División en vísperas de la adopción del pacto migratorio de la ONU

División en vísperas de la adopción del pacto migratorio de la ONU

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, avalará con su presencia en la cumbre de la ONU sobre migración de Marrakech el compromiso de España con el pacto global migratorio que allí se va a rubricar y ante el que abogará por la cooperación multilateral y el respeto a los derechos humanos.

No es causal que Marruecos sea el país anfitrión para suscribir el pacto global migratorio. Su territorio acoge gran parte del flujo migratorio de África. Es también la frontera caliente con mayor grado de desigualdad a uno y otro lado. Superior incluso a la frontera entre Estados Unidos y México.

El Pacto Global Migratorio ya se aprobó en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2016. Lo que hará la cumbre de Marrakech sera rubricar y formalizar el acuerdo. Y se hará con dos grandes ausencias. La de Estados Unidos y también la de Italia, países receptores netos contrarios a un acuerdo general que condicione sus políticas migratorias.

De hecho, Europa acude sin un criterio unificado y con dos países como abanderados de la migración regulada: España y Alemania. Merkel y Sánchez viajarán a Marrakech sobre el consenso de que las políticas individuales de cada país no sirven para gestionar un fenómeno que mueve a 250 millones de personas en todo el mundo.

El Mediterráneo centrará la atención como tierra de nadie y la frontera natural más cruenta. Se calcula que más de 10.000 personas han muertos en los últimos dos años intentando cruzar el mar rumbo a Europa.

En España, en 2018 se ha duplicado la llegada de inmigrantes irregulares respecto a 2017. 60.000 personas han intentado de forma ilegal entrar a Europa a través de nuestro país.