Morenés: "Esta tierra ha sido regada por la sangre y el sudor" de los españoles

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha afirmado en la base española de Qala-i-Naw, en la provincia afgana de Badghis, que esa tierra "ha sido regada por la sangre y el sudor" de las tropas españolas, que este miércoles han concluido un repliegue que comenzó a principios de año.

Durante el acto en el que se ha transferido a las autoridades afganas el control de la base 'González Ruy de Clavijo' como consecuencia de la retirada definitiva de las Fuerzas Armadas españolas de Badghis, Morenés ha señalado que, a lo largo de nueve años, los militares españoles han llevado a cabo 28.000 misiones en las que han "acompañado y asesorado al Ejército Nacional Afgano y a la Policía en el cumplimiento de sus misiones".

"Les puedo asegurar que los lazos que se han creado entre nuestras dos naciones son y serán fuertes porque esta tierra ha sido regada por la sangre y el sudor de nuestros compatriotas, lo que hace que nuestra unión sea imperecedera y permanezca para el futuro", ha declarado.

El ministro ha recordado a los militares caídos y a todos los afganos que, formando parte de unidades adiestradas y apoyadas por los españoles, también "han dado su vida hasta las últimas consecuencias".

Por último, ha expresado su deseo de que los afganos recuerden a los españoles como "unas personas que vinieron a intentar ayudarles de una manera desinteresada, de acuerdo con sus intereses y necesidades".

A partir de los próximos días será el Ejército Nacional Afgano el responsable del puesto de Qala-i-Naw, así como ya lo era de los otros dos que las tropas españolas han mantenido en Badghis durante la misión en Afganistán. España continuará con la misión afgana en la provincia de Herat, donde gestiona un aeropuerto civil y militar y un hospital 'Role 2'.

El repliegue español de Badghis comenzó el pasado 21 de febrero con la entrega al Ejército afgano del puesto avanzado de combate en Ludina, zona por la que atraviesa la Ruta 'Lithium', financiada con fondos españoles y que une Qala-i-Naw con la localidad de Bala Murghab, el lugar más conflictivo de la provincia y de donde ya se retiró el Ejército italiano en el verano de 2012.

Tan sólo unas semanas después, a principios de marzo, España abandonó el segundo puesto avanzado de combate de Badghis, en la localidad de Moqur. Las tropas allí localizadas se trasladaron entonces a Qala-i-Naw, desde donde se ha ido produciendo un repliegue progresivo.

RETIRADA DE LA GUARDIA CIVIL A PRINCIPIOS DE SEPTIEMBRE

Desde principios de septiembre ya está cerrado también el cuartel que la Guardia Civil mantenía en Qala-i-Naw con el regreso a España de 16 agentes y cuatro tiradores de Infantería, con lo que la base ha ido poco a poco vaciándose hasta que se complete la retirada definitiva, un repliegue que se ha adelantado con respecto a los plazos previstos inicialmente.

Durante el proceso de repliegue de la provincia de Badghis, el Ministerio de Defensa ha optado por repatriar "todo el material que resulte útil en territorio nacional". Así se hará también en el futuro proceso de retirada completa del país asiático.

Según explica el Gobierno en una respuesta parlamentaria, en el caso de aquellos materiales que, por sus condiciones de empleo, no se considere rentable su repliegue en términos de vida operativa, coste económico del transporte frente a su valor residual y deterioro a lo largo de los años se procederá a su destrucción en Afganistán o, en su caso, a su donación al Gobierno afgano. El armamento y la equipación de combate no serán objeto de donación.

LA MISION MAS COSTOSA PARA ESPAÑA

En 2014 continuarán en Afganistán los militares desplegados en Herat. Precisamente, durante su visita a las tropas españolas la pasada Navidad, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció la disposición de España a continuar con estas tareas más allá del próximo año, cuando finalizará la actual misión de la OTAN en Afganistán.

La misión de Afganistán ha sido hasta la fecha la más costosa llevada a cabo por las Fuerzas Armadas españolas en el exterior. Ha supuesto unos 3.500 millones de euros y ha costado la vida a un centenar de militares y guardias civiles y dos intérpretes.