La cúpula de Caja Madrid gastó 15,2 millones con tarjetas "opacas" desde 1999

La cúpula de Caja Madrid gastó 15,25 millones de euros entre 1999 y 2012 con tarjetas de crédito "opacas", emitidas al margen del circuito general y cuyos cargos se gestionaban de forma separada al resto de tarjetas de empresa de la entidad, según la información a la que hoy ha tenido acceso Efe. La Fiscalía Anticorrupción investiga ya estos hechos porque ve indicios de delito societario y apropiación indebida, tal y como adelanta el diario Expansión en su edición de hoy.

Entre los gastos realizados por los exconsejeros y exdirectivos de Caja Madrid destacan 3 millones de euros en restaurantes, 2 millones en disposiciones de efectivo, más de 1,5 millones en desplazamientos y viajes, más de 1 millón en grandes superficies, cerca de 800.000 euros en hoteles y unos 700.000 euros en ropa y complementos.

En total 86 personas -65 miembros del consejo de administración y de la comisión de control y 21 consejeros ejecutivos y directivos- se beneficiaron de estas tarjetas, gestionadas directamente por Ildefonso Sánchez Barcoj, ex director general de Caja Madrid y "mano derecha" del expresidente de la entidad Miguel Blesa.

De los 15,25 millones gastados desde 1999 a 2012, 8,96 millones correspondieron a miembros del consejo de administración y la comisión de control, mientras que los 6,28 millones restantes eran de consejeros ejecutivos y directivos de Caja Madrid.

No obstante, el detalle de las operaciones corresponde al periodo 2003-2012, en el que los gastos sin justificar ascienden a 11,84 millones; al consejo y a la comisión de control se les atribuyen 11,84 millones y a los ejecutivos y directivos, 4,624 millones.

El propio Sánchez Barcoj encabeza el listado de gastos con 484.200 euros, seguido por el exvicepresidente de Caja Madrid José Antonio Moral Santín, de Izquierda Unida, con 456.500 euros, y el exdirectivo Ricardo Morado, con 448.300 euros.

A continuación figura Blesa, cuya factura asciende a 436.700 euros, una media anual de 54.600 euros, aunque solo en 2009, su último año completo al frente de Caja Madrid, gastó 65.000 euros.

La auditoría interna de Bankia fue la que detectó hace meses la existencia de estas tarjetas, emitidas en un primer momento por Caja Madrid, y lo comunicó el pasado 26 de junio de 2014 a su principal accionista, el FROB, el fondo de rescate español.

De esta forma, el Estado pudo avisar a la Fiscalía Anticorrupción de que existían estas tarjetas de crédito, de las que no existe soporte contractual ni consta decisión al respecto por parte de los órganos de gobierno, y que suman en total gastos por 15,5 millones.

De esta cantidad, el grueso, 15,25 millones fueron cargados exclusivamente a Caja Madrid, en tanto que 245.200 euros adicionales fueron facturados a Bankia en 2011 y 2012, antes de la llegada de José Ignacio Goirigolzarri a la presidencia de este último grupo.

En ese último periodo, Sánchez Barcoj seguía estando en la entidad y volvió a ser el principal beneficiario, con 90.879,24 euros en gastos; aunque también figuran otros gastos de exdirectivos de Caja Madrid que siguieron disponiendo de tarjetas.

La lista la completa el expresidente de Bankia Rodrigo Rato y los exdirectivos José Manuel Fernández Norniella y Matías Amat, si bien todos ellos devolvieron a Bankia a principios de julio de 2014 los gastos sin justificar realizados con sus tarjetas de crédito.

A este repecto varios exdirectivos, entre ellos Rodrigo Rato, han devuelto 200.000 euros tal y como les exigía la entidad.

La Comisión de Ética y Garantías del PSOE ha anunciado que abrirá un expediente informativo a los exdirectivos y exconsejeros socialistas de Caja Madrid para determinar si hicieron un "uso irregular" de las tarjetas de crédito de la entidad y, si es así, les expulsará del partido.

La utilización de todas estas tarjetas, según los datos de los informes elaborados por Bankia, no aparece conectada con los gastos de representación o relacionados con actividades profesionales de sus titulares, como por ejemplo cargos elevados por compras de alimentación, grandes superficies, ropa o retiradas de efectivo.

Además, tampoco consta en los informes elaborados por la auditoría interna de Bankia que los tenedores de estas tarjetas hayan declarado los gastos como sumas percibidas en sus declaraciones correspondientes de IRPF o Impuesto de Sociedades.