El asalto del ejército sirio a la ciudad rebelde de Hama causa al menos 97 muertos

El asalto del ejército sirio a la ciudad rebelde de Hama causa al menos 97 muertos

Tanques sirios entraron en la ciudad de Hama en la madrugada del domingo, matando al menos a 97 civiles, dijeron residentes, después de sitiarla durante al menos un mes para reprimir las mayores manifestaciones contra el gobierno del presidente Bashar al Asad.

Un médico, que no quiso dar más datos personales por el temor a ser arrestado, dijo a Reuters que los hospitales Badr, al-Horani y Hikmeh de la ciudad habían recibido 19, tres y dos muertos, respectivamente.

Había decenas de personas heridas y escasez de sangre para transfusiones, dijo por teléfono desde la ciudad, que tiene una población de cerca de 700.000 personas.

"Los tanques están atacando desde cuatro direcciones. Están disparando sus potentes ametralladoras al azar y aplastan bloqueos improvisados de carreteras levantados por los habitantes", dijo el médico, mientras se oía el sonido de disparos de ametralladora de fondo.

"Las víctimas son más numerosas. Hay cuerpos que no han sido retirados en las calles", dijo otro residente, agregando que había francotiradores en los tejados de la compañía de electricidad estatal y la principal prisión.

La artillería de los tanques caía a una tasa de cuatro proyectiles por minuto en el norte de Hama y sus alrededores, dijeron residentes, y se había cortado la electricidad y el agua en los barrios, una táctica utilizada habitualmente por el Ejército cuando entra en los pueblos para aplastar las protestas.

Asad intenta aplastar un levantamiento contra sus 11 años de Gobierno que comenzó en marzo, inspirado en las revoluciones de la Primavera Árabe en Túnez y Egipto, que se ha extendido por el país.

Las autoridades sirias han expulsado a la mayoría de los periodistas independientes, lo que hace difícil confirmar las informaciones de enfrentamientos.

Hama fue escenario de una masacre en 1982, cuando padre de Asad, el fallecido presidente Hafez al Asad, envió a sus tropas a reprimir un alzamiento liderado por islamistas, arrasando barrios completos y matando hasta 30.000 personas en el más sangriento episodio en la historia moderna de Siria