El Papa pide preservar las raíces cristianas frente a "formas más agresivas de secularismo"

Primera visita de Estado de un Pontífice desde que Enrique VIII rompiera con Roma en 1534

Visitará además Glasgow, Londres y Birmingham

Reconoce que la Iglesia no fue vigilante ni veloz sobre la pederastia

El acto central será la beatificación del cardenal Newman, convertido del anglicanismo

internacional

| 16.09.2010 - 11:16 h

Telemadrid/Agencias

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El Papa Benedicto XVI ha realizado en el avión que le trasladó del aeropuerto italiano de Ciampino hasta el Internacional de Edimburdo, en Escocia (Reino Unido) las primeras declaraciones de su viaje apostólico al Reino Unido. Las ha dedicado a los abusos sexuales de menores por parte de religiosos y sacerdotes y ha asegurado que son una enfermedad y que la Iglesia "no ha actuado con suficiente rapidez".

Preguntado por los periodistas que le acompañaban en el viaje, ha calificado los abusos sexuales de menores como una enfermedad y ha asegurado que "la Iglesia debe ofrecer ayuda a las víctimas" y proteger a los niños, según han informado medios locales.

Benedicto XVI ha afirmado que la autoridad de la Iglesia "no ha actuado con la suficiente rapidez" para tomar medidas y ha remarcado que ha habido una "vigilancia insuficiente".

"Es una gran pena que la autoridad de la Iglesia no haya permanecido suficientemente vigilante y no haya actuado con suficiente rapidez y decisión a la hora de tomar las medidas necesarias", ha destacado a los periodistas.

"ESTUPEFACTO"

En este sentido, ha declarado que se quedó estupefacto al conocer "la perversión" de los abusos sexuales. "Estas revelaciones fueron un golpe para mí, una profunda tristeza. Es difícil entender cómo esta perversión del ministerio sacerdotal ha sido posible", ha agregado.

El Papa ha aterrizado pasadas las 10.15 horas en Edimburgo (11.15 en España). El avión de Alitalia en el que viajaba el Pontífice ha recorrido las pistas con las banderas británicas y vaticanas ondeando desde las ventanas de la cabina de mando del aeroplano.

Los británicos se acercan a las inmediaciones para saludar a Benedicto XVI en la que es la primera visita oficial de un Papa al país. El Pontífice ha descendido del avión en torno a las 10.30 horas y ha saludado estrechando sus manos al Duque de Edimburgo, Lord Patten, así como a varios líderes religiosos que han acudido a recibirle.

A continuación, el Santo Padre, que no ha besado el suelo como lo hizo su antecesor, Juan Pablo II en su visita a Gran Bretaña en 1982, ha caminado entre las filas formadas por los soldados del Regimiento Real de Scotland, todos ellos, vestidos de negro, con algunos problemas causados por el viento.

"AGRESIVO SECULARISMO"

La primera audiencia ha sido con la Reina de Inglaterra, Isabel II, en el Palacio de Holyrood, al que ha llegado protegido por un convoy de oficiales de policía motorizados. El Pontífice ha estrechado la mano de la Reina y, a continuación han escuchado el himno nacional. El encuentro ha sido privado.

El Papa ha pronunciado un breve discurso público en inglés, en el que, tras hacer un repaso a acontecimientos históricos y recordar las profundas raíces cristianas de los ingleses, les ha pedido que mantengan siempre su respeto por los valores tradicionales y culturales ante algunas "formas más agresivas de secularismo" que ya no las "aprecian o siquiera toleran"

"En la actualidad, el Reino Unido se esfuerza por ser una sociedad moderna y multicultural. Que en esta exigente empresa mantenga siempre su respeto por esos valores tradicionales y expresiones culturales que formas más agresivas de secularismo ya no aprecian o siquiera toleran", ha dicho.

A renglón seguido ha señalado: "Que esto no debilite la raíz cristiana que sustenta sus libertades; y que este patrimonio, que siempre ha buscado el bien de la nación, sirva constantemente de ejemplo a vuestro Gobierno y a vuestro pueblo de cara a los dos mil millones de miembros de la Commonwealth y a la gran familia de naciones de habla inglesa de todo el mundo".

Sobre las "profundas raíces cristianas" que existen en Gran Bretaña, ha recordado a los reyes cristianos de Inglaterra y Escocia y a "destacados" santos, como Eduardo el Confesor y Margarita de Escocia. "El mensaje cristiano ha sido una parte integral de la lengua, el pensamiento y la cultura de los pueblos de estas islas durante más de mil años", ha remarcado.

Asimismo, ha subrayado la labor de mujeres como Florence Nightingale que "sirvieron a los pobres y a los enfermos y establecieron nuevos métodos en la asistencia sanitaria que posteriormente se difundieron por doquier". Igualmente, se ha referido a la bondad, elocuencia y quehacer del cardenal John Henry Newman, cuya beatificación celebrará el próximo domingo.

El Papa también ha rememorado cómo Gran Bretaña y sus dirigentes "se enfrentaron a la tiranía nazi" que "deseaba erradicar a Dios de la sociedad y negaba la común humanidad a muchos, especialmente a los judíos, a quienes no consideraban dignos de vivir", y ha recordado el papel "esencial" de Reino Unido en la forja del consenso internacional de posguerra, que favoreció la creación de las Naciones Unidas.

Por último, el Santo Padre se ha dirigido a los medios de comunicación británicos por su "responsabilidad más grave" y su "mayor oportunidad para promover la paz de las naciones, el desarrollo integral de los pueblos y la difusión de los auténticos derechos humanos".

El Santo Padre mantiene un almuerzo privado con el arzobispo de St. Andrews y Edinburgh. Por la tarde, a las 17.15 horas (18.15 en España), presidirá una Misa en Bellahouston Park, en Glasgow. A las 20.00 horas partirá en avión desde Glasgow hasta Heathrow (Londres), donde llegará a las 21.45 horas.