La transición amarga

La eliminación ante Italia pone punto final a una época en la que subió a los altares el fútbol

Selección española

deportes

| 28.06.2016 - 10:23 h
REDACCIÓN

La selección española siente el dolor de una transición amarga en la cesión del testigo en su dominio del mundo primero, en Brasil 2014, y Europa ahora, en la Eurocopa 2016, con dos eliminaciones amargas, que ponen punto final a una época en la que subió a los altares el fútbol de toque como seña de identidad.

España volvió a estrellarse con el mismo muro que en el último Mundial, incapaz de superar una defensa de cinco del rival. Pagó caro su exceso de confianza ante Croacia en el último encuentro del grupo, con un gol a tres minutos del final que cambió el rumbo de todo y puso a Italia en el camino. A la mejor Italia de los últimos años, trabajada a la perfección como bloque por Antonio Conte.

LA 'MALDICIÓN' DEL COLOR BLANCO

En Saint Denis fue inferior a su rival de octavos de final y dejó una nueva imagen que añadir a una maldición de blanco. Los seis partidos oficiales con ese color se cuentan por derrotas.

Frente a Croacia con ese tanto ya maldito de Perisic iba con el mismo blanco que lloraba de rabia Luis Enrique, con la nariz rota, en el Mundial de Estados Unidos 1994 ante Italia. O la que portaban los españoles cuatro años después ante Nigeria en otra cita con fracaso en Francia. La misma que cuando Portugal mandó a casa a las primeras de cambio a España en la Eurocopa 2004.

La etapa de mayor gloria del fútbol español pone definitivamente el broche. Dos Eurocopas para la historia. Con Luis Aragonés al mando en 2008, cuando juntó a los bajitos y se creó un estilo que llevo a España a uno de los dominios de mayor brillantez de la historia del fútbol. Una selección que marcó época desde que extendió su dominio al mundo en Sudáfrica 2010, con Vicente del Bosque haciendo crecer el legado heredado.

SEGUNDO FRACASO CONSECUTIVO

Se sentían invencibles los jugadores españoles, que cerraban el círculo soñado en la Eurocopa 2012 con ese 4-0 a Italia en la final de Kiev. El fútbol siempre ofrece la posibilidad de revancha y la azzurra clamó su particular vendetta.

La selección española volvió a mirar a los ojos al fracaso en Brasil 2014. No pudo protagonizar una peor defensa de la corona. Del Bosque se sentía en deuda con futbolistas que habían conducido a la gloria y pese al temor de no renovar el grupo, premió a indiscutibles como Xavi Hernández, Xabi Alonso, Fernando Torres o David Villa.

La caída no pudo ser mayor con una imagen patente de falta de hambre y una impotencia ante las defensas de cinco de los rivales. Así ocurrió contra Holanda. Hasta el minuto 44 todo parecía seguir el mismo camino de los últimos torneos. España ganaba pero aquel despiste al borde del descanso y el remate en plancha de Van Persie fue el inicio del fin. En la segunda mitad llegó el desplome y el vapuleo.

DE MÁS A MENOS

La derrota más sonrojante de la era Del Bosque (1-5). Chile copió la idea y su defensa con cinco futbolistas de nuevo se le atragantó a la Roja (0-2) que quedaba sin opciones de superar el grupo y avanzar a octavos. En la Eurocopa 2016 también hubo un momento que cambió el rumbo. España enamoró con su fútbol ante República Checa, pese al corto triunfo (1-0) y Turquía (3-0). Levantó la ilusión del país que volvió a soñar.

Siguió con su imagen de grandeza media hora ante Croacia pero cayó en el gran error de sentirse superior, jugar con exceso de confianza y no competir con la misma intensidad que el rival. Ese minuto 87 con el tanto de Perisic ya queda en la historia maldita de la selección.

De un camino asequible a la parte dura del cuadro. Italia era el primer rival de una prueba de bombas hacia la defensa de la corona europea. Inferior de nuevo ante un rival que pobló su defensa, toma forma la transición amarga de la corona. A Alemania en el Mundial, quien sabe si la digna sucesora si imita a España y conquista Europa. Se avecinan épocas de cambio en la Roja. En dos meses nacerá una nueva ilusión: el Mundial 2018.