Aumentan a nueve los fallecidos por el vertido tóxico en Hungría

El polvo tóxico es ya un grave problema en aldeas afectadas por riada tóxica

internacional

| 13.10.2010 - 11:26 h
REDACCIÓN

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Con la muerte este miércoles de uno de los heridos, se eleva a nueve el número de fallecidos a causa de la riada tóxica que el pasado día 4 arrasó 40 kilómetros cuadros en el suroeste de Hungría, tras romperse una balsa de acumulación de lodos. Según informó Protección Civil, el fallecido era una persona mayor y vecina de Kolontár, la localidad donde la oleada tóxica golpeó con más fuerza. La muerte se produjo esta mañana en el hospital de la localidad de Ajka donde se encontraba ingresado con graves heridas.

La riada contaminante causó 150 heridos, de los cuales unos 50 se encuentran aún hospitalizados, principalmente con quemaduras de diversa consideración y traumatismos causados por la violencia de la ola.

La mayoría de los fallecidos eran residentes de Kolontár. En algunos casos, los cuerpos fueron arrastrados hasta cinco kilómetros por la avalancha del lodo contaminante.

Las autoridades continúan hoy con las labores de limpieza en las dos localidades más afectadas, Kolontár y Devecser. También se espera que hoy termine el reforzamiento del dique de contención, construido en los últimos cuatro días y cuya misión es desviar una posible segunda riada, en caso de que la dañada balsa termine de romperse.

EL POLVO TÓXICO ES YA UN GRAVE PROBLEMA EN ALDEAS AFECTADAS

El contenido de polvo tóxico en la localidad de Kolontár es muy alto, por lo que las autoridades aconsejan a los operarios que trabajan en las tareas de protección y reconstrucción que renueven sus mascarillas cada dos horas. Así lo comunicó György Töttös, portavoz del equipo de Protección Civil que coordina los trabajos para limpiar las zonas afectadas por el vertido tóxico del pasado día 4 y también para edificar defensas que limiten los efectos de nuevas riadas.

El mismo buen tiempo que contribuye a que no se fracture más la dañada balsa origen del vertido, ha acelerado también que el lodo tóxico se convierta en polvo y se traslade al aire. "Desde hace varios días no han crecido las grietas detectadas en el muro norte del dique de la represa accidentada", añadió Tüttös.