Victorias del Valencia, Athletic y Villarreal y el Sporting empató en Riazor

deportes

| 19.12.2010 - 10:34 h
REDACCIÓN

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Un gol de Aritz Aduriz, en el tiempo de descuento, tras un error grave del chileno Claudio Bravo ha permitido el triunfo a domicilio de un Valencia que entra en zona de Liga de Campeones.

El Valencia, como casi siempre que juega en Anoeta, ha dado una gran imagen desde el primer minuto, con un fútbol ofensivo que ha sorprendido inicialmente a los donostiarras, sufriendo hasta el primer gol del choque que vendría en el minuto 23.

Una jugada de área terminó en con un penalti de David Navarro sobre Zurutuza. Xabi Prieto, catedrático en el arte de lanzar las penas máximas, marcó por el centro de la portería de César.

Tuvo la Real Sociedad sus mejores minutos tras este tanto porque el Valencia quedó tocado, pero cuando peor lo pasaba han surgido, a modo de chispazos, varias acciones de calidad del argentino Tino Costa que advertía de lo que llegaría en el tiempo de descuento del primer periodo.

El centrocampista argentino marco un gol de los que hacen sacar los pañuelos si juegas en casa, eludiendo a los cuatro miembros de la barrera blanquiazul para colocar el balón junto al poste de Claudio Bravo, que no pudo reaccionar.

El conjunto de Unai Emery se hizo dueño de la situación con este gol que le dejaba en una muy buena situación para sacar algo positivo de Anoeta, como en los 15 años anteriores.

El encuentro, condicionado para el Valencia por los cambios obligados por lesión de César y David Navarro, en apenas dos minutos al comienzo del segundo tiempo, se volvió loco y el triunfo pudo caer para uno u otro lado, ya que David Zurutuza en los locales y otra vez Tino Costa, en jugada a balón parado, estuvieron a punto de marcar.

Fue Aduriz, sin embargo, el que desequilibraría la balanza a favor de los valencianistas, apoyado en el despeje fallido de Claudio Bravo cuando los aficionados donostiarras se marchaban ya del estadio.

El Athletic de Bilbao vence al Levante

Dos buenas acciones a balón parado dieron la victoria al Athletic Club en su visita al Levante, en un partido en el que el equipo local llevó el peso del juego durante los noventa minutos, pero en el que la calidad de Gabilondo y Javi Martínez decantaron el resultado.

Fueron las dos únicas llegadas del conjunto vasco a la meta de Reina. En ellas, una falta magistralmente lanzada por Gabilondo supuso el 0-1 y un centro del mismo jugador cabeceado por Javi Martínez, el 1-2.

Entre ambos tantos se había producido el empate del ecuatoriano Felipe Caicedo y muchas acciones de calidad del Levante, que llevó la iniciativa en el juego durante casi todo el encuentro.

El excelente gol de falta marcado por Gabilondo fue la única aportación ofensiva del Athletic en todo el primer tiempo, en el que el equipo vasco se vio mermado por la lesión de Llorente, que fue sustituido por Toquero a los 18 minutos de juego.

Sólo en los diez minutos finales de este periodo, entró el Athletic en un partido que controlaba su rival. Fue gracias a una decisión de su técnico, Joaquín Caparrós, que retrasó la posición de Javi Martínez desde la media punta al centro del campo, lo que dio consistencia a la medular del Athletic.

El resto corrió por cuenta del Levante, que llevó la iniciativa del juego desde el principio, que la mantuvo después del gol de Gabilondo y que empató pronto por medio de Caicedo tras un buen pase de Xisco Nadal.

Con el empate en el marcador, el equipo valenciano estuvo más cerca del segundo tanto que el Athletic, que no dispuso de más ocasiones que la del gol antes del descanso.

Esa superioridad local, que se mantuvo al menos hasta el minuto 35, no fructificó aunque Caicedo y Juanlu dispusieron de un par de opciones y el balón estuvo más cerca de la meta de Iraizoz que de la de Reina.

Tras el descanso, el Levante intensificó su dominio ante rival con poca llegada y las aproximaciones a la meta de Iraizoz cada vez fueron más frecuentes y peligrosas. El Athletic llegó a estar durante algunos minutos a merced del equipo local.

Sólo mediado este periodo aflojó la presión del Levante y el Athletic empezó a manejar el balón en el centro del campo, aunque el conjunto vasco acusaba mucho la falta en ataque que supone la referencia de Fernando Llorente.

Sin embargo, un nuevo balón parado dio una nueva ventaja al Athletic cuando una falta lanzada por Gabilondo fue rematada de cabeza por Javi Martínez. Era la segunda aproximación del equipo vasco a la meta de Reina.

A partir de ese momento, al Athletic le quedaba defender el resultado y al Levante buscar el empate a la heroica, pero así como el 0-1 no debilitó al equipo valenciano, el 1-2 sí que le dejó tocado.

En el minuto 83 el árbitro anuló un gol al Levante en una acción muy protestada por los jugadores locales, aunque la acción los espoleó y dio paso a unos minutos finales en el que el dominio del Levante volvió a ser muy intenso, aunque no fructificó.

Diego Castro recupera el pulso del Sporting en el último minuto

La aparición de Diego Castro en el último minuto del tiempo reglamentario recuperó el pulso del Sporting de Gijón en el estadio de Riazor (1-1) ante un Deportivo que ya se veía con los tres puntos en el último encuentro de 2010 y con tranquilidad en Navidad.

Los coruñeses disfrutaron de una mínima ventaja en el marcador desde que Aythami adelantó al equipo antes del primer cuarto de hora, pero los asturianos no se rindieron nunca, fueron superiores en el segundo acto y consiguieron un merecido empate.

Con muchos aficionados asturianos en la grada del estadio de Riazor, el Deportivo, tras la pelea de Antonio Tomás y el uruguayo Urreta en el último entrenamiento, entró en calor con una alineación plagada de sorpresas, con Valerón y Juan Domínguez en el centro del campo y una renovada banda izquierda con Rindaroy y Guardado.

El Sporting, muy necesitado, replegó excesivamente las líneas en los primeros minutos y entregó el campo y el balón al Deportivo, más cómodo de lo habitual esta temporada con el esférico en su poder, con Rubén Pérez como dueño del centro del campo, Valerón al mando del ataque y mucho dinamismo en el ala izquierda.

El dominio blanquiazul obtuvo el premio como en los anteriores encuentros en Riazor, en una jugada que nació a balón parado, en el córner, y en el que la participación de la defensa fue decisiva, con un disparo de Diego Colotto en el segundo palo tras una apertura de Rubén Pérez y la culminación de Aythami en el área pequeña.

Los asturianos, que habían estado metidos en la cueva, fueron más atrevidos tras el gol de los gallegos y se acercaron a la portería de Aranzubia superado el cuarto de hora con un disparo de Nacho Novo que rebotó en Rindaroy.

El Deportivo contrarrestó el empuje de los gijoneses y se animó con una gran jugada individual de Guardado que continuó Valerón y remató Adrián tras un espectacular pase al hueco del canario, pero el balón se fue a la izquierda de Juan Pablo.

Fue el segundo aviso serio del Deportivo, al que siguió otro lanzamiento duro de Guardado que desvió el portero del Sporting y otro pase magistral de Valerón que dejó a Adrián solo ante Juan Pablo, pero el atacante asturiano del equipo coruñés disparó al cuerpo del cancerbero.

Pudo ser la sentencia, pero el Deportivo, que además perdió por lesión a Guardado, perdonó y el Sporting recuperó oxígeno, pidió penalti por empujón de Lopo a Barral, y se metió en el partido con disparos desde la frontal del uruguayo Eguren y un par de centros de Jose Angel que se pasaron, con mucho peligro, por delante de la meta.

El descanso fue un alivio para el Deportivo, que en la segunda parte, con menos frescura que en la primera, dejó el balón al Sporting, retrasó las líneas, esperó al Sporting para intentar sorprenderle al contragolpe y se dispuso a sufrir.

Preciado sacó la artillería para intentar pescar algo en Riazor, pero su equipo solo dio sensación de peligro y no fue capaz de concretar las acciones de ataque hasta que un centro de Lora, en el minuto 89, fue rematado en el área pequeña por Diego Castro, que buscó a su técnico para celebrarlo.

Un Villarreal a medio gas logra una cómoda victoria

Un Villarreal a medio gas logró una cómoda victoria (3-1) frente al Mallorca que no pudo llevar a cabo su venganza deportiva tras el conflicto surgido entre ambos clubes el pasado verano por la exclusión del conjunto mallorquín de la Liga Europa en beneficio del castellonense.

Los locales, sin hacer un partido espectacular, sentenciaron el encuentro gracias a la calidad de su línea de ataque. Los goles de Nilmar, Rossi y Cazorla neutralizaron el tanto balear, un equipo que nunca llegó a complicar la vida a su rival.

En la primera parte salió enchufado el Villarreal y lo hizo asociándose muy cerca del área, con jugadores como Cani, Cazorla o Borja Valero, lo que hizo que los locales tuvieran el domino del juego y las primeras opciones de gol.

Después de que Cani estuviera a un paso de lograr el primer gol en el primer remate de verdad a portería, fue un rechace del guardameta balear el que facilitó que se abriera el marcador a través de Cazorla a los diez minutos de partido.

El partido bajó de intensidad, ya que los locales realizaron su fútbol control pero sin mucha llegada, mientras que el Mallorca no se acercaba a los dominios de Diego López.

En uno de esos balones largos, Webó aguantó la pelota y logró asistir a De Guzman, quien logró el empate en el primer disparo del Mallorca a puerta. El gol pareció despertar al Villarreal, que buscó el peligro mediante Giuseppe Rossi, que se mostró peligroso con la pelota en los pies.

En una de esas logró una falta, que sacada por él mismo significó un riguroso penalti, por manos de Nunes en la barrera que se convirtió, a los treinta y cuatro minutos, el segundo gol local.

Si la primera parte adoleció de un fútbol rápido y directo, los primeros cinco minutos de la segunda parte comenzaron a lo loco en los que el Mallorca pudo empatar en un córner, aunque sin lograrlo. Sin embargo, tras un aviso de Nilmar, el propio brasileño hizo el tercer tanto de su equipo con un toque sutil de vaselina para superar a Aouate.

El gol hizo que los locales se relajaran y apostaran por regalar el balón a su rival y esperar a sentenciar a la contra. Esa disposición rompió el ritmo del encuentro, ya que el Mallorca no supo darle un ritmo más a ese domino ficticio y solo con balones colgados o algún error pudieron inquietar a Diego López, que no tuvo que emplearse a fondo.

Con ello transcurrió un segundo tiempo muy plácido, en el que ninguno de los dos equipos llegó a disponer de claras opciones de gol en un partido que hace que el Villarreal despida el año como tercero y el Mallorca con tres derrotas consecutivas.