El OIEA confirma daños en tres de los reactores de la central de Fukushima

Japón sigue intentando evitar la tragedia nuclear en la central de Fukushima

El OIEA confirmó que están dañados los núcleos de los reactores 1, 2 y 3 de la central nuclear de Fukushima Daiichi, aunque aseguró que no se puede decir que la situación esté "fuera de control".

"La situación ha evolucionado y es muy seria", reconoció hoy en Viena, Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien aseguró que "El operador (de la planta) está haciendo lo máximo para restaurar la seguridad de los reactores". En este sentido, las fotografías de los números 3 y 4 muestran importantes destrozos.

Ante las dificultades para inyectar agua marina en el reactor 3 desde la propia central por el alto nivel de radiación, un helicóptero de las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército) partió hoy desde la vecina ciudad de Sendai para arrojarla desde el aire.

Sin embargo, los elevados niveles de radiactividad detectados en esa zona llevaron en el último momento a abortar el intento, según la televisión nacional NHK, que citó fuentes del Ministerio de Defensa. Según la agencia local Kyodo, se teme que el reactor haya liberado vapor radiactivo debido a daños en su sistema de contención.

COLUMNAS DE HUMO

De este reactor salieron esta mañana columnas de humo blanco, que, según Edano, es vapor procedente de la piscina donde se almacenan barras de combustible atómico ya utilizadas. El edificio que alberga ese reactor quedó dañado el lunes a causa de una explosión de hidrógeno y ayer se detectaron altos niveles de radiación en sus inmediaciones.

La elevada radiación llevó a evacuar a la mayoría de los 800 trabajadores de la central, donde quedaron solo cerca de medio centenar, que hoy tuvieron que abandonarla temporalmente a causa de una nueva subida de la radiactividad.

Algunos medios apuntan a que los empleados podrían haber regresado a las instalaciones, aunque por el momento el Gobierno no lo ha confirmado.

OTRO INCENDIO

Por otra parte, el reactor número 4 registró hoy un incendio y la empresa operadora, Tokyo Electric Power (TEPCO), publicó una fotografía del edificio en la que se ve que una gran porción de la pared exterior se ha caído. En el cuarto piso hay un agujero de ocho metros de diámetro y se puede ver el interior a través del boquete, causado ayer por otro incendio. En los reactores 1 y 2 las barras de combustible atómico también han quedado total o parcialmente dañadas.

El reactor 5, apagado al igual que el 6 pero en el que también hay problemas, el nivel del agua continúa bajando. Dicho nivel había descendido 40 centímetros entre las 07.00 y las 12.00 GMT del día 15 de marzo, quedando a 201 centímetros por encima del carburante, comunicaron las autoridades. Funcionarios en la planta estaban pensando en usar un generador de diesel en funciones en el reactor 6 para suministrar agua al reactor 5.

SUBE LA CIFRA DE VÍCTIMAS

Mientras, las autoridades elevaron a 12.000 las víctimas del terremoto de 9 grados y el posterior tsunami. Las autoridades niponas elevaron hoy a 3.771 la cifra de muertos y a 8.181 la de desaparecidos, si bien el balance final de víctimas puede aumentar todavía en algunos municipios de las provincias más afectadas, como Iwate, Miyagi y Fukushima, donde miles de personas siguen sin ser localizadas. Unos 100.000 militares japoneses, ayudados por voluntarios extranjeros especialistas en salvamento, peinan la zona devastada donde ya han sido rescatados unos 26.000 supervivientes.

Casi 80.000 edificios y viviendas fueron destruidos y más de medio millón de evacuados vive en unos 2.500 refugios temporales, muchos de los cuales no tienen agua potable o electricidad. Los equipos de rescate luchan contra las constantes réplicas.

Un terremoto de 6 grados de magnitud en la escala de Richter sacudió hoy a las 12.52 hora local (3.52 GMT) la costa oriental de Chiba y se sintió con claridad en la vecina Tokio. Anoche, otro seísmo de 6 grados se produjo al suroeste de Tokio, con epicentro localizado en la provincia de Shizuoka, y también se sintió en la capital japonesa. Desde el terremoto de 9 grados del pasado viernes se han registrado ya más de 200 réplicas.

Asimismo, el ministro portavoz japonés, Yukio Edano aseguró en rueda de prensa que el nivel de radiactividad registrado, hasta ahora, en un radio de entre 20 y 30 kilómetros de la central, donde se ha pedido a los residentes que permanezcan en casa con las ventanas cerradas, no supone "un riesgo inmediato para la salud".

EMPERADOR

El emperador de Japón, Akihito, se mostró este miércoles "profundamente preocupado" por la situación que vive su país a causa del terremoto del pasado 11 de marzo y aseguró que esta crisis era imprevisible y "no tiene precedentes a esta escala".

En cualquier caso, el monarca nipón manifestó su esperanza en que Japón supere estos desafíos que afronta cuidando unos de otros. "Espero sinceramente que la gente supere este momento desgraciado engendrando un sentido de generosidad con los demás", dijo, según recoge la agencia de noticias Kiodo.

Estas palabras han sido difundidas por las principales televisiones japonesas, que han interrumpido para ello su programación. La grabación en vídeo ha sido publicado por la casa real.

Estas han sido las primeras declaraciones del emperador desde el terremoto y el posterior tsunami. Es muy poco frecuente que el monarca, de 77 años, se pronuncie públicamente sobre cualquier asunto.

Por su parte, el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, advirtió hoy que en las próximas horas podría producirse "una nueva catástrofe" en la central nuclear.

"En las próximas horas corremos el riesgo de asistir a una nueva catástrofe de gran peligro para los habitantes y el bienestar del archipiélago" japonés, señaló en su comparecencia en la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, tras señalar ayer que la situación en Fukushima estaba "fuera de control".

Las graves consecuencias se derivarían del hecho que "el nuevo accidente puede afectar a la conurbación urbana de Tokio, con 35 millones de personas" dijo Oettinger quien sin embargo se mostró partidario de "no caer en el pánico".