¿Qué pasa si tengo una hipoteca en yenes?

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En plena burbuja inmobiliaria y con un euribor al alza, en España muchos optaron por pedir una hipoteca en yenes. Un préstamo ligado a la relación entre la moneda japonesa y el euro y regido por un tipo de interés distinto al Euribor, el Libor. Hasta 2008 se beneficaban de un yen barato y pagaban menos que con una hipoteca en euros pero desde entonces la moneda se ha apreciado y tras el terremoto se ha disparado. Fernando Encinar, jefe de estudios de Idealista.com, asegura que hasta 2008 aquellos que suscribieron una hipoteca en yenes se beneficaron de un yen barato. Pero con el estallido de la burbuja la moneda japonesa hasta hoy se ha apreciado.

LAS HIPOTECAS DÓLAR/YEN EN MÁXIMOS

Aquellos que tengan una hipoteca en yenes y vivan en Estados Unidos sí que pueden empezar a temblar puesto que el cambio entre el billete verde y la moneda nipona alcanza su nivel más alto desde la segunda guerra mundial. Es decir, un estadounidense necesitará mes a mes un mayor número de dólares para comprar yenes, la moneda en la que paga su hipoteca. De momento en Europa la situación no es tan crítica, el cambio euro/yen se sitúa hoy en la cota de los 115 euros, lejos de los máximos alcanzados hace cuatro años pero muchos temen que una excesiva repatriación de divisas por parte del Gobierno nipón aprecien la moneda y como consecuencia encarezcan

EL G7 NO CONSIGUE RELAJAR LA PRESIÓN SOBRE EL YEN

La intervención de ayer a última hora del G7 para respaldar la economía japonesa consiguió estabilizar la moneda nipona por poco tiempo. A lo largo de la mañana de este viernes la moneda nipona se está apreciando frente al dólar y el euro. Así que las hipotecas en yenes de momento no consiguen aguantar el tipo. Aunque algunos apuntan a una depreciación de la moneda a largo plazo. Lo sostiene Nouriel Roubini, el economista que se anticipó a la crisis financiera internacional. Asegura que a largo plazo saldrán gananado aquellos que tengan hipotecas en yenes ya que el Gobierno japonés necesitará depreciar su moneda para incrementar las exportaciones, abaratando así dichos préstamos.