Irlanda aprueba el tratado de estabilidad europeo por el 60,3% de los votos

internacional

| 01.06.2012 - 11:16 h
REDACCIÓN

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Irlanda ratificó en referéndum el acuerdo de estabilidad presupuestaria de la Unión Europea (UE) por una cómoda mayoría del 60,3 por ciento de los votos, según confirmó hoy la Comisión del plebiscito. Según los datos oficiales dados a conocer hoy, los votos negativos alcanzaron el 39,7 % en la consulta celebrada ayer, mientas que la participación se situó en torno al 50,6 %, casi nueve puntos menos que en el referéndum de 2009, cuando se ratificó el tratado de Lisboa.

La mayoría del electorado irlandés ha decidido apoyar al Gobierno en tiempos de grave crisis económica y aceptar la mayor austeridad que plantea el nuevo pacto europeo.

El texto comunitario fue solo rechazado en cinco de las 43 circunscripciones irlandesas, dos en el remoto condado noroccidental de Donegal, muy castigado por la crisis, y en tres distritos de Dublín con una fuerte presencia de clase trabajadora.

"Estamos encantados con los resultados, que suponen un paso más hacia la recuperación", celebró el ministro irlandés de Justicia, Alan Shatter, en nombre del Gobierno de coalición entre conservadores y laboristas.

Su colega laborista Pat Rabitte, titular de Educación, recordó que "aún queda mucho por hacer" y que el Gobierno no puede "dormirse en los laureles" tras esta victoria. Ahora, dijo, el Ejecutivo debe "usar el mandato de las urnas" para abordar con Europa cuestiones clave para la economía nacional, como son los planes para estimular el crecimiento en el continente y la "reestructuración de la deuda irlandesa".

El presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, que junto a la Alianza de la Izquierda Unida, lideró la campaña del "no", lamentó que el electorado haya acudido "con miedo" a las urnas para aceptar un tratado que impondrá más austeridad en un país que sobrevive gracias al rescate de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, Irlanda se convirtió a finales de 2010 en el segundo país europeo, tras Grecia, obligado a aceptar el programa de ayuda de la UE y el FMI, por 85.000 millones de euros, y tiene en vigor un estricto plan de austeridad que este año le obligará a ahorrar 4.200 millones de euros.

El tratado de estabilidad que fue sometido a votación prevé imponer estrictas políticas presupuestarias a los Gobiernos de la Unión Europea.

El Gobierno irlandés había advertido de que su rechazo dañaría su posición en la zona euro y podría provocar el descarrilamiento de su rescate.