El autor de la matanza de Texas recibió dos disparos de un vecino y se suicidó

Varios niños y una mujer embarazada, entre las víctimas del tiroteo

Personas llevan flores y globos a las 26 cruces instaladas en un campo, en honor de las 26 personas que fallecieron luego de un tiroteo

internacional

| 07.11.2017 - 08:34 h

EFE

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El autor del masivo tiroteo en una iglesia baptista de Sutherland Springs (Texas, EE.UU.) este domingo, en el que murieron 26 personas y veinte resultaron heridas, recibió dos disparos de un vecino cuando huía y después de suicidó de un tiro en la cabeza. Devin Kelley recibió impactos de bala en la pierna y en el torso disparados por un vecino convertido en héroe que se enfrentó con él después de escuchar los tiros desde su casa, según explicó hoy en una rueda de prensa frente al templo Freeman Martin, del Departamento de Seguridad Pública (DPS, en sus siglas en inglés) de Texas.

A pesar de que en primera instancia las autoridades dudaron de si el asesino se suicidó o murió a causa de los disparos del vecino, identificado como Stephen Willeford, la autopsia reveló hoy que el tiro que él mismo se descerrajó en la cabeza fue mortal.

El asesino, que tenía antecedentes por maltrato doméstico y maltrato animal, se suicidó tras escapar de la zona del tiroteo y ser perseguido por carretera durante varios minutos por Willeford y otro vecino -Johnnie Langendorff- que estaba cerca de la iglesia y vio el altercado. Freeman desveló también que los investigadores han recogido de la escena del crimen centenares de balas y quince cartuchos con rondas de treinta proyectiles cada una, lo que corrobora la violencia del peor tiroteo en la historia de Texas.

Kelley perpetró esta masacre vestido con un chaleco antibalas y armado con un potente rifle semiautomático Ruger AR en el templo First Baptist Church de Sutherland Springs, un pueblo situado 45 kilómetros al sureste de San Antonio (Texas). Según las investigaciones policiales, el asesino mató a dos personas fuera de la parroquia y a 23 dentro del recinto, y un niño murió víctima de las heridas en un centro médico local poco después del ataque.

Las edades de las víctimas mortales oscilan entre los 18 meses y los 77 años de edad, un indicativo más de que el asaltante trató de hacer el mayor daño posible sin tener piedad de ninguno de los asistentes a la misa que en esos momentos se oficiaba en el templo.

Si se tiene en cuenta lo relatado por los testigos, pocas fueron las personas que salieron indemnes del ataque, ya que, como cada domingo, en el interior del templo, blanco con tejado marrón, había poco más de medio centenar de fieles siguiendo el oficio religioso cuando sucedió el tiroteo, sobre las 11.30 hora local (17.30 GMT).

De las veinte personas heridas, diez permanecen en estado crítico un día después de la masacre y cuatro están graves. Compuesta básicamente por una oficina de correos, un centro comunitario, una tienda de abastos, un taller de reparación de coches, dos gasolineras, las casas de los 400 vecinos y un par de iglesias, entre ellas la de la matanza, Sutherland Springs era hasta este domingo una tranquila comunidad en la que apenas pasaba nada.