Los aficionados del Athletic ganan en colorido por las calles de Madrid

Madrid vive la fiesta de la Copa del Rey con rojiblancos y azulgranas unidos

50.000 aficionados vascos frente a 18.000 catalanes

deportes

| 25.05.2012 - 16:42 h
REDACCIÓN

Madrid se convirtió este viernes en un inmenso campo de fútbol, en una jornada de festivo culto a la final de la Copa del Rey, desde siempre el momento de máxima concentración de dos aficiones en una ciudad, en este caso la rojiblanca, del Athletic de Bilbao, y la azulgrana, del Barcelona.

Vestidos con estos colores, las aficiones recorren la ciudad, visitan los lugares turísticos más atractivos, confraternizan pacíficamente y acarician sus amuletos con la mirada puesta en el estadio Vicente Calderón, donde a las 22.00 horas comienza la final.

GANAN LOS ROJIBLANCOS EN CUANTO A COLORIDO

Hay más camisetas rojiblancas que azulgranas y esto se confirma en las calles y en la 'Athletic Hiria (La ciudad del Athletic)' el punto de encuentro para los 50.000 aficionados bilbaínos que han llegado a la capital de España, aunque sólo 20.000 tienen entradas.

Los miles y miles de seguidores del conjunto vasco han ocupado la zonas colindantes a la explanada Madrid Río, cerca del Puente del Rey, donde se encuentra la carpa para acoger a su afición. Los más madrugadores han presenciado como el legendario portero internacional José Ángel Iribar, acompañado del presidente del club, Josu Urrutia, y dos jóvenes aficionados, daban por inaugurada la 'Athletic Hiria' izando la bandera del equipo.

Para entonces ya había llegado un peculiar "tren" que se ha desplazado por carretera desde la capital vizcaína a una velocidad de no más de 40 kilómetros por hora y que ha quedado aparcado, como vigilante, junto a una de las puertas de la zona habilitada.

En los semblantes de los seguidores vascos, en algunos casos acompañados también por algunos del Barcelona que se han acercado a la ciudad del Athletic, no se reflejaba más que alegría, optimismo y ganas de disfrutar del momento.

No obstante, cuando se paraban a hablar entre ellos casi todos confesaban sus dudas en cuanto al resultado final, acrecentadas enormemente desde el varapalo de Bucarest ante el Atlético de Madrid en la final de la Liga Europa.

"La final que había que ganar era la de Bucarest", se confesaban unos a otros, entre ellos Jose, del barrio bilbaíno de Rekalde e impenitente seguidor del conjunto vizcaíno allá por donde va. De todos modos, a pesar de esas dudas en lo deportivo, a ninguno de ellos se le iba la sonrisa de la cara ni se les iban las ganas de almorzar. "¿Donde se puede comer por aquí", preguntaba Cosme, de Getxo. "Los bocadillos no están mal", le respondía Juanjo, de Erandio. "No, no, nosotros queremos una paellita", terciaba Mauri.

AMBAS AFICIONES CONVIVEN PACÍFICAMENTE Y UNIDAS

En el otro bando, llegados en avión, tren, autocar o vehículo particular, los cerca de 18.000 seguidores azulgranas también han tomado el centro de la capital. La Gran Vía, Plaza del Callao, la calle Preciados y la Puerta del Sol se han llenado de aficionados culés, que especialmente se han hecho notar en la Plaza Mayor, improvisado punto de concentración esta mañana de los seguidores del equipo catalán.

Como sucedió con Valencia en la final de Mestalla de 2009, los culés son franca minoría en Madrid, pero su gran sintonía con los hinchas del Athletic les permite mezclarse, sin problemas con la marea rojiblanca.

Ambas aficiones han compartido cánticos, fotografías y cervezas en las principales terrazas del centro de la ciudad. Los gritos de 'Visca el Barça i visca Catalunya' o los cánticos con referencias a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, por su propuesta de suspender el partido si se pita al Príncipe Felipe y al himno español durante la final, han sido habituales.

Alejada del epicentro de la capital, en el parque del Matadero, ha quedado instalada la zona delimitada a los aficionados barcelonistas que han preferido, en algún momento de la jornada, trasladarse al sudoeste de la ciudad para seguir con la fiesta.

Miles de culés disfrutaron de este macroespacio, situado a unos dos kilómetros del Vicente Calderón, y que cuenta con zona de restauración, música en directo, hinchables, futbolines y otras atracciones orientadas a los más pequeños.

En la 'fan zone' del Barça también han aparecido los 'Boixos Nois', grupo ultra de hinchas del equipo azulgrana que tiene prohibida la entrada en el Camp Nou, pero que siempre está presente en los principales desplazamientos