Fillon lanza una ofensiva emotiva y política contra los ataques por las filtraciones

La derecha francesa se vuelca en las urnas para elegir su candidato al Elíseo

internacional

| 29.01.2017 - 18:55 h
REDACCIÓN

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El candidato de la derecha a las presidenciales francesas, François Fillon, lanzó hoy una doble ofensiva ante los ataques contra su probidad tras las revelaciones sobre su esposa, en el terreno emotivo presentándose como víctima, y en el político dando un tono más social a su programa liberal.

Fillon, cuya campaña se ha visto seriamente trastocada con las filtraciones de los últimos días en la prensa sobre empleos supuestamente ficticios de su mujer y por un nuevo caso de posible uso indebido de fondos públicos cuando era senador, pasó al ataque en un mitin en París con "más de 15.000" personas, según dijo.

"Le Journal du Dimanche" puso una piedra suplementaria en el zapato del que en los últimos meses ha sido el claro favorito para conquistar el Elíseo en mayo próximo al contar que recibió 21.000 euros como senador de 2005 a 2007 en un dispositivo que está siendo objeto de otra investigación judicial.

Cinco personas -entre ellos tres senadores- ya están imputadas por las sospechas de haberse embolsado de forma indebida las partidas de dinero público que tenían atribuidas para asistentes parlamentarios pero que no utilizaban para eso.

Fillon optó por dar la impresión de que no tiene nada que ocultar y acudió al mitin con su esposa, Penelope. A su llegada, recibieron una ovación durante varios minutos que emocionó visiblemente a la pareja.

En el discurso, advirtió de que no perdonará a los que han "construido un escándalo" con acusaciones que implican a Penelope Fillon para intentar destruirlo.

"No tengo miedo de nada, tengo la piel dura. Si me quieren atacar, que lo hagan de frente, pero que dejen a mi mujer tranquila", comentó con tono desafiante, pero sin identificar a nadie.

Según publicó "Le Canard Enchaîné" el miércoles, Penelope Fillon estuvo contratada durante ocho años (1998-2012) como asistente parlamentaria por el líder conservador y por el diputado al que cedió su circunscripción para un puesto que en realidad no ejercía, y por el que recibió en total 500.000 euros del erario público.

Fillon, que ha negado que se tratara de un empleo ficticio, hizo hincapié en que desde el principio de su carrera política en 1981 "Penelope está a mi lado, con discreción, con entrega. He construido mi carrera con ella. No tenemos nada que esconder".

El que fuera primer ministro durante la presidencia de Nicolas Sarkozy (2007-2012) -al que venció en las primarias en noviembre después de haberle atacado por considerarlo ilegítimo para optar a la jefatura del Estado por encontrarse imputado-, se enfrenta ahora a una investigación de la Fiscalía Nacional Financiera que en su etapa actual debería resolverse en unas semanas.

Si estas pesquisas preliminares conducen a la apertura de una instrucción -preludio de una inculpación-, y más todavía si es directamente encausado, Fillon ha dicho que se retirará de la carrera presidencial.

Pero sabedor de que esa es una posibilidad muy remota, el candidato conservador dedicó lo esencial de su discurso a una reorientación de su programa -criticado como excesivamente liberal incluso en su propio campo- con algunas propuestas de carácter social.

Más allá de señalar que apuesta "por una Francia de pleno empleo, por una Francia productiva" que constituye su "primera prioridad" y que "la mejor política social es la que da trabajo", avanzó que bajará "masivamente" las cotizaciones salariales, y que eso supondrá una ganancia media de "al menos 250 euros al año" de media para cada trabajador, 500 para una pareja en la que trabajan los dos.

Aunque confirmó que hay que retrasar la edad de jubilación a los 65 años (62 actualmente), dijo que aumentará las pensiones más bajas, con 300 euros suplementarios para las inferiores a 1.000 euros mensuales.

Afirmó que quiere "hacer de Francia la primera potencia europea en diez años", es decir, superar a Alemania, a la vez que subrayó que la Unión Europea (UE) debe servir para defenderse y protegerse de los desafíos que plantea la globalización, pero también del nuevo escenario que se dibuja con Donald Trump.

"Los estadounidenses -argumentó- son nuestros aliados, pero Francia no es vasallo de nadie y ya es hora de que Europa se despierte para ser una potencia fuerte y soberana".