Nadal buscará su 10ª corona de Montecarlo ante Albert Ramos

Rafa derrota a Goffin (6-3 y 6-1) y se cita en la final con Albert que gana a Pouille (6-3, 5-7, 6-1)

Albert Ramos: "Por qué no levantar el título"

Rafa Nadal

deportes

| 22.04.2017 - 16:13 h
REDACCIÓN

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Rafa Nadal venció al belga Goffin por 6-3 y 6-1 para clasificarse para la final del Masters 1.000, donse se verá las caras con Albert Ramos, que derrotó al francés Lucas Pouille (6-3, 5-7, 6-1). Nadal, que disputará su 105° final, 11° en Mónaco, buscará conquistar el torneo monegasco por decima vez.

Seis juegos le duró a Nadal la resistencia del belga, que acusó el gran desgaste que le supuso su victoria ante Novak Djocovic en los cuartos de final. El manacorí se aprovechó de un lance durante el primer set que desconcentró a su rival para irle erosionando poco a poco, y volver a una nueva final del torneo monegasco, en el que luchará por su décima corona.

DEL 1-3 AL 6-3

Tras un susto inicial de Nadal, que no se encontró cómodo con su servicio, el belga logró romperle el saque en el tercer juego para ponerse por delante (1-2). Pero, tras un maratoniano sexto juego, que duró más de 17 minutos, el manacorí le devolvió la rotura para poner el partido de nuevo igualado a tres. Hasta ahí se mantuvo la defensa del belga, que se diluyó en el resto del set, cometiendo errores no forzados y manteniéndose vivo solo con su saque.

Con un nuevo break por parte del tenista balear, Goffin bajó los brazos y prefirió dosificar sus fuerzas para la segunda batalla sobre la pista Rainier III. Con un juego en blanco, Nadal liquidó un primer set que comenzó de menos a más (6-1) y que bien pudo haber terminado de manera muy distinta de no ser por la reacción del ex número 1 del mundo ante un belga que salió con mucha fuerza.

UN TRÁMITE

El segundo set fue un mero trámite para Nadal, que solo cedió un punto ante los continuos errores no forzados de su rival. El manacorí tampoco aflojó y siguió mostrando su solidez, concluyendo los juegos con solvencia. Tras dos roturas seguidas, afianzadas con sendos juegos en blanco, el ex número 1 del mundo terminó deshaciéndose de su rival por la vía rápida (6-1).

RAMOS DERROTA A POUILLE

Albert Ramos se ha deshecho del tenista francés Lucas Pouille al aprovecharse de los altibajos del galo a lo largo del partido, para lograr una victoria (6-3, 5-7, 6-1) que le ha brindado la primera final de Masters 1.000 en su trayectoria deportiva, en Montecarlo.

El catalán, decimocuarto favorito, consiguió hacer valer su regularidad a lo largo de las más de dos horas y cuarto de juego disputadas en la pista Rainiero III. Con un porcentaje casi inmaculado de puntos de rotura conseguidos (5 de 6 para un 83%), logró un hito para su carrera.

DE MENOS A MÁS

En el primer set, el español fue de menos a más para terminar muy sólido con su servicio. Ante un Pouille muy irregular, que era capaz de encadenar buenos golpes y luego estropearlo con una racha de imprecisiones muchas veces injustificables, el catalán se hizo fuerte y terminó sacándole tres bolas de rotura a su rival, las dos últimas fundamentales para sus intereses.

Tras unos primeros momentos de incertidumbre en los primeros juegos, en el que ninguno se encontró cómodo sirviendo, las cosas se fueron poniendo en su sitio. Pero con el 3-3, se acabó esa igualdad. A partir de ese punto, el tenista galo entró en una dinámica negativa de la que supo aprovecharse Ramos para lograr un primer 'break', que consolidó con un servicio en blanco, y otro segundo que le erigió como ganador del primer set (6-3).

SEGUNDO SET

En la segunda batalla, el francés se fue encontrando cómodo con su juego, mostrándose más preciso en el ataque y mucho más férreo en la defensa. Tras ir ganado sus saques con mucho suspense, el español, que había conseguido aplacar cinco bolas de rotura, cayó en la sexta para que Pouille se pusiera por delante en un momento clave del encuentro (5-6).

El español tuvo más controlado su saque, mejorando los porcentajes en los primeros servicios, al igual que había conseguido esa mejora su rival. No obstante, Ramos no conseguía terminar de cerrar sus juegos hasta que llegó esa rotura. Y en el último juego del set, el francés, aunque nervioso, logró sacar adelante su saque e igualar el choque a un set (5-7).

Pero hasta allí llegó la muralla gala. Con molestias en la zona lumbar, Pouille trató de jugar rápido, con zarpazos potentes que buscaban lograr puntos fáciles. Sin embargo, Ramos supo responder a esa nueva forma de atacar de su rival y, con dos breaks en el set decisivo, consiguió la victoria final por 6-1, desmontando las posibilidades del galo, que no encontró su juego en ningún momento.