Aumentan las voces críticas en la Eurocámara por el fondo y forma del acuerdo con Grecia

La Eurocámara deja fuera a Gibraltar de la posición de negociación con el Reino Unido
La Eurocámara deja fuera a Gibraltar de la posición de negociación con el Reino Unido |Telemadrid

La mayoría de grupos políticos del Parlamento Europeo, a excepción del Partido Popular Europeo (PPE), han mostrado sus críticas al acuerdo con Grecia, tanto por la forma como por el contenido, que consideran desposee a Atenas de su soberanía y alienta el sentimiento antieuropeísta.

Eurodiputados del PSOE, Podemos e ICV destacaron la dureza de un acuerdo más exigente que los borradores previos al referéndum convocado por el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el punto de inflexión en las negociaciones.

El Parlamento heleno se pronuncia hoy y de nuevo la próxima semana sobre ese acuerdo, sobre el que el mismo Tsipras dijo anoche que no cree, y que si se aprueba hará posible iniciar las negociaciones para recibir el tercer rescate.

Para Jonás Fernández (PSOE), hubiese sido más positivo que el liderazgo de las negociaciones no hubiera pasado a manos de los gobiernos europeos, sino que hubiera seguido de la mano de la Comisión Europea, como antes de la consulta popular del 5 de julio.

El propio presidente de la Eurocámara, Martin Schulz, apuntó en una entrevista con el italiano Unità, que "difícilmente se puede encontrar la solución más europeísta posible en foros como las cumbres del euro o los Eurogrupos, donde lo que priman son los intereses nacionales".

Jonés Fernández destacó que, con el acuerdo, "Atenas ha tenido que ceder su soberanía de forma indigna a no se sabe quién" y se ha convertido en "un protectorado de la Unión Europea".Sobre las posibilidades de impulsar el crecimiento y el empleo en el país con las reformas acordadas, el eurodiputado del PSOE expresó sus "dudas" sobre si las medidas que incluye "habrá una nueva perspectiva optimista para el país".

Sobre el futuro de Tsipras, Fernández opinó que al haber aceptado el acuerdo en la eurocumbre tras el resultado del referéndum, el primer ministro griego ha cometido "un fraude electoral" y tiene a su juicio "un problema grave de legitimidad".

Ernest Urtasun (ICV) opinó que es un "escándalo" el resultado de la cumbre de los líderes de la eurozona del domingo, en la que, a su juicio, "el Gobierno griego negoció totalmente coaccionado, con los bancos cerrados, y una amenaza de expulsión de la zona euro". "Vivimos una auténtica demostración de antieuropeísmo flagrante. Quien más sufre por este acuerdo es el proyecto europeo y la democracia europea", señaló el eurodiputado catalán.

Desde Podemos, Miguel Urbán se negó a hablar de "acuerdo" y calificó de "imposición" lo sucedido la madrugada del lunes."La única finalidad de todo esto es lanzar el mensaje de que la austeridad es el único camino, dejar claro el sometimiento de los vecinos del sur de Europa, como colonias, a (la canciller de Alemania, Angela) Merkel".

Para este eurodiputado, "el problema es que el objetivo del supuesto acuerdo no es ni que Grecia crezca, ni que salga de la crisis, ni que tenga un futuro. El objetivo es derrotar al Gobierno de Syriza". Por contra, el eurodiputado del PP Pablo Zalba, dijo a Efe que "el acuerdo lo que viene a demostrar es que la Unión Europea es un club donde existen unas reglas que son iguales para todos".

Zalba consideró que Tsipras es el responsable de "la incertidumbre económica griega". Preguntado por si detrás del acuerdo está la voluntad de algunos países de acabar con un Gobierno de Syriza, Zalba apuntó que "parece que el primero que quiere acabar con Tsipras es el propio Tsipras". "Si hubiera acometido reformas desde el inicio de su mandato ahora no estaría en una situación límite", añadió el eurodiputado popular, que dijo confiar en que a partir de ahora Atenas "haya aprendido de sus errores".

Los socios del euro, capitaneados por Alemania y Francia, han cerrado un acuerdo con Grecia más exigente que los propuestos en las últimas semanas por la CE para un plan de reformas a cambio del que Atenas recibiría un nuevo rescate en torno a 85.000 millones de euros.

Igualmente da paso a la subida de impuestos como el IVA, a un recorte de las pensiones y a una reforma laboral, entre otros, mientras que deja de lado la posibilidad de que haya una reestructuración de la inabordable deuda griega, puntos que formaban parte de las líneas rojas del Gobierno de Atenas.