Raúl Castro toma las riendas de un Partido Comunista con la vieja guardia al frente

Raúl Castro toma las riendas de un Partido Comunista con la vieja guardia al frente

presidente Raúl Castro fue elegido hoy máximo responsable del Partido Comunista de Cuba (PCC, único) desde donde pretende impulsar su plan de reformas dentro del socialismo pero acompañado de muchos "históricos" que se mantienen en la dirección de la organización.

El PCC cerró hoy un sexto congreso que oficializó la sustitución de Fidel Castro por su hermano Raúl como primer secretario de la organización, con lo que se completa formalmente el traspaso de poderes iniciado en 2006 cuando el líder de la revolución delegó sus cargos al caer enfermo.

Para la segunda secretaría de la organización, que Raúl Castro ha ocupado hasta ahora en el partido, el PCC ha designado, como era esperado, a José Ramón Machado Ventura, el primer vicepresidente del país e "histórico" de la revolución que con este nombramiento se afianza como número dos del régimen.

El nuevo comité central del PCC -máximo órgano entre congresos- tiene 115 miembros y en él se ha aumentado la cuota femenina y la "racial" (negros y mestizos), si bien se mantienen buena parte de los "históricos" de la revolución.

Lo mismo ocurre en el buró político que pasa de 24 a 15 miembros pero sólo tres de ellos son nuevos: el resto son veteranos de la "vieja guardia" y militares, lo que parece contradecir el llamamiento que Raúl Castro hizo en la apertura del VI Congreso sobre la necesidad de rejuvenecer los cargos políticos.

En cualquier caso, el PCC celebrará el 28 de enero de 2012 una Conferencia Nacional para evaluar el trabajo del partido y determinar "las transformaciones necesarias dentro de la organización".

La proclamación de Raúl Castro (79 años) como jefe de los comunistas cubanos se produjo en presencia de un Fidel Castro (84) que en las últimas semanas e incluso hoy mismo ha insistido en dejar claro en varios de sus artículos que él renunció a todos sus cargos hace casi cinco años y que nunca ha pretendido volver a ejercerlos.

Con las riendas del partido, Raúl Castro asume, según dijo, su "última tarea" con la misión principal de seguir perfeccionando el socialismo "y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista" a la isla.

También dedicó parte de su discurso a su hermano -quien no habló en el acto de clausura- para resaltar que "Fidel es Fidel" y que éste "no precisa de cargo alguno para ocupar siempre un lugar cimero en la historia en el presente y en el futuro de la nación cubana".

"Mientras tenga fuerzas para hacerlo, y afortunadamente se encuentra en la plenitud de su pensamiento político, desde su modesta condición de militante del partido y soldado de las ideas continuará portando la lucha revolucionaria y los propósitos más nobles de la humanidad", dijo Raúl Castro.

Además de sus decisiones orgánicas, el VI Congreso comunista cubano aprobó en la víspera el plan de reformas económicas planteado por Raúl Castro para superar la crisis que arrastra el país.

Hoy el gobernante expresó su convencimiento de que Cuba se encuentra entre "un reducido número de países" que cuentan con condiciones para transformar su modelo y salir de la crisis sin traumas sociales.

También advirtió de que la actualización económica "no es milagro que pueda lograrse de la noche a la mañana" y que el despliegue del plan de reformas se hará de forma gradual durante el próximo quinquenio.

"El principal enemigo que enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias deficiencias", dijo Raúl Castro, quien reiteró que se harán los cambios y rectificaciones que hagan falta sin poner el riesgo la unidad de Cuba en torno a su revolución.

El plan económico emprendido por el general Castro plantea una tímida apertura a la iniciativa privada, que para los críticos con el régimen es "muy limitada y tardía".

La "actualización" económica cubana incluye la ampliación del trabajo privado, un masivo recorte de las abultadas plantillas públicas, más autonomía a la gestión de las empresas estatales y la eliminación de subsidios sociales innecesarios, entre otros.

En la apertura del cónclave comunista, Raúl Castro llamó a desterrar el inmovilismo y los dogmas en el partido y criticó las interferencias de la organización en la acción del Gobierno.

Ha admitido que no existe una "reserva de sustitutos" para relevar a la generación histórica de la revolución cubana e instó al partido a trabajar en el rejuvenecimiento de los cargos políticos y estatales nada más acabar el Congreso.