La duda en Brasil es si habrá segunda vuelta

internacional

| 02.10.2010 - 16:33 h
REDACCIÓN

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Los electores brasileños iniciaron un período de reflexión previo a las elecciones del domingo, con la duda de si la candidata oficialista a la Presidencia, Dilma Rousseff, clara favorita, tendrá los votos suficientes para ser elegida sin necesidad de disputar una segunda vuelta.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que escogió a dedo a su candidata a sucederle y la ha impulsado con la ayuda de su popularidad récord, manifestó su confianza en la victoria de Rousseff, aunque no fue tan contundente al ser interrogado sobre si habrá una segunda vuelta el 31 de octubre.

"Estoy convencido de que la mayoría del pueblo quiere la continuidad del Gobierno, que tiene una aprobación del 80%", dijo hoy Lula a periodistas tras participar en un acto oficial en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, vecina de Sao Paulo.

Lula subrayó que Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), "tiene todas las condiciones de ganar las elecciones el domingo" y que sólo resta esperar para ver si se confirma el triunfo contundente que le vaticinan las encuestas.

Hasta hace poco los sondeos señalaban a Rousseff como favorita para ganar la Presidencia en la primera vuelta, pero las tres encuestas divulgadas esta semana dejaron un manto de duda.

Según la encuesta divulgada el jueves por la firma Datafolha, si las elecciones fuesen hoy, Rousseff obtendría el 47% de las intenciones de voto, mientras que José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), sacaría el 28% y Marina Silva, del Partido Verde (PV), el 14%.

Si se tienen en cuenta sólo los votos válidos (excluidos los en blancos y los nulos), Rousseff sacaría el 52%, Serra el 31% y Silva el 15%.

Como el sondeo tiene un margen de error de dos puntos porcentuales, la intención de voto por Rousseff puede estar en el 50%, es decir en el límite para ganar la presidencia en la primera vuelta.

Los propios candidatos consideraban que lo único que podría inclinar la balanza hacia algún lado era el debate televisado que protagonizaron en la noche del jueves, el último antes de las elecciones, que fue transmitido por el canal Globo, pero el mismo terminó sin ganadores ya que los adversarios evitaron el enfrentamiento directo.

Pese a que los analistas esperaban que Serra aprovechara el debate para cuestionar a Rousseff por los escándalos que han salpicado a miembros del Gobierno cercanos a ella, el aspirante opositor se abstuvo de dirigirle preguntas.

Rousseff ha estado a la defensiva en las últimas semanas por las denuncias de tráfico de influencias que le costaron el cargo a la ministra de la Presidencia, Erenice Guerra, que fue durante mucho tiempo su principal asesora, y por los rumores de que defiende la despenalización del aborto.

La campaña para las elecciones del domingo, en las que además de presidente se elegirá a los 27 gobernadores, dos tercios del Senado, la totalidad de la Cámara de Diputados y de la asambleas regionales terminó oficialmente ayer en radio y televisión, pero los candidatos todavía pueden salir a las calles a reunirse con el electorado.

Sin embargo, Rousseff prefirió viajar a Porto Alegre para participar en el bautismo de Gabriel, su primer nieto, una actividad privada a la que acudió acompañada de uno de los fotógrafos de su campaña, tras ser cuestionada en los últimos días sobre su posición en torno al aborto.

Al respecto, la candidata oficialista ha insistido en que respetará "todas las religiones y la vida en su concepción integral".

Por su parte, Silva, la candidata de los verdes, participó en una caminata por la calle del Viaducto do Chá, en el centro de Sao Paulo, donde sus simpatizantes celebraron su ascenso en las encuestas, que la muestran en tercer lugar, muy distante todavía de Serra, que marcha en segundo.

"Estaremos en la segunda vuelta. Lo que las encuestas están mostrando es mucho menor de lo que ustedes están viendo aquí en las calles", apuntó Silva.

Serra, por su parte, recorre esta tarde las calles de Osasco y Diadema, ciudades vecinas de Sao Paulo, en busca de votos que lo lleven a la segunda vuelta con Rouseff.