterior son miembros de sus fuerzas de seguridad atacados por la oposición armada, Pinheiro mostró su total disposición para atender a esas acusaciones si se les permite entrar a Siria.

"Nos gustaría entrevistar a miembros de las fuerzas de seguridad heridos o a las familias de los que, según las autoridades sirias, han sido asesinados por opositores, pero no tenemos ningún detalle", explicó.

Yakin Erturk aclaró que "no tener acceso a Siria no significa que no tenemos acceso a información suficiente para juzgar la situación" y garantizó que todas las denuncias que figuran en el informe están adecuadamente avaladas por diversas fuentes.

Uno de los aspectos que Yakin confesó que les había chocado más durante la recogida de información fueron los testimonios relacionados con violencia sexual contra hombres y niños varones, como una forma de tortura.

"Escuchamos historias trágicas, como las de violencia sexual contra hombres. Fuimos capaces de documentar varios casos y la desesperanza expresada por esos hombres es algo que probablemente no olvidaremos por muchos tiempo", confesó.

Según el informe, las fuerzas oficiales sirias han utilizado incluso hospitales para perpetrar sus torturas contra heridos a los que llevaban allí para interrogarlos, por lo que la gente empezó a tener miedo de acudir a ellos y empezaron a levantar "consultorios improvisados en mezquitas y casas, que también se convirtieron en blanco de ataques".

Miles de personas han huido a los países vecinos al temer por sus vidas y las de sus familias, con 8.000 refugiados sirios en Turquía, 3.400 en el Líbano y un millar en Jordania.

La comisión proseguirá con su labor y sus esfuerzos por visitar Siria hasta marzo próximo, cuando presentará una versión actualizada de su informe a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.