El fiscal general de Toscana acusa a Costa Cruceros de graves negligencias en seguridad

El fiscal general de Toscana acusa a la naviera Costa Cruceros, propiedad de Costa Concordia, por “negligencia en las normas de seguridad”. El elenco de carencias y defectos que hace la fiscalía es muy amplio: “Botes salvavidas defectuosos que no se pueden bajar, personal que no sabe que hacer, escasa preparación para enfrentarse a la emergencia, ordenes equivocadas como aquella absurda de volver a las cabinas. La confusión que se produjo revela una increíble negligencia en la aplicación de las normas de seguridad. Seguridad –prosigue el magistrado- que se debe organizar antes, con ejercicios y simulaciones, y gestionada después. No todas las carencias de seguridad pueden ser achacadas a la conducta del capitán. Por ello, la investigación debe abarcar todos los frentes”.

La posición de la naviera Costa Cruceros se agrava también por la acusación que le han hecho los abogados defensores del capitán Schettino. Según ellos, la nave se inclinó por problemas estructurales. Argumentan que el Concordia naufragó inclinándose de lado, y haciendo así un infierno la evacuación, porque tenía problemas estructurales: No funcionaron los surtidores para equilibrar la nave, no se pudo asegurar una inundación simétrica de la nave, como está previsto en la "Convención Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar.

Con estas nuevas acusaciones, la responsabilidad del naufragio se complica. Facua aconseja a los afectados que presenten sus reclamaciones primero ante la agencia de viajes que les vendió el crucero. Según Alfonso Rodríguez, Presidente de Facua en Baleares, las indemnizaciones rondan los 5.000 euros por persona. Al reembolso del coste del crucero hay que sumar la pérdida de equipaje y objetos personales como ordenadores, móviles, cámaras, regalos, etc. Posteriormente el proceso por daños morales contra la naviera Costa Cruceros podría prolongarse entre 9 y 12 meses.

Once días después del naufragio del 'Costa Concordia' los buzos de la compañía holandesa Smit Salvage realizan este martes una primera inspección del crucero, encallado frente a la isla italiana del Giglio, para poner en marcha su plan de extracción de las 2.400 toneladas de carburante depositadas en sus bodegas.

El equipo técnico de la empresa holandesa debe examinar todas las posibilidades hasta dar con la manera más segura de bombear el combustible. "Las operaciones preliminares empiezan ahora. Eso significa que los técnicos realizarán sus propias maniobras submarinas, que les llevarán probablemente un par de días", según explica el ingeniero Claudio Chiavacci, del cuerpo de bomberos. "Calculamos que el bombeo en sentido estricto podría afrontarse en los próximos días, probablemente el sábado", ha añadido.

Mientras los buzos han provocado hoy nuevas explosiones para acceder al interior del buque sumergido. En esta zona de popa han recuperado ya 15 cadáveres, al menos hay otras 17 personas desaparecidas. Hasta el momento solo se han identificado 7 cuerpos, las autoridades italianas han pedido muestras de ADN a los familiares de las víctimas.