Hollande dice que los asuntos privados se tratan "en privado"

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Hollande |Telemadrid

El presidente de Francia, François Hollande, buscó hoy desviar el interés mediático por su vida personal con un discurso centrado en la hoja de ruta para los próximos años, marcada por la necesidad de ahorrar 65.000 millones de euros adicionales antes de finales de 2017.

Su conferencia de prensa anual, la tercera desde el inicio de su mandato, atrajo en esta ocasión a casi 670 periodistas al Palacio del Elíseo, movidos por el intento de conseguir aclaraciones sobre su supuesto romance con la actriz Julie Gayet, y la situación en que esa relación deja a su pareja oficial, Valérie Trierweiler.

Tras media hora de intervención, en la que hizo una radiografía de la economía nacional con mensajes de optimismo y la constatación de que todavía quedan batallas por ganar, el turno de preguntas fue directo al escándalo que acapara las portadas de los medios.

"Todo el mundo, en su vida personal, puede atravesar crisis. Es mi caso. Son momentos dolorosos, pero tengo un principio y es que los asuntos privados se tratan en la intimidad. No es pues el lugar y el momento de hacerlo", contestó el mandatario galo a la pregunta de si Trierweiler seguía siendo la primera dama.

El anuncio de que dará más detalles antes del viaje previsto para el 11 de febrero a Estados Unidos no impidió que en las casi tres horas de comparecencia la supuesta infidelidad se colara una y otra vez en las preguntas de la prensa, pese a sus esfuerzos por volver al terreno meramente económico y político.

Hollande expresó su "total indignación" por la difusión del reportaje que sacó a la luz esa relación, descartó emprender medidas legales, lamentó que se haya violado una "libertad fundamental", la del derecho a la vida privada, y aseguró que, pese a los interrogantes que sus escapadas han levantado, su seguridad está en todo momento garantizada.

REFORMAS ECONOMICAS

La primera parte de su discurso, realizado ante la presencia también de gran parte del Ejecutivo, había estado centrada en las medidas con las que espera devolver al país la fortaleza económica perdida, reducir el déficit público y fomentar la creación de empleo.

En 2014, según sus cálculos, espera que se ahorren 15.000 millones de euros, y otros 50.000 entre el año que viene y 2017, con reformas estructurales y la colaboración de las colectividades locales.

"Es algo que jamás se ha hecho, pero equivale solamente al 4 por ciento del conjunto de gastos colectivos", indicó el jefe del Estado, que precisó que el impulso reformista con el que encara esta nueva etapa no se debe a la falta de pasos en estos primeros 18 meses de mandato, sino a la necesidad de ir más allá y acelerarlos.

Como eje de su plan económico se alza un pacto de responsabilidad con las empresas anunciado en su tradicional discurso de Año Nuevo, y que propone menos cotizaciones laborales y menos restricciones a la actividad a cambio de mayores contrataciones y diálogo social.

"En 2014 tenemos el desafío no solo de recuperar el crecimiento, sino de que este sea lo más vigoroso posible. Solo lo alcanzaremos con la movilización de todos, incluida la de las empresas", añadió Hollande, quien dejó claro que la inversión de la curva del paro, que en el tercer trimestre rondó el 11 por ciento, sigue siendo su prioridad.

Hollande apuntó, entre otras medidas, que se eliminarán las cotizaciones familiares para empresas y trabajadores autónomos hasta 2017, y quiso subrayar que su política ni ha virado hacia el social-liberalismo ni ha traicionado sus compromisos de campaña.

Frente a sus discursos de años anteriores, la situación interna copó el grueso de su intervención, pero no obvió tampoco el papel que Francia debe mantener a nivel internacional, y la necesaria cooperación con Alemania.

"El futuro de Europa está ligado a las iniciativas de Francia y de Alemania. Hace falta una convergencia económica: La decisión de Alemania de instaurar un salario mínimo es un primer paso. Es necesario también armonizar las reglas fiscales", señaló Hollande, quien subrayó que no "dejará hacer a quienes quieren acabar con la idea de Europa" y con lo conseguido en el ámbito comunitario.

Hollande intentó igualmente acabar con la idea de que Francia actuó en solitario a nivel occidental en sus respectivas intervenciones en Mali y en la República Centroafricana, y buscó reafirmar su capacidad de liderazgo en un momento en que los sondeos sitúan su cota de popularidad en mínimos históricos, cercanos al 28 %.

"¿La popularidad es una ventaja y la impopularidad una desventaja? Creo que lo que debo hacer es permitir que mi país sea más fuerte que al inicio de mi mandato", apuntó Hollande, que dejó clara también su intención de devolver la confianza a un país cuya población, según destacó, se caracteriza por el "pesimismo".