La Capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta, las sedes del cónclave

En la Sixtina todo está ya preparado para a partir de este martes acoger el segundo cónclave del siglo XXI

El Cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI se desarrollará en medio de un complejo ritual

internacional

| 11.03.2013 - Actualizado: 14:53 h
REDACCIÓN

A partir de este martes, comenzará el proceso del que saldrá el nuevo líder espiritual de los más de 1.000 millones de catolicos que hay en el mundo. Será a apartir de las cuatro de la tarde cuando comiencen los purpurados a entrar en procesión en la Capilla Sixtina.. A partir de ahí y tras jurar uno a uno mantener el secreto y a rechazar cualquier posible presión externa, el maestro de ceremonias dirá el célebre "extra omnes" ("todos fuera"). Se habrá iniciado el segundo cónclave del tercer milenio.

La capilla Sixtina y la residencia de Santa Marta serán las dos sedes del cónclave, que seguirá teniendo como lugar de las votaciones la inigualable capilla en la que Miguel Ángel pintó el Juicio Universal.

El primer cónclave celebrado en la Sixtina fue en agosto de 1494 y salió elegido papa el español Rodrigo Borgia, que tomó como nombre Alejandro VI.

La última vez que un cónclave se celebró en otro lugar distinto a la Sixtina fue en 1800, cuando debido a las invasiones napoleónicas se trasladó a Venecia (noreste de Italia).

Desde entonces se han celebrado de forma ininterrumpida en la Sixtina catorce cónclaves, cinco de ellos en el siglo XIX, ocho en el XX y uno en el XXI, cuando en abril de 2005 fue elegido papa Benedicto XVI.

En la Sixtina todo está ya preparado para a partir de este martes acoger el segundo cónclave del siglo XXI. Ya han sido colocadas doce mesas de madera cubiertas con paños de color beige y granate, donde los cardenales escribirán las papeletas con el voto.

También han sido colocadas 115 sillas de madera de cerezo, cada una con el nombre grabado del cardenal que la ocupará.

En medio de la capilla y bajo la famosa "Creación", de Miguel Angel, ha sido colocada una mesa con un atril, sobre el que se ha colocado el Evangelio.

Delante del altar mayor y del "Juicio Final" de Miguel Ángel ha sido colocada la mesa con las urnas donde depositarán los votos.

También ha sido colocada la estufa donde se quemarán las papeletas y otra estufa auxiliar que ayudará a que salga con fuerza el humo, que si es blanco significará que hay nuevo papa y si es negro que aún no hay sucesor de Benedicto XVI.

LA RESIDENCIA DE SANTA MARTA

Los cardenales se alojarán en la residencia de Santa Marta ("Domus Sanctae Marthae"), en el interior del Vaticano, un edificio moderno, de cinco plantas, 106 suites, 22 habitaciones individuales, un apartamento y numerosos salones, que hará la vida más cómoda a los purpurados, sobre todo a los más ancianos.

Aunque de presencia austera, los suelos son de mármol, las puertas de maderas nobles y las camas, mesas y sillones son bellos muebles de época. Las paredes están decoradas con cuadros que representan, entre otros, a Cristo, la Virgen y san Pedro, y hay varias estatuas de Juan Pablo II.

Dispone de una luminosa capilla presidida por un crucifijo de madera tallada y de un amplio comedor, con mesas para siete comensales, que será otro de los lugares donde los cardenales intercambiarán opiniones.

Como establece la normativa vaticana, durante el Cónclave el aislamiento de los electores será total y deberán abstenerse de correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios con personas ajenas al cónclave.

Por ello, durante estos días desaparecerán de Santa Marta las televisiones, teléfonos, radios y cualquier otro medio que pueda violar lo estipulado por Juan Pablo II en la Constitución Apostólica "Universi Dominici Gregis", sobre la Sede Apostólica y la elección del nuevo pontífice.

Con la apertura de Santa Marta, los cardenales ya no están "encerrados", como fue habitual hasta el cónclave que eligió a Juan Pablo II, en las monumentales habitaciones cercanas a la capilla Sixtina. Los 115 cardenales electores serán trasladados todos los días que dure el cónclave desde Santa Marta hasta la Sixtina para el voto.

UN COMPLEJO RITUAL: DEL "EXTRA OMNES" AL "HABEMUS PAPAM"

El Cónclave que comienza mañana, 12 de marzo, para elegir al sucesor de Benedicto XVI se desarrolla en medio de un complejo ritual el "Ordo rituum conclavis".

MISSA PRO ELIGENDO ROMANO PONTIFICE. Es la misa que se celebra antes de que los cardenales se encierren en cónclave para elegir al nuevo papa. En esta ocasión se celebrará a las diez de la mañana (09.00 GMT), del martes 12 de marzo en la basílica de san Pedro y estará abierta a todos los fieles. La oficiará el cardenal decano, Angelo Sodano.

El cónclave comienza por la tarde. A las 16.15 (15.15 gmt) los cardenales electores se reunirán en la capilla Paulina y desde allí en procesión se dirigirán a capilla Sixtina.

El cardenal que preside les recordará que están allí para elegir al sumo pontífice y en procesión y recitando las letanías entrarán en la capilla Sixtina a las 16.30 (15.30 gmt).

Concluidas las letanías y una vez que cada uno ha ocupado su asiento cantarán el "Veni Creator Spiritus", himno de invocación al Espíritu Santo.

Después se producirá el juramento de los cardenales:

DE IURE IURANDO (El juramento): "Nos omnes et singuli in hac electione Summi Pontificis versantes Cardinales electores promittimus", comienza la formula ritual en latin del juramento de los cardenales. "Nosotros los cardenales electores presentes en esta elección del sumo pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la constitución apostólica del sumo pontífice Juan Pablo II "Universi Dominici Gregis", emanada el 22 de febrero de 1996.

Igualmente prometemos, nos obligamos y juramos que cualquiera de nosotros, que por divina disposición, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desarrollar fielmente el Munus Petrinum de Pastor de la Iglesia Universal y no cesará de afirmar y defender hasta la extenuación los derechos espirituales y temporales, además de la libertad de la Santa Sede.

Sobre todo, prometemos y juramos observar con la máxima fidelidad y con todos, ya sea clérigo como laico, el secreto de todo aquello que en cualquier modo concierne a la elección del Romano Pontífice y todo lo que ocurre en el lugar de la elección y se refiera directa o indirectamente al escrutinio. No violar en manera alguna este secreto tanto durante como tras la elección del nuevo pontífice, a no ser que el mismo pontífice confiera explícita autorización; jamás apoyar interferencias, oposición u otra forma de intervención con la autoridad secular u otro grupo de personas que quisiera interferir en la elección del Romano Pontífice.

Después cada uno de los cardenales dice el siguiente juramento: "ET EGO ...CARDINALIS ... SPONDEO, VOVEO AC IURO" (Y yo, ... cardenal ... prometo, me obligo y juro).

Y poniendo las manos en el Evangelio agrega: "SIC ME DEUS ADIUVET ET HAEC SANCTA DEI EVANGELIA QUAE MANU MEA TANGO" (Que Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano).

Cuando el último de los cardenales electores ha prestado el juramento, el Maestro de Ceremonias Litúrgicas Pontificias dice "EXTRA OMNES", y todos los que no participan en el cónclave salen de la capilla Sixtina y se cierran las puertas.

DE ELECTIONE ROMANO PONTIFICIS (La elección de Romano Pontífice): Es el juramento de los cardenales cuando se acercan a la urna para depositar el voto.

"Testor Christuum Dominum, qui me iudicaturus est, me eum eligere, quiam secundum Deum iudico eligi debere" ("Pongo por testigo a Cristo Señor, que me juzgará, que doy mi voto al que, según Dios, considero que tiene que ser elegido").

DE ACCEPTATIONE ET PROCLAMATIONE ELECTI ROMANI PONTIFICIS: Una vez producida la elección canónica, el último de los cardenales diáconos llama a la capilla Sixtina al Secretario del Colegio Cardenalicio, al Maestro de Celebraciones Litúrgicas y a dos ceremonieros.

El cardenal decano en nombre de todos los electores pide el consenso del elegido con la siguiente frase: "ACCEPTASNE ELECTIONEM DE TE CANONICE FACTAM IN SUMMUM PONTIFICEM?" (¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?).

En esta ocasión visto que el decano, Angelo Sodano, y el vicedecano, Roger Etchegaray, son octogenarios y no son electores, será el cardenal Giovanni Battista Re quien formule esa pregunta.

Una vez dada la respuesta afirmativa, le pregunta: "QUO NOMINE VIS VOCARI?" ("¿Con qué nombre quieres ser llamado?").

El sumo pontífice responde: "VOCABOR ..." (Me llamaré...).

DE SOLLEMNI NUNTIO ELECTI ROMANI PONTIFICIS ATQUE DE EIUS PRIMA BENEDICTIONE "URBI ET ORBI". Es el anuncio solemne de la elección del sumo pontífice y suprimera bendición Urbi et Orbi.

El primer cardenal de los diáconos (el Protodiácono, en esta ocasión el francés Jean Louis Tauran) se asoma al balcón de las bendiciones de la basílica de San Pedro y anuncia al pueblo la elección del nuevo pontífice con estas palabras: "ANNUNTIO VOBIS GAUDIUM MAGNUM; HABEMUS PAPAM: Eminentissimun ac Reverendissimum Dominum, Dominum ... SANCTAE ROMANAE ECCLESIAE CARDINALEM ... QUI SIBI NOMEN IMPOSUIT ..." (Os anuncio una gran alegría tenemos papa el eminentísimo y reverendísimo señor ...el nombre cardenal de la Santa Iglesia Romana, que ha tomado como nombre ...).

Después el nuevo papa pronuncia sus primeras palabras a los fieles e imparte la bendición Urbi et Orbi, a la ciudad de Roma y todo el mundo.