Un partido para la Historia

deportes

| 11.07.2011 - 12:15 h
REDACCIÓN

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España nunca olvidará aquel mágico instante: el disparo de Andrés Iniesta con la derecha, que se convirtió en el gol más importante de la historia de nuestro país. España conquistó el título de Campeón del Mundo de fútbol hace hoy exactamente un año, es el primer aniversario de un reinado indiscutible. Esta es la otra imagen más vista por los españoles en estos 365 dias: Casillas alzaba la Copa al cielo de Johannesgurgo.

El escenario era el lujoso y modernísimo estadio Soccer City de Johanesburgo, con más de 84.000 espectadores en sus gradas, y 760 millones de aficionados siguiéndolo en todo el planeta a través de la televisión.

Sobre la hierba el once de gala español, con Casillas en la portería, Ramos, Piqué, Puyol y Capdevila en defensa, Busquets, Xabi Alonso y Xavi Hernández en el mediocampo y con Pedro, Villa e Iniesta en el ataque.

Enfrente, la atractiva Holanda de Kuy, Sneijder, Robben y Van Persie, que -como España- nunca había ganado una Copa del Mundo.

Los de Del Bosque salieron a por todas y dieron el primer aviso tras un saque de falta de Xavi que obligó a lucirse al meta Strekelenburg.

Era tal la ansiedad de los nuestros que Ramos parecía un delantero yVilla, tan decisivo en Sudáfrica, también se hizo notar en el primer tiempo.

España dominaba y Holanda, presa de los nervios, sólo tenía un antídoto para frenar a sus rivales: las patadas. El árbitro inglés Howard Webb fue bastante permisivo con los naranjas.

Un disparo ajustado de Robben puso a prueba los reflejos de Iker Casillas. Ambos jugadores protagonizaron una de las jugadas clave de la final: en el segundo tiempo, el holandés encaró en solitario al meta madrileño, y éste evitó el gol desviando con la pierna el esférico. Robben no daba crédito.

La reacción española no se hizo esperar y Villa volvió a tener el 1-0 en sus botas.A la salida de un cóner Sergio Ramos conectó un cabezazo que se marchó alto por muy poco. Parecía que la pelota no quería entrar en la meta holandesa, aunque lo positivo era que España seguía disfrutando de las mejores ocasiones de gol.

Holanda se encomendaba a alguna contra aislada de Robben, pero siempre estaba Casillas para evitar disgustos. Ya en la prórroga, seguían las mismas constantes: el juego duro holandés y la mayor calidad hispana. Fábregas, Iniesta, Navas, todos querían marcar y todos se lamentaban tras errar.

El gol se hacía de rogar. Hubo que esperar al minuto 116 de partido para encontrar el momento antológico de nuestro fútbol: un mal despeje de la zaga rival dejó el balón a los pies de Fábregas, quien regaló un pase perfecto a Iniesta. El manchego le pegó al balón con toda su alma y España entera saltó de felicidad.

Fue el 11 de julio de 2010, una fecha que nadie olvidará.