Los escándalos de espionaje emborronan la imagen de Obama

Barack Obama se enfrenta a la peor crisis de su presidencia después de que un ex empleado de la CIA haya revelado sus programas secretos de espionaje masivo.

El caso Snowden esta poniendo contra las cuerdas a la Casa Blanca que trata de extraditarlo para acabar con sus filtraciones. La revelación del espionaje mantenido por la Administración del presidente de EE.UU., Barack Obama, es un nuevo capítulo en los escándalos sobre seguridad y privacidad que han asaltado a la Casa Blanca y que desvían la atención del público en un momento especialmente delicado para el mandatario.

La necesidad de un acuerdo presupuestario en el Congreso, la reforma migratoria y el control de las armas de fuego han pasado definitivamente a un segundo plano con la revelación por parte de un extécnico de la CIA y trabajador externo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de la existencia de unos programas masivos de espionaje telefónico y en internet.

Las revelaciones de Edward Snowden, extécnico de la CIA y de la NSA de 29 años, en las que sacó a la luz "el estado de vigilancia" en el que vive EE.UU., se suman a las críticas de la prensa estadounidense a Obama por haber espiado las comunicaciones de periodistas de Associated Press o Fox News que publicaron información secreta.

Obama ya no sale bien parado en las comparaciones de su Administración con la de su antecesor George W. Bush, quien fortaleció los programas de espionaje tanto dentro del país como en el extranjero a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

DURÍSIMO EDITORIAL

Al respecto, el diario "The New York Times" publicó un durísimo editorial en el que aseguraba que la Administración de Obama "ha perdido toda credibilidad" en cuestiones de transparencia, una de las banderas con las que el demócrata llegó a la Presidencia en 2009.

El diario criticaba que los servicios de espionaje recopilen información de millones de personas sin tener en cuenta si forman parte de una investigación terrorista y aseguró que Obama ya ha sido sorprendido excediéndose en sus poderes.

Muchos estadounidenses le ven cómo un héroe y ya han empezado a recoger firmas para que no se le castigue.

Para el presidente el mayor contratiempo de este escándalo es el efecto que tuvo en la cumbre del pasado fin de semana con su homólogo chino, Xi Jinping, en la que los asuntos de ciberseguridad fueron centrales.

La revelación de la extensa red de ciberespionaje estadounidense en internet restó peso a las acusaciones de Washington de que China está inmersa en una gran campaña para robar secretos estratégicos e industriales a EE.UU.

Por si fuera poco, Snowden reveló su identidad y su papel en las filtraciones, que comenzaron a aparecer en la prensa la semana pasada, desde Hong Kong, donde existe el temor de que el analista pueda acudir a la inteligencia china con valiosa información.

Otro de los aspectos inquietantes de este nuevo escándalo es la manera en que operan las agencias gubernamentales, con gran número de contratistas externos, que visto el ejemplo de Snowden (trabajador de la empresa Booz Allen Hamilton), ponen en peligro secretos estratégicos de EE.UU.

Sino fuera suficiente, Rusia ha señalado que estaría dispuesta a estudiar una solicitud de asilo del extécnico de la CIA Edward Snowden, quien filtró dos programas secretos del Gobierno de EEUU para el espionaje de las llamadas telefónicas y digitales de millones de norteamericanos.

"Actuaremos según evolucionen los acontecimientos. Si nos llega tal solicitud, la estudiaremos", afirmó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, en declaraciones publicadas hoy por el diario "Kommersant".