Fidel Castro dice que fue malinterpretado y "es el capitalismo el que ya no sirve"

El ex presidente cubano Fidel Castro dijo hoy que "es el sistema capitalista el que ya no sirve para Estados Unidos ni para el mundo" y que ha sido malinterpretado en la entrevista que concedió a la revista estadounidense Atlantic Magazine.

En la Universidad de La Habana, durante la presentación de un nuevo libro suyo, Castro denunció los defectos del capitalismo, y se preguntó "¿Cómo podría servir semejante sistema para un país como Cuba?".

El líder de la Revolución cubana hacía referencia así a sus declaraciones publicadas el pasado miércoles en la revista The Atlantic y que dieron la vuelta al mundo cuando, al ser preguntado sobre si Cuba podría exportar su modelo de estado, dijo: "El modelo cubano ya no funciona ni para nosotros".

Castro reconoció hoy que dijo esa frase "sin amargura ni preocupación", pero que le "divirtió al ver cómo lo interpretó (el periodista) al pie de la letra (...) y elaboró la teoría que expuso".

De esa declaracion la revista interpretó que eso suponía un reconocimiento del fracaso económico cubano y un espaldarazo a su hermano Raúl Castro en su política de reformas al frente del gobierno cubano.

"Lo real es que mi respuesta significaba lo contrario de lo que ambos periodistas norteamericanos interpretaron sobre el modelo cubano", precisó Fidel, quien a continuación repitió sus conocidas tesis sobre el fracaso del capitalismo.

"Mi idea, como todo el mundo conoce, es que el sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos ni para el mundo, al que conduce de crisis en crisis que son cada vez más globales y repetidas", zanjó Fidel Castro.

La afirmación critica con el modelo cubano del dictador ha sido interpretada por varios expertos como una autorización para que su hermano Raúl emprenda importantes reformas económicas en en un país donde el 90 % de la economía lo controla el Estado.

En Miami, dicho reconocimiento, había sido acogido con sorpresa por los grupos del exilio cubano y los expertos políticos. Se trata de "una señal pública del Líder Máximo para que (el presidente cubano) Raúl Castro emprenda las reformas económicas necesarias" para salir de la crisis, dijo a Efe Rafael Lima, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Miami (UM).

Para Andy Gómez, vicerrector del Instituto para los Estudios Cubanos de la Universidad de Miami (UM), la consideración de Castro es, ni más ni menos, la aceptación de "lo que le viene diciendo su hermano Raúl desde 1997, cuando regresó de su primer viaje a China": que "la economía cubana se caía y había que emprender reformas".

No obstante explicó que los "planes para reformar la economía en Cuba están avanzado rápidamente" y Raúl Castro centra su objetivo en "descentralizar la burocracia estatal" que paraliza al país. La gran pregunta, continuó, es si las reformas económicas que se pongan en práctica serán de calado y si van a funcionar.

De momento, las palabras de Fidel Castro dieron ayer la vuelta al mundo, pero ningún medio en la isla las recoge, pese a que las intervenciones de Fidel siempre copan las portadas de medios impresos o digitales, o los titulares de los noticieros.

Como muchos analistas, el economista disidente Oscar Espinosa Chepe cree que Raúl Castro, el hermano al que Fidel cedió el poder en 2006 tras una grave dolencia intestinal, sí ha tenido conciencia de la profunda necesidad de reformas económicas liberalizadoras en un país que importa casi todo lo que consume, pero lo novedoso es que por primera vez Fidel apoya sin ambages esas reformas, cuando la lectura oficiosa le creían reacio.

Desde que asumió el poder, las medidas de Raúl Castro han ido encaminadas principalmente a potenciar la producción, disminuir las importaciones, cortar el exceso de subsidios estatales y eliminar prohibiciones.

En los últimos meses el gobierno anunció que se ampliará el trabajo por cuenta propia, al tiempo que aprobó el arrendamiento de barberías y peluquerías, que aparecieron como hongos por las calles de la Habana; legalizó las ventas de productos agrícolas de los particulares que viven cerca de pueblos y carreteras, y amplió el derecho de usufructo de las tierras para inversionistas extranjeros hasta 99 años para supuestamente atraer más turistas.

Sin embargo -recordó Chepe- "estas reformas son demasiado pequeñas y limitadas, pues vienen acompañadas de restricciones y cortapisas".

Junto a esta tímida liberalización, el gobierno de Castro también está dando graduales pasos para desmantelar el enorme sistema asistencial cubano, como suprimir algunos bienes -hasta el momento papas y tabaco- de la libreta de racionamiento, pero ya el presidente ha advertido de que sobra un millón de puestos de trabajo.

De hecho, el Gobierno de Raúl Castro ya está llevando a cabo una drástica reducción de las plantillas estatales. Se cifra en 600.000 funcionarios los que a partir de 2011 serán despedidos con una indemnización de un mes de paro.

Si bien el discurso oficial es que esos trabajadores sobrantes serán reabsorbidos o reubicados por el Estado -prácticamente el único empleador- "y no botados como en el sistema capitalista", cunde por vez primera cierto temor entre la población a perder su trabajo.

Mientras, la mayoría de los cubanos esperan con ansia las anunciadas reformas que les permita sobrevivir en esta nueva sacudida que se les viene encima, un nuevo intento puesto en marcha por la Revolución de los Castro de "reiventarse" asi misma, sin perder un ápice del poder político.