Obama: "la gente está profundamente frustrada" con la situación económica

El presidente de EEUU, Barack Obama, reconoció hoy que el resultado de los comicios legislativos muestra que "la gente está profundamente frustrada" con la situación económica, y agregó que, "como presidente, acepto la responsabilidad". Obama hizo esta declaración en una rueda de prensa después de que en las elecciones del martes lograra una amplia victoria el Partido Republicano, hasta ahora en la oposición, que se hace con el control de la Cámara de Representantes y avanza seis escaños en el Senado.

En una alocución antes de comenzar su rueda de prensa y en un tono apagado, Obama expresó su disposición a colaborar con los republicanos, al destacar que "lo que los estadounidenses esperan de nosotros es que nos centremos en los problemas por resolver, en la economía". "No cabe duda de que la principal preocupación de la gente hoy por hoy es la economía... la gente en todo el país no ve progreso", dijo.

Como presidente, añadió, "mi principal tarea es conseguir una economía robusta, y por ello tengo que aceptar la responsabilidad de que no hemos logrado los progresos que deberíamos".

El presidente estadounidense telefoneó el mismo martes a los líderes republicanos en el Congreso, John Boehner y Mitch McConnell, para manifestarles su disposición a colaborar para "encontrar un terreno común, hacer avanzar este país y conseguir cosas en favor del pueblo estadounidense".

En su discurso de victoria el mismo martes, Boehner afirmó sobre Obama que "el pueblo estadounidense le ha enviado un mensaje inequívoco esta noche, y el mensaje es: cambie de rumbo". Hoy, Obama citó entre las posibles áreas de colaboración con los republicanos en el Congreso la energía, el cambio climático y la educación.

Aunque hay áreas de profundo desacuerdo entre demócratas y republicanos, según afirmó, con sus votos los estadounidenses han indicado que "quieren que todos nos comportemos de modo responsable en Washington".

LOS REPUBLICANOS SE HACEN CON LA CAMARA BAJA

Los republicanos lograron su victoria más significativa en la Cámara baja de los últimos 60 años, al ganar al menos 60 escaños, cifra muy por encima de la que necesitaban para hacerse con la mayoría que pretende poner contra las cuerdas la agenda del presidente de EE.UU., Barack Obama.

A pesar de que hoy, miércoles, hay al menos una docena de escaños sin adjudicar, dado que los resultados están muy ajustados, los recuentos indican que los republicanos tienen asegurados 240 escaños -algunos recuentos dicen que son 239- de los 435 que componen la Cámara. Los demócratas tienen 183 y los doce restantes están en disputa. La mayoría se alcanza con 218.

En el Senado, los demócratas consiguieron mantener su mayoría simple ya que, aunque hay tres de los 37 escaños que estaban en juego aún sin adjudicar, los demócratas tienen 51 mientras que los republicanos 46.

Los resultados confirman que, efectivamente, las elecciones de medio mandato representan un varapalo para el presidente Barack Obama, que hoy tiene previsto ofrecer una rueda de prensa para analizar los datos.

La noticia positiva para la Casa Blanca ha sido que, al menos, se ha conseguido salvar el escaño de Harry Reid, el senador de Nevada y líder de la mayoría demócrata en el Senado, que ha sido un gran aliado de las políticas más controvertidas del presidente en materia financiera y de salud, lo que ha estado a punto de costarle el puesto.

Para los republicanos, según expresó el reelegido congresista por Virginia, Eric Cantor, lo que ha ocurrido en estas elecciones tiene más que ver con un rechazo a las políticas de Obama que con un apoyo al Partido Republicano. Pero, dijo, sea como fuere "la gente lo que quiere es ver resultados".

La economía será sin duda el gran tema dominante en esta segunda mitad del mandato de Obama ya que los votantes, según las encuestas, han dejado claro que, para un 62 por ciento del electorado, es el tema que más les preocupa.

EL TEA PARTY IRRUMPE EN EL SENADO

Esta realidad es la que ha dado fuerza al movimiento conservador del Tea Party, que ha conseguido colocar en el Senado, por ejemplo, al joven Marco Rubio, de Florida, que algunos consideran ya la gran esperanza republicana para las presidenciales del 2012.

El Tea Party irrumpió con fuerza en las elecciones de este año con sus fuertes críticas al despilfarro del Gobierno de Barack Obama, y a la intervención gubernamental en sectores como la economía y la sanidad.

Los simpatizantes de este movimiento tienen como elementos en común en su defensa de los recortes de impuestos, poca intervención estatal y austeridad en el gasto y critican por igual las políticas de Barack Obama y su antecesor, George W. Bush.

Los republicanos ahora, bajo la batuta de John Boehner, el congresista de Ohio que será el nuevo líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y por tanto el número dos en la línea de sucesión presidencial, se pondrán manos a la obra sin muchas concesiones. "Esperamos que el presidente Obama respete ahora la voluntad popular, cambie el rumbo y se comprometa a hacer los cambios que la gente reclama. En la medida en que esté dispuesto a esto, nosotros estaremos dispuestos a colaborar con él", aseguró. Y en sus planes está revertir la reforma de salud aprobada por Obama y poner en marcha recortes de impuestos que dicen ayudarán a reducir el déficit e impulsar el crecimiento.

LOS REPUBLICANOS ARREBATAN 10 GOBERNADORES A LOS DEMÓCRATAS

Ademá sen estas elecciones, el Partido Republicano arrebató al Demócrata al menos 10 de los 37 gobiernos de estados sujetos a elección el martes, y entre sus victorias destaca la primera gobernadora hispana en todo el país, en Nuevo México.

En este momento hay 28 estados que tendrán un gobernador republicano, 15 que estarán gobernados por demócratas y 6 más que están aún por decidirse tras la votación.

Los últimos resultados confirman que los candidatos republicanos ganaron las gobernaciones de Ohio, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Tennessee, Iowa, Kansas, Oklahoma, Nuevo México y Wyoming, hasta ahora ocupados por demócratas. Algunos de esos estados -Ohio, Pensilvania, Michigan- son cruciales para las elecciones presidenciales de 2012.

La republicana Susana Martínez, oriunda de Texas, venció en Nuevo México a la demócrata Diane Denish, y se convirtió en la primera mujer de ascendencia latina que gobernará uno de los 50 estados de la Unión.

El republicano Brian Sandoval, oriundo de California, derrotó en Nevada al demócrata Rory Reid -hijo del jefe de la mayoría demócrata en el Senado de EEUU, Harry Reid- y será desde enero el primer gobernador de ascendencia hispana en ese estado.

En Florida el republicano Rick Scott venció a la demócrata Alex Sink, y en Michigan el empresario republicano Rick Snyder, que venció al demócrata Virg Bernero, sucederá en la gobernación a la demócrata Jennifer Granhol, que no podía presentarse a la reelección.

En Vermont el demócrata Peter Shumlin venció al republicano Brian Dubie, y en California el ex gobernador Jerry Brown derrotó a la ex ejecutiva principal de eBay Meg Whitman -que gastó más de 140 millones de dólares de sus propios fondos en esta campaña-. Brown sucederá a Arnold Schwarzenegger, quien tampoco podía presentarse a la reelección.

El representante demócrata Neil Abercrombie de Hawaii venció al republicano James Aiona, y los demócratas conservaron sus gobiernos estatales en Nueva York -donde ascendió Andrew Cuomo, miembro de una prominente familia demócrata-, Massachusetts, Maryland, Nuevo Hampshire, Arkansas y Colorado.

Todavía no se conoce el resultado definitivo de las elecciones de gobernadores en Illinois, Maine y Oregon -que dirigen demócratas- ni en Connecticut y Minnesota, que lideran republicanos.