Al Maliki reconoce que la división política fomentó el actual conflicto

El Ejército iraquí afirma controlar refinería de Biyi y localidad de Tal Afar

internacional

| 18.06.2014 - 11:11 h
REDACCIÓN

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El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, reconoció que las diferencias políticas propiciaron "un ambiente adecuado" para el actual conflicto, pero aseguró que derrotarán al terrorismo y que sus tropas solo sufrieron "un revés".

En un discurso televisado a la nación, Al Maliki volvió a atribuir la actual situación a una conspiración tejida por el yihadista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) y miembros del disuelto partido único Baaz, que dirigía el fallecido dictador Sadam Husein.

El primer ministro chií descartó que los clanes suníes estén implicados en lo sucedido, al considerar que les perjudica, pero les pidió que "anuncien su inocencia".Pese a la polarización política, principalmente entre suníes y chiíes, Al Maliki afirmó que el proceso para elegir a los presidentes del Parlamento y del país, así como a un nuevo Gobierno "no está en peligro".

Sobre la situación militar, dijo que la actual crisis es "un revés, pero no una derrota" e insistió en que vencerán a los terroristas. Al Maliki desmintió, además, que la mayoría de los voluntarios que van a luchar contra la insurgencia sean de confesión chií y adelantó que esos milicianos "se convertirán en el pilar del nuevo Ejército iraquí".

También criticó a los medios de información de Catar y Arabia Saudí, por calificar supuestamente a los combatientes del EIIL de revolucionarios.Sobre los terroristas, advirtió que de después de que Irak les derrote, estos huirán para perpetrar ataques y desatar la tensión sectaria en otros países.

ATAQUE A LAS REFINERÍAS

Los insurgentes suníes lanzaron un ataque con proyectiles contra la refinería de petróleo de Biyi, en la provincia de Saladino y la principal de Irak, donde prosiguen los combates con las fuerzas de seguridad apostadas en el lugar.

Una fuente policial explicó que las fuerzas gubernamentales lograron repeler el primer ataque, pero que si no llegan refuerzos es probable que los insurgentes se hagan con el control de ese importante motor de la economía iraquí.

La refinería, situada a unos diez kilómetros de la ciudad de Biyi, estaba amenazada por los rebeldes desde hace días, por lo que los extranjeros que trabajaban en ella habían sido evacuados. Los atacantes, encabezados por el extremista Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), asaltaron el complejo desde distintos puntos y lanzaron proyectiles.

Uno de ellos cayó en uno de los depósitos de combustible, lo que provocó un gran incendio y que se elevaran densas columnas de humo. Según la fuente policial, se produjo un número indeterminado de bajas en las filas de los insurgentes, aunque no precisó cifras ni víctimas en el bando contrario.

El pasado 10 de junio, los combatientes suníes se hicieron con el control de Mosul, la segunda ciudad del país y capital de la provincia norteña de Nínive, y comenzaron a extender su ofensiva hacia las provincias de Saladino, Kirkuk y Diyala, en su camino hacia la capital.

También irrumpieron en la zona de Biyi, de donde fueron expulsados un día después por las fuerzas de elite iraquíes en cooperación con clanes tribales, aunque los enfrentamientos prosiguieron en la zona.

De hecho, el pasado 13 de junio al menos 30 personas murieron, en su mayoría soldados retenidos por los insurgentes en una mezquita de Biyi, por los bombardeos de la aviación iraquí.