La UE amplía sus sanciones a Libia y prepara una misión militar humanitaria

La Unión Europea (UE) decidió hoy ampliar sus sanciones financieras contra el régimen de Muamar el Gadafi y preparar una eventual misión militar para facilitar asistencia humanitaria a la población de Libia.

Esos acuerdos prácticos contrastan, sin embargo, con las diferencias que los Estados miembros mantienen sobre la actuación militar internacional en el país norteafricano, personalizadas en las posturas discordantes de Alemania y Francia.

A pesar de ello, los ministros de Exteriores de los Veintisiete, reunidos hoy en Bruselas, acordaron extender a once nuevas personas, en su mayoría miembros del gobierno libio, las restricciones de viajes y congelación de activos que ya pesaban sobre Gadafi y otros 26 individuos de su entorno.

Además, decidieron bloquear las cuentas de nueve entidades libias más, que se suman a las cinco sancionadas previamente, entre las que estaban incluidas el Banco Central y su poderoso fondo soberano.

En el frente militar, los Veintisiete volvieron a evidenciar su división, con críticas veladas de Alemania e Italia a los ataques de la coalición que lideran Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

"Nosotros decidimos no participar, calculamos los riesgos (....), tres días después la Liga Árabe ya ha criticado la intervención. Creo que teníamos razón", afirmó el ministro alemán, Guido Westerwelle, a su llegada al encuentro.

Su homólogo italiano, Franco Frattini, indicó mientras que su país quiere ver si las acciones desarrolladas hasta ahora por la coalición "son conformes con la aplicación de la resolución" de Naciones Unidas.

"No debería haber una guerra en Libia, debe haber una aplicación plena de la resolución 1973", advirtió Frattini.

Fuentes italianas aseguraron que en el seno de los Veintisiete hay un importante malestar sobre Francia debido a la forma en que ha asumido el liderazgo de la ofensiva militar y por el alcance de los bombardeos.

La negativa de Turquía y Alemania a tomar parte en los ataques y la participación en la misión de países árabes que no pertenecen a la OTAN dificultan el papel de la organización en esta operación, que sigue siendo discutida por los embajadores de los países miembros de la Alianza Atlántica.

Pese a las tensiones, los países de la UE sellaron un texto conjunto en el que se comprometen a "actuar colectivamente y con firmeza, con todos los socios internacionales y particularmente la Liga Árabe y otros actores regionales, para hacer totalmente efectivas esas decisiones" de la ONU.

Dentro de ese esfuerzo, la UE se centrará en la vertiente humanitaria, dejando para otras instancias la ofensiva contra Gadafi y el mantenimiento de la zona de exclusión aérea impuesta sobre Libia.

Además, los Estados miembros reiteraron su "solidaridad" con los socios más directamente amenazados por una posible avalancha de inmigrantes y refugiados procedentes de Libia, algo que preocupa especialmente a Italia.

Por su parte, los países árabes han confirmado hoy que respetan la resolución de la ONU porque su principal objetivo es proteger a los civiles libios.

La Liga Árabe asegura que "respeta" la resolución del Consejo de Seguridad porque "su principal objetivo es proteger a los civiles libios", algo que según Amr Moussa es también prioridad para la Liga Árabe.

"Queremos la protección de los civiles en Libia y es una gran responsabilidad", afirmó Musa.

Asimismo, reiteró: "Hemos pedido al Consejo de Seguridad la imposición de una zona de exclusión aérea para impedir los ataques contra los civiles, nuestra decisión ha sido clara y nos comprometemos a ella".

La Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, restó hoy importancia a la polémica y aseguró que las palabras del responsable de la Liga Árabe se han interpretado equivocadamente. Ashton recordó que Musa apoyó el sábado en la cumbre celebrada en París los ataques aéreos contra objetivos militares del régimen de Muamar al Gadafi.

Junto a la jefa de la diplomacia europea, varios ministros como la española Trinidad Jiménez consideraron que la operación en Libia "se está ajustando a la legalidad internacional".

Jiménez confió además en "seguir contando con el apoyo de la Liga Árabe" para esas acciones.

LA OTAN QUIERE UN EMBARGO NAVAL EN LIBIA

Pendientes de las discusiones de los embajadores aliados y sintiéndose complementarios al frente militar, los ministros de Exteriores de la UE debaten hoy qué más hacer desde el lado civil en Libia. Ya el pasado fin de semana Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior de la Unión, enumeró las futuras líneas de actuación: "Sanciones económicas, ayuda humanitaria y, a más largo plazo, profundización democrática y crecimiento económico".

Los ministros ampliarán la lista de sanciones para incluir a empresas relacionadas con la producción y exportación de gas y petróleo. Otras 11 personalidades del régimen engrosarán la lista negra, con lo que serán 30 quienes tendrán bienes congelados y no podrán pisar suelo europeo.

La OTAN también perfila los flecos de la operación militar, de momento en manos de una coalición de voluntarios liderada por Francia, Reino Unido y Estados Unidos. La participación de cada aliado en el despliegue aéreo debe pactarse con la coalición, con responsabilidades de mando aún por determinar.

Con el sentimiento de que hay que culminar el trabajo realizado y superando la incertidumbre creada por las objeciones de la Liga Árabe los embajadores de la OTAN discutido los últimos detalles de la planificación militar realizada para imponer un embargo de armas al régimen de Muamar el Gadafi y una zona de exclusión aérea sobre Libia.

El embargo ocurrirá a partir del viernes, aunque hará falta un debate más profundo para que la OTAN se involucre plenamente en el conflicto, según ha anunciado un portavoz de la Alianza. Turquía, por su parte, exige que cualquier intervención se haga con la máxima atención a las vidas libias.

La intención del secretario general, Anders Fogh Rasmussen, es que hoy se decida sobre la vertiente naval y, a lo largo de la semana, sobre la más compleja operación aérea, con la coalición. "La OTAN es el instrumento natural para este tipo de situaciones", decía antes de la reunión, que se prolongó durante todo el fin de semana, uno de los embajadores aliados.

"Somos 28 países con las capacidades y estructuras de mano y control necesarias". Pero más allá de acatar el mandato de la ONU de tomar todas las medidas para proteger a la población civil, el debate se centraba en qué papel y visibilidad dar a la OTAN y cómo evitar al máximo las bajas civiles asociadas a una entidad que, como señalaba otra fuente diplomática, "no tiene la mejor reputación en el mundo árabe".

Turquía , no obstante, mantiene sus recelos porque no quiere ser cómplice en la muerte de civiles libios.

Por su parte, varios partidarios de Gadafi han rodeado al secretario general de la ONU en la plaza del Tahrir de El Cairo, lo que ha obligado a Ban Ki-moon a refugiarse en un edificio de la Liga Árabe cercana al recinto.

Los manifestantes se reunieron delante de la puerta principal de la Liga Árabe y gritaron eslóganes contra Ban y el secretario general de la Liga, Amro Musa, así como contra Estados Unidos, el Reino Unido y Francia y a favor de Gadafi.

Ante esta situación, Ban no pudo abandonar el edificio por el acceso principal y tuvo que ser evacuado por otra salida en la que también se habían apostado varios manifestantes.

Los manifestantes gritaron "Alá, Muamar, Libia y ya" e insultaron al Reino Unido, Francia y Estados Unidos.

Ban Ki-moon insta al Gobierno de Libia a cumplir con la resolución aprobada por el Consejo de Seguridad la semana pasada yha resaltado la importancia de que comunidad internacional hable con una sola voz para "poner fin a los combates en Libia".

Ban se reunió hoy con Musa para analizar la situación en varios países árabes, sobre todo en Libia. Destacó la importancia de la coordinación entre la Liga Árabe y la ONU, y aseguró que la ONU continuará su trabajo hasta que ponga fin a los combates en Libia y colaborará en el envío de ayuda humanitaria a este país.

Asimismo, alabó la postura de la Liga Árabe, que pidió la imposición de una zona de exclusión aérea en Libia e insistió en la importancia de que la comunidad internacional tenga una sola voz para que se pueda cumplir la resolución del Consejo de Seguridad.