El campeón de Europa, obligado a reaccionar en casa

  • Rudy: "Creemos en nuestras posibilidades y vamos a seguir luchando"
  • Taylor: "Podemos mejorar un montón de cosas"

El Real Madrid está obligado a ganar este viernes al Baskonia (22.15 horas/Onda Madrid) en el segundo partido de la final de la Liga Endesa, después de que el equipo vasco conquistará el WiZink Center en el duelo inaugural y Pedro Martínez confirmara que está decidido a repetir la historia del año pasado.

El primer asalto de la esperada final entre los dos mejores equipos de la temporada regular se resolvió a favor de los visitantes, que volvieron a demostrar la solidez que les caracteriza desde que Pedro Martínez se hizo cargo del equipo una vez iniciada la temporada.

CONTRA LAS CUERDAS

El barcelonés, que ya amargó al Real Madrid con el Valencia Basket en la final del año pasado, parece tener la fórmula para sorprender al líder y así lo demostró en un primer partido muy igualado, pero en el que Baskonia casi siempre llevó el mando en el marcador para colocarse con 0-1, un resultado que, en nueve de diez anteriores finales ligueras, ha anticipado el título del equipo que partía sin ventaja de campo.

El Real Madrid pareció moverse a impulsos y Pablo Laso sabe que su equipo está obligado a ganar regularidad si quiere empatar la final y evitar un 0-2 que le dejaría al borde del abismo antes de que la serie se desplace a Vitoria, sede del tercero (domingo, 18.30) y del hipotético cuarto partido de la final (martes, 21.00).

Para ello necesita que mejoría la puntería de Luka Doncic, que hizo un 0/5 en triples, así como templar los nervios en los momentos importantes, algo que le pasó factura incluso a jugadores tan experimentados como Rudy Fernández (5 faltas y -3 de valoración), y también apretar las tuercas bajo los aros, donde Walter Tavares busca una mano amiga.