Isabel II subraya la solidez de los nexos entre Reino Unido e Irlanda pese al pasado "turbulento"

internacional

| 19.05.2011 - 11:48 h
REDACCIÓN

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La reina Isabel II de Inglaterra subrayó la solidez de los vínculos que comparten los Gobiernos y los ciudadanos del Reino Unido e Irlanda sin olvidar el pasado histórico "doloroso y turbulento" de ambos países. En un discurso pronunciado por la soberana británica en el Castillo de Dublín, donde se celebró anoche un banquete de Estado, Isabel II habló de la complejidad de la relación entre las dos naciones durante siglos, del "peso de la historia" y el "sufrimiento compartido" e incidió, a la vez, en la importancia de la conciliación. "Es una realidad triste y lamentable que, a lo largo de la historia, nuestras islas han experimentado penas, turbulencias y pérdidas", señaló la reina en el segundo día de una visita histórica a Irlanda, con la que se pretende ratificar la normalización definitiva de la relaciones entre ambas naciones.

Isabel II, quien arrancó el discurso con una frase en gaélico, admitió que los acontecimiento violentos del pasado habían afectado a muchos de manera personal -su primo Lord Mountbatten murió a consecuencia de una explosión del IRA en la costa del Condado de Sligo en 1979- y dijo que habían dejado un "legado doloroso". "No podemos olvidarnos nunca de los que han muerto o han resultado heridos ni a sus familias", señaló la reina, quien expresó su "profunda compasión" a todos aquellos "que han sufrido a consecuencia de nuestro pasado turbulento". No obstante, enfatizó que nadie podría haberse imaginado "la solidez de los vínculos que existen ahora entre los Gobiernos y los ciudadanos de nuestras dos naciones".

La reina Isabel II de Inglaterra continua su histórico viaje a Irlanda con varios actos de alto contenido simbólico, como el homenaje a los irlandeses muertos sirviendo al Ejército británico o la visita al estadio Croke Park, el escenario del primer "Domingo Sangriento". Si el día de su llegada a Dublín la soberana recordó a los héroes irlandeses nacionalistas que lucharon contra la dominación del Reino Unido, hoy hizo lo propio con los casi 50.000 que murieron en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial.

En un país que, a menudo, no ha tratado a las víctimas de aquel conflicto de la misma manera que lo ha hecho con sus revolucionarios nacionalistas, el gesto de la reina añadió significado al propósito de su visita, ratificar la normalización definitiva de la relaciones entre ambas naciones.

Entre los invitados a la ceremonia se encontraban dirigentes de las iglesias católica y protestante de la isla, veteranos de guerra, ex paramilitares unionistas de Irlanda del Norte y representantes de todos los partidos irlandeses o norirlandeses, a excepción del Sinn Fein, antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

EN EL ESCENARIO DEL DOMINGO SANGRIENTO

Ya por la tarde, la soberana pisó, por primera vez, el césped del estadio dublinés de Croke Park, escenario del primer "Domingo Sangriento" y campo casi sagrado para el nacionalismo irlandés.

Entre fortísimas medidas de seguridad, Isabel II y McAleese, fueron recibidas en "Croker" por el presidente de la Asociación de Deportes Gaélicos (GAA) -la propietaria del estadio-, Christy Cooney.

En la sala de trofeos, Isabel II se reunió con varios mandatarios regionales de la GAA, si bien alguno de ellos no asistió al encuentro en protesta por su presencia en Irlanda.

Parece que algunos no olvidan que este estadio quedó marcado por la tragedia el 21 de noviembre de 1920, un domingo en plena guerra de la independencia (1919-1921).

Fuerzas paramilitares del Ejército británico entraron en el campo y abrieron fuego contra el público y los jugadores, que disputaban un partido de fútbol gaélico, lo que causó 14 muertes, entre ellas las de tres niños, y decenas de heridos.

Durante más de un siglo, la GAA ha servido como centro de reunión para la comunidad católica, sobre todo en las zonas rurales del Ulster y, en ocasiones, como refugio de las posiciones más violentas del movimiento republicano, con el IRA a la cabeza.

Sólo recientemente, al hilo del proceso de paz en la isla, la GAA modificó sus estatutos y tras someterlo a votación, decidió eliminar la normativa que prohibía a miembros de las fuerzas de seguridad norirlandesas, mayoritariamente protestante, participar en los deportes gaélicos.

RECHAZÓ LA PINTA PERFECTA

La solemnidad de estas dos visitas contrastó con la que efectuó por la mañana junto a su esposo Felipe, duque de Edimburgo, al museo de la fábrica de la cerveza Guinness.

Ambos protagonizaron la anécdota del día cuando rechazaron probar la que los irlandeses denominan "la pinta perfecta".

La escena tuvo lugar en el Gravity Bar de la emblemática fábrica de Saint James, en la última planta de un edificio reformado para albergar un museo dedicado a la llamada "sustancia negra", en referencia a esta cerveza "stout" famosa en el mundo entero.

La pinta fue servida por el "maestro cervecero" Fergal Murray, una de las pocas personas que conoce la cantidad y tipo exacto de lúpulo, malta de cebaba y levadura contenida en la fórmula secreta de la Guinness.

Aún así, los soberanos rechazaron paladearla, quizá porque Felipe bromeó al preguntar si el agua para su elaboración procedía del Liffey, el río que transcurre por la capital irlandesa, cuando, de hecho, ésta se recoge en los manantiales cristalinos de las montañas de Wicklow.