Histórica cumbre de las dos Coreas con el compromiso de conseguir la paz

Los líderes de las dos Coreas, Moon Jae-in y Kim Jong-un, hablaron hoy en la primera sesión de su histórica cumbre sobre la posible desnuclearización de Pyongyang y ultiman una declaración conjunta, informó un portavoz de Seúl.

En la sesión matutina de la reunión, que duró 100 minutos, "hablaron sobre la desnuclearización y establecimiento de la paz en la península y sobre mejora de las relaciones" entre los dos países, que técnicamente siguen en guerra, según dijo el portavoz presidencial surcoreano, Yoon Young-chan. "Ambas partes están trabajando para resolver sus diferencias y redactar una declaración conjunta", explicó en rueda de prensa el portavoz, quien añadió que las discusiones afectan a la elección de los términos exactos que se incluirán en el texto.

Toda la atención está puesta en esta declaración conjunta y en si incluirá algún tipo de compromiso o alusión al desmantelamiento del programa nuclear norcoreano, después de que el régimen haya mostrado su voluntad de hablar sobre el posible abandono de sus armas atómicas.

El único precedente en este sentido data de 1992, cuando los dos países firmaron una declaración comprometiéndose a mantener una península libre de armas nucleares, acuerdo que no se implementó por desavenencias sobre cómo verificar su cumplimiento y malogrado por el posterior desarrollo del programa de armas de Pyongyang. Por otra parte, Yoon anunció que la primera dama norcoreana, Ri Sol-ju, asistirá al banquete que se celebrará en Peace House, sede principal de la cumbre, y que por tanto también lo hará su homóloga surcoreana, Kim Jung-sook.

La histórica cumbre de hoy supone el primer encuentro entre ambos líderes y la primera ocasión en que un mandatario norcoreano pisa territorio del Sur, ya que la reunión se celebra en la franja sur de la zona de seguridad conjunta (JSA), el único punto fronterizo en el que soldados de los dos países se ven las caras.

COMPROMISO DE PAZ

La histórica cumbre en la frontera comenzó con un afectuoso apretón de manos y con un compromiso de "sinceridad" para alcanzar la paz "como un regalo para el mundo".

El líder norcoreano, Kim Jong-un, cruzó a las 9.30 hora local (0.30 GMT) la línea de demarcación militar que separa Corea del Norte y Corea del Sur, para participar en el primera cumbre en 11 años entre los dos países técnicamente en guerra.

Kim se convirtió así en el primer líder norcoreano en pisar suelo del Sur desde que en 1953 acabó la guerra entre las dos Coreas, un conflicto cerrado por un alto el fuego pero no por un tratado de paz.

En un primer encuentro lleno de simbolismo, el presidente surcoreano, Moon Jae -in, recibió a Kim con un apretón de manos a través de la línea fronteriza y ambos intercambiaron unas breves palabras para después cruzar juntos de nuevo la divisoria hacia el Norte, cosa que hicieron sonrientes. A continuación ambos líderes pasearon escoltados por una guardia de honor tradicional coreana y asistieron a una ceremonia antes de dirigirse al interior de la Peace House, donde se celebró durante hora y media la primera sesión de la cumbre.

Al inicio de la reunión en la que Moon y Kim se sientan con dos acompañantes cada uno, el mariscal norcoreano dijo que quiere "iniciar un nuevo capítulo" en las relaciones con el Sur, y afirmó que "no volverá a suceder" que se incumplan acuerdos alcanzados anteriormente entre los dos países.

El dictador norcoreano destacó además su voluntad de lograr "la paz y la prosperidad" en la península a través de una mejora de las relaciones intercoreanas, y para ello apostó por "no tener que volver a la situación anterior" de confrontación.

Kim subrayó repetidamente su voluntad de dialogar "con sinceridad y candidez" para lograr "buenas conversaciones y resultados", y prometió que "la no implementación de lo acordado no volverá a suceder", en una aparente alusión a acuerdos alcanzados entre ambos países, como el de 1992 sobre desnuclearización de la península.

BROMAS Y CORDIALIDAD

El líder norcoreano bromeó incluso sobre el menú que compondrá el banquete que las delegaciones compartirán y con una hipotética visita de Moon a Pyongyang. Por su parte, el jefe del Ejecutivo surcoreano dijo que ambos tienen "una responsabilidad muy grande" y destacó la "gran expectación por parte de todo el mundo". "Quiero agradecer de nuevo, estimado secretario general del Partido de los Trabajadores (en referencia a Kim), el que haya aceptado reunirse conmigo. ¿Porque no acordamos una paz que suponga un regalo para el mundo?".

Moon y Kim Jong-un se sentaron frente a frente en la mesa ovalada de dialogo junto a dos acompañantes cada uno que han sido figuras clave en el acercamiento intercoreano, en una reunió que comenzó a las 10.15 hora local (01.15 GMT) y que consta de dos rondas de conversaciones, de una hora y media cada una. Por parte norcoreana, a la izquierda de Kim se ha colocado su hermana, Kim Yo-jong, encargada de propaganda y consejera indispensable para el mariscal por lo visto en los últimos meses.

Ella se convirtió en febrero en el primer miembro de la dinastía Kim en pisar suelo surcoreano cuando viajó para estar en los JJOO de Invierno y poner en marcha las frenéticas rondas de actividad diplomática que han deparado la convocatoria de esta cumbre y de la que Kim tiene previsto mantener con Donald Trump en mayo o junio.

A la derecha del líder norcoreano se situó Kim Yong-chol, vicepresidente de la Comisión Central del partido único norcoreano que también viajó recientemente al Sur para fomentar el acercamiento. Por su parte, Moon Jae-in ha contado a su lado con su jefe de gabinete, Im Jong-seok, y con el jefe del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS), Suh Hoon, viajó personalmente en marzo a Pyongyang y a Washington, donde se reunió con Kim y Trump, respectivamente.

Se espera que los temas principales sean la desnuclearización de la península, el mantenimiento del diálogo bilateral y la paz permanente entre dos países que continúan técnicamente enfrentados desde el final de la Guerra de Corea (1953). Tras las reuniones los dos líderes firmarán un acuerdo y realizarán un anuncio, cuyo formato dependerá enteramente del "contenido de dicho texto", según explicó en la víspera la oficina presidencial surcoreana.

La sede del encuentro es Peace House, un edificio construido en 1989 escenario de varias reuniones intercoreanas (aunque nunca una cumbre) y acondicionado en los últimos días, es un edificio con tres plantas, azotea y sótano operado por el Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) surcoreano.