Las agencias de calificación se ceban con España pese al respaldo europeo

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Las grandes agencias de medición de riesgos -Moody's, Fitch y Standard & Poor's- se han cebado en las últimas semanas con España, dejando de lado el respaldo a la reforma del sector financiero que supuso la línea de crédito concedida por Europa para sanear la banca.

El anuncio de Moody's, el miércoles pasado, de rebajar la calificación de la deuda de España tres escalones hasta dejarla a un paso del "bono basura", pilló en parte por sorpresa al mercado, ya que según ha explicado el estratega de Citi en España, José Luis Martínez Campuzano, no se esperaba "tan pronto y con tanta contundencia".

En el mismo sentido se ha expresado el equipo de estrategia de Self Bank, que ha asegurado que "no hubiéramos apostado en absoluto por una rebaja de estas características".

El recorte de Moody's sigue al anunciado la semana anterior por Fitch, que degradó la nota del Reino de España a dos escalones del "bono basura" y, posteriormente, hizo lo mismo con las calificaciones de varias comunidades autónomas y prácticamente de todo el sector financiero.

Standard & Poor's, por su parte, se reservaba la posibilidad de nuevas rebajas, pero mostraba reservas sobre el efecto que la ayuda europea a España tendría en la proporción entre la deuda y el PIB.

La rebaja de Moody's, que fue ignorada por la Bolsa española, contribuyó, sin embargo, a disparar en el mercado secundario la rentabilidad del bono español a diez años, que rozó el 7 %, el interés más alto desde la creación del euro.

El pánico que se desató tras el repunte del bono español fue excesivo ya que, como recuerda un informe de Renta4Banco, los intereses de la deuda a diez años de los países que han recibido auxilio en el momento del rescate estaban muy por encima de ese 7 %: Grecia, en el 8,7 %, Irlanda, en el 8,3 %, y Portugal, en el 9,7 %.

Tras las últimas rebajas aplicadas a España por las grandes agencias, Fitch sitúa la deuda soberana española en peor nivel que la de Irlanda, Moody's la equipara con Rumanía o Guatemala, y Standard & Poor's, con Colombia, Perú o Kazajistán.

Estas comparaciones, ha señalado el analista de ATL Capital Félix López, no son correctas, porque es evidente que la riqueza o el volumen de las exportaciones de estos países no son comparables con los de España.

De lo que se trata, ha explicado, es de medir el riesgo de impago, la posibilidad de que el país incurra en falta ante sus compromisos de deuda, y por eso las agencias de calificación colocan a España en el mismo nivel que países más pequeños e inestables.

Además, Félix López ha admitido que las agencias no tratan igual a Estados Unidos o el Reino Unido, en parte por la capacidad que tienen ambos países de jugar con la cotización de sus monedas, cosa que España no puede hacer.

Otros expertos también critican que en las decisiones de Fitch, Moody's o Standard & Poor's hay ataques directos al euro y sospechas de que cuando ponen una buena o mala calificación, están especulando al alza o a la baja para mover el mercado como más les conviene.

Para hacer frente a lo que el catedrático de Economía de la Universidad de Granada Santiago Carbó ha calificado de "preocupante oligopolio" de las tres grandes agencias, la Comisión Europea ha alcanzado ya un acuerdo político para fortalecer su regulación, de manera que reflejen "los verdaderos riesgos" en el crédito.

Además, la asesoría empresarial alemana Roland Berger -una de las dos firmas que valorará las necesidades de capitalización de la banca española- ha puesto en marcha la primera agencia europea de calificación, que estará operativa y concederá sus primeras notas antes de acabar 2012.