Cameron alerta de que el referéndum será la "decisión final" sobre la UE

Boris Johnson cree que dar el "sí" a la UE es una "erosión de la democracia"

internacional

| 02.03.2016 - Actualizado: 11:51 h
REDACCIÓN

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El primer ministro británico, David Cameron, alertó hoy ante el Parlamento de que los británicos tomarán en el referéndum del 23 de junio una "decisión final" sobre la permanencia o salida de la Unión Europea (UE).

En su intervención ante el Parlamento, Cameron se opuso a la idea de que un voto por romper los lazos con Europa podría servir para obligar a Bruselas a acometer reformas aún más profundas y convocar una segunda consulta, como han sugerido algunos políticos euroescépticos del Partido Conservador.

"Esta es una decisión vital para el futuro de nuestro país y debemos dejar claro que es una decisión final", dijo Cameron, que subrayó que si la opción de salir de la UE gana la votación, se iniciará un proceso de dos años para abandonar el bloque.

El jefe del Gobierno británico defendió por primera vez ante la Cámara el acuerdo logrado el viernes por la noche con sus 27 socios comunitarios en Bruselas, y confirmó que la postura oficial de su Ejecutivo será la de respaldar la permanencia en el club europeo.

"Hemos logrado cambios fundamentales en el modo en cómo funciona la organización", dijo Cameron, quien aseguró que gracias al "nuevo estatus" del Reino Unido dentro de la UE Londres puede "estar al frente" del club europeo.

"Para liderar Europa debemos estar en Europa", recalcó el primer ministro durante una sesión en la que diversos parlamentarios de su propio partido cuestionaron el documento que selló en Bruselas.

El alcalde de Londres, Boris Johnson, que se ha erigido como una de las caras más visibles del bando euroescéptico, puso en duda que el acuerdo devuelva "soberanía" a Londres.

En respuesta a su compañero de partido, Cameron argumentó que el pacto "devuelve poderes en economía e inmigración, además de que saca para siempre al Reino Unido del propósito de forjar una Unión cada vez más estrecha".

El jefe de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, criticó también un acuerdo que calificó de "desalentador", aunque reiteró que "una mayoría aplastante del partido y el movimiento sindical" respaldan continuar en la UE.

"En el siglo XXI, nuestro país y nuestro continente, así como la raza humana, afrontan muchos retos, como el cambio climático, el poder de las grandes corporaciones, establecer una fiscalidad justa, atajar el cibercrimen y el terrorismo", sostuvo Corbyn, para quien "todos esos problemas sólo pueden ser resueltos a través de la cooperación internacional".

Aunque destacados ministros -como el de Economía, George Osborne, y de Interior, Theresa May- han confirmado que respaldarán a Cameron en la campaña, otros, como el ministro de Justicia, Michael Gove, han adelantado que apoyarán la salida de la UE.

El primer ministro recibió el domingo un duro varapalo después de que el alcalde de Londres y compañero de la universidad, Boris Johnson, confirmase que hará campaña por el "no" al bloque europeo. Johnson, también diputado por la circunscripción de Uxbridge & South Ruislip, dijo que esta votación será una oportunidad que se presenta una vez en la vida para decidir el futuro del país.

Con claras aspiraciones políticas, el alcalde de Londres subrayó en un artículo en el diario The Daily Telegraph que permanecer en la UE supondrá una erosión de la democracia. "Hay sólo una manera de conseguir el cambio que necesitamos, y ese es votando por marcharnos", afirmó Johnson.

El acuerdo que cerró Cameron el viernes en Bruselas permitirá al Gobierno británico limitar las ayudas públicas a los trabajadores comunitarios en el Reino Unido durante un periodo de cuatro años, así como adaptar las ayudas por hijos que viven fuera de las islas británicas al nivel de vida de esos países.

También excluye al Reino Unido de cualquier medida destinada a forjar una mayor integración política con Europa y crea mecanismos para que los países externos a la eurozona fuercen un debate sobre leyes que consideran contrarias a sus intereses.