Kiev ordena defender hasta el final su último navío en Crimea

Moscú se afianza cada vez más en su recién adquirida soberanía

Crimea es más Rusia con la llegada del rublo

internacional

| 23.03.2014 - 14:26 h
REDACCIÓN

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Hasta ahora sólo teniamos estas imagenes. Fueron grabadas ayer por una camara de seguridad en la base aérea ucraninana de Belbek, cerca de Sebastopol, en Crimea. Las tropas rusas en cuento se percataron, arrancaron la camara para evitar tener testigos.

En la invasión, un soldado ucraniano ha resultado herido y los asaltantes han detenido al coronel de la base, Yuliy Mamchur.

Hoy gracias a los periodistas empotrados en las columnas rusas, vemos como han actuado los soldados.

Los militares rusos, escudados en sus tanques entran, toman posiciones y es cuando se escuchan los primeros tiros.

En otra cercana base ucraniana, los soldados abandonan la base tras haber sido hostigados por tropas rusas.

El Ministerio de Defensa ruso presume de que 54 de los 67 barcos de la Armada ucraniana emplazados en Crimea han cambiado de bando y se han puesto bajo el mando de la Fuerzas Navales rusas. La bandera rusa ondea ya en 147 destacamentos enemigos.

Segun Rusia, de los 18.000 militares ucranios desplegados en la península, solo 2.000 volverán al continente, mientras el resto habría aceptado la oferta de integrarse en las Fuerzas Armadas de la Federación.

KIEV ORDENA RESISITIR A SU ÚLTIMO NAVÍO

El Ministerio de Defensa ucraniano ha ordenado a la tripulación del navío de guerra "Konstantín Olshanski" resistir hasta el final en la defensa del que es el último buque de desembarco que le queda en aguas de Crimea.

"'Olshanski' tiene todo su armamento en regla y los marineros tienen en mano armas de tiro", dijo en rueda de prensa el ministro de Defensa ucraniano, Ígor Teniuj.

El buque ucraniano, que resiste en aguas del lago Donuzlav, bloqueado por tropas rusas, se puso hoy en alerta de combate después de que se le acercaran lanchas rusas con marines a bordo.

El "Konstantín Olshanski" y el dragaminas "Cherkassi" son los últimos navíos ucranianos que resisten el hostigamiento de las tropas rusas en las aguas del Donuzlav, del que no pueden salir a mar abierto después de que los rusos hundieran dos embarcaciones ucranianas para cerrar esta vía de escape.

Otros dos buques de guerra que seguían hasta hoy bajo bandera ucraniana en este lago crimeo, el "Kirovograd" y el Chernígov", obedecieron órdenes de las fuerzas rusas y atracaron en el litoral, según medios ucranianos.

La pérdida de barcos de la Armada ucraniana es dramática, ya que apenas son dos o tres barcos los que se resisten al hostigamiento de las tropas rusas y se niegan a arriar la bandera ucraniana para izar el estandarte de la Armada rusa.

El Slavútich, buque insignia de Ucrania con base en el puerto de Sebastópol (Crimea), fue tomado anoche por las autodefensas crimeas y las fuerzas especiales de asalto rusas.

La tripulación ucraniana abandonó el navío después del asalto protagonizado por hombres armados y sin distintivos que abordaron la cubierta desde varias embarcaciones de remolque.

Las autodefensas de Crimea, a los que el autoproclamado Gobierno de la península, incorporada el viernes a Rusia, ha dado estatus de tropas, también se han hecho con el control del Zaporózhie, el único submarino que tenía la Armada ucraniana.

Ucrania parece resignada a perder sus últimas posesiones en Crimea, entre ellas valiosos navíos y aviones, sin ofrecer resistencia y sin prestar apoyo a los no pocos soldados leales que le quedan en la península.

CRIMEA AVANZA HACIA LA INTEGRACIÓN CON RUSIA

Crimea avanza a toda velocidad en la integración con Rusia y ya está lista para pasar a partir de mañana al rublo, la moneda nacional rusa, mientras Moscú se afianza cada vez más en su recién adquirida soberanía sobre la península.

Aunque formalmente no será hasta mañana cuando el rublo empiece a circular en territorio de Crimea, muchos hoteles y restaurantes ya cobran a sus clientes en la que será la moneda al uso en la recién estrenada república de la Federación de Rusia.

La vuelta, eso sí, se da por ahora en grivnas ucranianas, ya que todavía hay pocos rublos en la península incorporada a todos los afectos a Rusia el pasado viernes, cuando el tratado de unión fue promulgado por el presidente ruso, Vladímir Putin.

La adaptación de la nueva moneda será mucho más problemática para los comercios, que necesitan configurar o incluso cambiar sus cajas registradoras para poder imprimir facturas denominadas en rublos, señalan los medios locales.

Los administradores de algunos comercios reconocieron a la agencia rusa Itar Tass que contarán a partir de mañana con dos cajas registradoras en sus establecimientos.

El rublo y la grivna convivirán durante el llamado periodo transitorio, marcado en el calendario hasta el 1 de enero del próximo año.

Dentro de una semana y coincidiendo con el cambio a la hora de verano en buena parte del mundo, Crimea dejará el huso horario de Ucrania (GMT+2) para pasar al de Moscú (GMT+4) a pesar de que éste no concuerda con ubicación geográfica, que sitúa a la península en su hora actual.

El autoproclamado Gobierno de Crimea "vendió" a sus ciudadanos la adhesión a Rusia con promesas de pensiones, salarios y subsidios sociales mucho más altos de los que les pagaba Ucrania.

Con la llegada del rublo, los jubilados crimeos, que suman un tercio de la población en la península, esperan un aumento prácticamente inmediato de sus exiguas pensiones, hasta ahora de poco más de 100 euros en muchos casos.

Los crimeos ya son a todos los efectos ciudadanos rusos, y muchos han recibido ya el pasaporte de este país o iniciado el trámite para obtenerlo en los próximos días.

La paradoja, para muchos contradictoria e incluso ridícula, está en que la ciudadanía rusa será concedida a todos los crimeos de forma automática a menos que se dirijan a las autoridades de la península antes del próximo 16 de abril para renunciar expresamente a ella.

Mientras, Ucrania seguirá considerando ciudadanos suyos a todos los crimeos "forzados a recibir el pasaporte ruso", aseguró el ministro portavoz ucraniano, Ostap Semerak.