Corea del Norte pide diálogo a EEUU sin ceder un ápice en su apuesta nuclear

internacional

| 16.06.2013 - 10:17 h
REDACCIÓN

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Corea del Norte ofreció hoy a EEUU mantener conversaciones de alto nivel para aliviar tensiones regionales en un nuevo gesto de acercamiento tras su campaña de amenazas de marzo y abril, aunque se negó a hacer concesiones en su programa nuclear como condición previa.

En un documento remitido por la Comisión Nacional de Defensa, Pyongyang invitó a Washington a sentarse a negociar "para rebajar las tensiones en la península coreana y establecer la paz y la seguridad a nivel regional", aunque advirtió que para ello el Gobierno estadounidense "no debería hablar de condiciones previas".

El máximo órgano militar norcoreano dejó claro en ese sentido que mantendrá su apuesta atómica hasta que Washington no deje de "intimidar" al país asiático, algo que según el régimen Juche no sucederá hasta que el Pentágono desmantele su arsenal nuclear.

"Nuestra desnuclearización implica la desnuclearización de la península coreana, lo que incluye a Corea del Sur, y también la desnuclearización más minuciosa, destinada a poner fin por completo a las amenazas nucleares de Estados Unidos contra nosotros", afirmó en el documento.

Pese al prudente silencio que ha mantenido hasta el momento el Departamento de Estado, los expertos ven escasas posibilidades de que Washington acepte la oferta norcoreana, ya que la administración Obama ha insistido en que solo dialogará si antes Pyongyang emprende acciones que certifiquen su voluntad desnuclearizadora.

Ambos países lograron acordar en febrero de 2012 una moratoria norcoreana en lo que respecta a sus programas atómicos y de misiles a cambio de cientos de miles de toneladas de ayuda alimentaria estadounidense, aunque Pyongyang echó por tierra el acuerdo al anunciar el lanzamiento de un cohete apenas unas semanas después.

El comunicado enviado hoy por el estado comunista constituye el segundo ofrecimiento para celebrar encuentros de alto nivel en apenas dos semanas, después de que remitiera un mensaje similar a Seúl el pasado 6 de junio.

Sin embargo, tras un primer encuentro preparatorio, la reunión de alto nivel entre las dos Coreas prevista para el 12 de junio se anuló por la falta de acuerdo respecto a la composición de las delegaciones, ya que el Sur propuso una reunión de ministros y el Norte insistió en enviar a funcionarios de menor nivel.

De haberse producido, habría sido el primer encuentro en seis años entre autoridades de alto rango de los dos países, cuyas relaciones se han vuelto más tirantes desde 2008, coincidiendo con la llegada al poder en Corea del Sur del expresidente Lee Myung-bak, al que ha sucedido este año la también conservadora Park Geun-hye.

Estos nuevos gestos apaciguadores se producen después de que el régimen llevara a cabo en marzo y abril una insistente sucesión de amenazas bélicas dirigidas contra EEUU, Corea del Sur y Japón.

La agresiva campaña norcoreana llegó después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara un nuevo paquete de sanciones contra el régimen tras el lanzamiento de un satélite en diciembre, algo que se consideró una prueba de misiles encubierta, y un test nuclear en febrero.

Pyongyang dirigió también sus reprimendas contra las maniobras militares conjuntas anuales que Seúl y Washington realizaron en suelo surcoreano y que, en esa ocasión, incluyeron navíos y aeronaves con capacidad para lanzar ataques atómicos.

En cualquier caso, el patrón de comportamiento seguido por el régimen estalinista en los últimos meses resulta similar al de anteriores ocasiones, tal y como señalan muchos analistas.

Esta estudiada pauta pasa por "fabricar" episodios de tensión mediante campañas de amenazas o acciones provocativas para después mostrar un súbito interés por retornar a la mesa de negociación, donde Pyongyang pretende lograr mayores concesiones en materia de ayudas tras subrayar la amenaza que implica su programa nuclear.

Desde el grave empeoramiento de su situación financiera, motivado por la desaparición de buena parte de sus benefactores del bloque comunista hace dos décadas, Corea del Norte ha venido potenciando su proyecto atómico y repitiendo esta táctica cada vez con mayor insistencia.