Trump pasa en Washington la víspera de su investidura con festejos y homenaje

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Washington en la víspera de su toma de posesión, donde homenajeó a los solados caídos, asistió a un multitudinario concierto y aseguró que con su mandato empieza "un movimiento muy especial" por el cambio en el que se harán cosas "increíbles".

Trump apuró al máximo su traslado a la capital estadounidense y aterrizó en la base aérea de Andrews (Maryland), a las afueras de Washington, a bordo de un avión militar y acompañado de buena parte de su familia poco después de las 12.00 hora local (17.00 GMT). Fue la primera vez, desde que fue elegido presidente el pasado 8 de noviembre, que Trump no viajó en su avión privado.

La primera parada que hizo Trump en Washington fue en su flamante hotel, que luce su nombre en letras doradas muy cerca de la Casa Blanca y donde le esperaban para almorzar los miembros de su nuevo gabinete, congresistas y algunos seguidores.

"Esta sala es hermosa. Un absoluto genio debe haber construido este lugar", se jactó Trump sobre su propio hotel, en un discurso en el que también presumió de tener el gabinete "con el mayor coeficiente intelectual jamás reunido".

Con el apetito saciado, Trump se desplazó al cementerio de Arlington (Virginia), donde reposan los restos de 400.000 estadounidenses caídos en combate, para realizar una ofrenda floral a la tumba del soldado desconocido. Una ceremonia que sirve para recordar a los caídos en todas las guerras y que tradicionalmente abre los actos oficiales de las investiduras presidenciales

Trump y su vicepresidente electo, Mike Pence, colocaron la corona de flores de manera solemne y en silencio en una ceremonia en la que se rindieron honores castrenses. Al presidente electo le acompañaron su esposa Melania (vestida de negro y con grandes gafas de sol) y sus hijos Ivanka, Tifanny, Donald Jr. y Eric y sus respectivas familias.

Más tarde, el presidente electo se dirigió al concierto inaugural convocado en las escalinatas del emblemático monumento al presidente Abraham Lincoln, uno de los lugares más icónicos de la ciudad en uno de los extremos de la explanada del National Mall. Las estrellas del "country" Toby Keith y Lee Greenwood fueron los grandes nombres de un concierto que congregó a miles de personas.

Una vez finalizado el concierto, Trump tomó el escenario y se dirigió a sus seguidores por última vez antes de convertirse este viernes en el presidente número 45 de Estados Unidos. "Nunca ha habido un movimiento como este, es algo muy, muy especial. Y vamos a unificar nuestro país, y (a consumar) nuestra frase 'Hacer EEUU grande otra vez', a la que añado: más grande que nunca", afirmó el mandatario electo.

"Yo solo soy el mensajero, estábamos cansados, os quiero. Todos estábamos cansados de ver lo que estaba pasando y queríamos un cambio. (A partir de mañana) vamos a ver algo increíble", añadió.

Por la noche, Trump y Pence estaban convocados a una cena con los principales donantes de su campaña electoral en Union Station, la mayor estación ferroviaria de la ciudad. Trump pasará su última noche antes de convertirse en presidente en la Blair House, una mansión situada muy cerca de la Casa Blanca y destinada a hospedar a jefes de Estado en sus visitas oficiales a Washington.

La tradición marca que los presidentes electos pasan los últimos días de la transición en esta casa de huéspedes, un periodo que Trump ha preferido invertir en su residencia de Nueva York. Ya el viernes, antes de la ceremonia de investidura, Trump y su familia asistirán a un servicio religioso y luego acudirán a tomar un té a la Casa Blanca, invitados por el presidente saliente, Barack Obama, y su esposa, Michelle.

La ceremonia oficial de investidura comenzará a partir de las 11.30 hora local (18.30 GMT) y, exactamente a las 12.01 (19.01 GMT), Trump será ya el nuevo presidente de Estados Unidos. Trump jurará el cargo sobre una biblia de su propiedad y sobre otra que usó Abraham Lincoln en su primera toma de posesión, empleada también por Obama en sus dos investiduras.

NOCHE DE PROTESTAS CONTRA TRUMP

Miles de personas desafiaron esta noche el frío de Nueva York durante un mitin en el que políticos y actores unieron su voz para convocar una campaña de cien días de "resistencia pacífica" contra la Administración de Donald Trump. El acto se desarrolló en un lateral del Trump International Hotel y cerca de la Torre Trump, vestigios de la presencia en Nueva York de quien en pocas horas se convertirá en el próximo presidente de Estados Unidos.

"He vivido con doce presidentes, y nunca pensé que iba a coincidir con este arrogante", afirmó la actriz y cantante Cher, de 70 años, uno de los participantes en el acto que se prolongó durante algo más de dos horas. Según los organizadores, al mitin anti-Trump asistieron entre 20.000 y 25.000 personas. Muchos llevaban carteles que, entre otras cosas, decían "Nunca mi presidente" o "20 de enero de 2017, el día en el que murió la democracia".

Se trató de una protesta con la que Nueva York, una ciudad de tradición demócrata, ha querido despedir a uno de sus ciudadanos, criado en el distrito de Queens y que hace gala continuamente de sus raíces neoyorquinas. Los actores Mark Ruffalo, Julianne Moore, Rosie Perez, Marisa Tomei o Sally Field, así como el director de cine Michael Moore, se juntaron con políticos y dirigentes sindicales para reclamar unidad ante los peligros que creen representa Trump como gobernante.

"Tenemos que movernos hacia adelante, no para protestar contra Trump, sino para proteger a nuestra gente y nuestros valores", afirmó Ruffalo, una de las figuras que, junto con Michael Moore, ha estado detrás de la convocatoria del acto de hoy. No faltó tampoco Alec Baldwin, que ha desatado continuas muestras de desaprobación de parte de Trump al ridiculizarlo como personaje de comedia en la popular serie de televisión "Saturday Night Live".

Baldwin se burló de Trump durante los pocos minutos de su intervención, imitando urgencias de la vejiga, pero, más en serio, pidió a los neoyorquinos que "nunca bajen los brazos" y se unan para luchar contra las arbitrariedades del nuevo gobierno. "Estamos en un momento muy peligroso", afirmó, por su parte, Michael Moore.

En las diversas intervenciones se destacó la diversidad racial y cultural de Nueva York, algo que Ruffalo calificó como "algo precioso", y se hicieron llamamientos especiales para defender a los inmigrantes indocumentados de las amenazas de deportación de Trump. "Debemos juntarnos para proteger algo precioso de nosotros, que es tenernos el uno al otro", afirmó Ruffalo.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, una figura política muy crítica con Trump, animó a los participantes a iniciar una campaña de acción en los próximos cien días que se desarrolle en todas las ciudades del país. "Mañana no es el final, es el comienzo", afirmó De Blasio, repitiendo el mismo llamamiento a la "resistencia pacífica" que fue también promovida por Ruffalo y Michael Moore.

Entre los asistentes se veían representantes de los principales grupos étnicos de la ciudad, acompañados por amigos, familiares y hasta sus mascotas, que llegaron hasta el lugar en medio de estrictas medidas de seguridad. Una venezolana que se identificó sólo como Olivia, radicada en Washington hace 25 años, fue uno de los asistentes al acto y dijo que no quería estar en esa ciudad durante la investidura presidencial de Trump de este viernes.

"Desde que supe que ganó (Trump las elecciones) hice reservas para estar en Nueva York", dijo a Efe la venezolana, y agregó que no tiene grandes expectativas sobre la Administración de Donald Trump. "Lo veo todo negro", añadió. En el escenario montado para el acto se turnaron actores y dirigentes políticos, todos ellos coincidiendo en la necesidad de reforzar las acciones contra el Gobierno de Trump y proteger a inmigrantes o musulmanes.

"El poder de la gente es mayor que este estúpido", afirmó Cher. La presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, la puertorriqueña Melissa Mark-Viverito, ofreció la posibilidad de construir un muro como el que propone Trump para la frontera de Estados Unidos con México. "Vamos a construir un muro, y será el muro de la resistencia", proclamó Mark-Viverito.