Bolt avasalla en 200 y recupera su mejor imagen

Olmedo roza el bronce en el mejor resultado español en doce años

deportes

| 03.09.2011 - 13:41 h
REDACCIÓN

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Una semana después de su traumática descalificación por salida falsa en la final de 100 metros, el jamaicano Usain Bolt se sacó los demonios del cuerpo con una victoria inapelable en la final de 200 metros, convirtiéndose en el primer atleta que revalida su título desde que en 1987 lo hizo el estadounidense Calvin Smith.

Como había repetido muchas veces desde hace un mes, no dejó a su paso por Daegu un nuevo récord mundial, como tenía acostumbrado al público en las grandes ocasiones. Aquí sólo quería ganar y lo hizo con 19.40, la cuarta mejor marca de la historia.

Escarmentado por su inmenso error en el hectómetro, Bolt había pasado por las rondas precedentes del 200 asegurándose de haber oído bien el disparo antes de moverse. En la final, con 16 victorias seguidas en el trayecto, aprovechó el acoso del estadounidense Walter Dix para tomar impulso a la salida de la curva y hacer una recta imperial.

Dix, subcampeón de 100 metros el domingo pasado, terminó segundo en 19.70 y el francés Christophe Lemaitre, de sólo 21 años, volvió a escribir una página de oro en el atletismo europeo al colgarse la medalla de bronce con 19.80, nuevo récord personal.

Bolt dominó a su antojo su distancia predilecta, la que se adapta mejor a su gran envergadura, la que le dio su primera medalla mundial -una plata en Osaka'87, por detrás de Tyson Gay- y en la que no pierde desde el 14 de septiembre del 2007, cuando en Bruselas le batieron los estadounidenses Wallace Spearmon (19.88) y Xavier Carter (20.04). El jamaicano se quedó aquél día en 20.1

Pearson machaca a sus rivales en 100 metros vallas

La australiana Sally Pearson, invicta este año en 100 metros vallas, prolongó su momento dulce con una victoria inapelable en la final de los campeonatos del mundo y una marca de 12.28 que es nuevo récord del torneo.

La subcampeona olímpica lideraba el ránking de la temporada con un registro de 12.48 y había dejado, ya en la primera ronda, una marca de 12.53 asombrosa para haber sido conseguida en series.

En la final, partió como una exhalación (145 milésimas en los tacos) y llevó a cabo una carrera perfecta para acabar en 12.28, veintitrés centésimas por delante de la estadounidense Daniele Carruthers, y eso que ésta logró la mejor marca de su vida (12.47).

Estados Unidos sumó una nueva medalla con el bronce de Dawn Harper, que igualó el registro de su compatriota y perdió por milésimas la medalla de plata

Chicherova niega el tercer oro a Vlasic

La rusa Anna Chicherova refrendó su condición de número uno del año en salto de altura y negó a la croata Blanka Vlasic una victoria que la hubiera convertido en la primera atleta que obtenía tres títulos mundiales.

Vlasic llegó a Daegu en malas condiciones físicas pero ni siquiera su reciente rotura parcial del semimembranoso la retuvo en casa. No quería ver el concurso por televisión.

Por primera vez en los últimos años Vlasic no era la favorita. La primera candidata al título era Chicherova, medallista olímpica de bronce, que había secundado a la croata en los dos Mundiales anteriores.

Chicherova, de 29 años, venía de hacer récord personal en los campeonatos de Rusia con un salto de 2,07 y Antonietta Di Martino, gran competidora, había elevado este año su marca personal hasta los 2,04 metros. Eran las tres aspirantes al podio y las tres cumplieron.

El listón situado en 1,97 seleccionó a las seis mejores (Vlasic, Chicherova y Di Martino sin fallos, Elena Slesarenko y Svetlana Shkolina con derribos), y los dos metros repartieron las medallas.

Las tres favoritas pasaron pero Chicherova lo hizo a la primera, Vlasic a la segunda y Di Martino a la tercera. En 2,03, sólo las dos primeras sobrevivieron. La rusa seguía sin cometer un solo fallo y en esa solidez basó su triunfo, porque ninguna de las dos pudo ya con los 2,05 metros

De Zordo sorprende a Thorkildsen en jabalina

El alemán Matthias de Zordo, alemán de antepasados italianos, sorprendió al favorito, el noruego Andreas Thorkildsen, doble campeón olímpico y defensor del título, en la final de jabalina y se colgó la medalla de oro con la marca de su primer lanzamiento (86,27).

El noruego había necesitado tres lanzamientos en la ronda de calificación, algo inusual en él, y comenzó la final con dos tiros de 80 metros, mientras que de Zordo, subcampeón europeo, arrancaba con 86,27 y ponía muy cara la medalla de oro.

De Zordo confirmó su buen momento en la segunda ronda. Aunque no mejoró su registro, con 85,51 se mantenía muy competitivo. El cubano Guillermo Martínez seguía segundo con los 84,30 de su primer tiro y Thorkildsen no terminaba de calentar el brazo.

Con rachas de viento a favor -perjudicial para las marcas en jabalina- Thorkildsen parecía bloqueado en los 80 metros y accedió a la mejora como octavo y último.

En los campeonatos nacionales el noruego había lanzado 90,61 metros. Nadie más había roto este año la barrera de los 90. Sergey Makarov, campeón mundial en 2003, era quien más se le acercaba con 87.12, su mejor tiro en los últimos cuatro años pese a tener ya 38.

En el cuarto turno, que abría Thorkildsen, trepó hasta el segundo puesto con 84,78, pero ya no mejoró.

El cubano Guillermo Martínez, subcampeón en Berlín 2009, había logrado el mejor lanzamiento en la calificación. Hoy se metió en el podio como tercero con 84,30.

Olmedo roza el bronce en el mejor resultado español en doce años

El sevillano afincado en Soria Manuel Olmedo se quedó, en su segundo año en 1.500, a 23 centésimas de la gloria al terminar cuarto en la final de los Mundiales pero regresa a casa con el consuelo de haber logrado el mejor resultado español en doce años.

Desde que Reyes Estévez se colgó la medalla de bronce en Sevilla'99, ningún español había llegado tan alto en una prueba que Fermín Cacho, con el mismo entrenador que Olmedo (Enrique Pascual) convirtió en la predilecta para el aficionado español.

Olmedo, de 28 años, era la última esperanza española de medalla en una prueba, los 1.500, en la que lleva sólo dos años, tras abandonar la de 800.

En este breve tiempo, sin embargo, ya ha sido dos veces campeón de España, medallista de bronce en el Europeo al aire libre de Barcelona 2010 y, en marzo pasado, campeón continental en pista cubierta, en París.

Le faltaba dar el salto a la escena mundial, y en su primera experiencia en la distancia -en los cuatro Mundiales anteriores, siempre en 800, no llegó a la final- se metió en la carrera definitiva.

El sevillano ejecutó a la perfección la táctica que le había prescrito Pascual: correr por la cuerda, guardando energías para el último 400.

En semifinales había caído gente importante, como el defensor del título, el bahrainí Yusuf Saad Kamel; el subcampeón mundial, el etíope Deresse Mekonnen; el gran favorito, el marroquí Amine Laalou, y el keniano Daniel Komen.

Silas Kiplagat, de 22 años, autor de los dos mejores registros mundiales del año (3:30.47 y 3:31:39), partía como favorito junto con el campeón olímpico, Asbel Kiprop.

Eran los hombres llamados a dar a Kenia su primer oro en esta distancia y no dejaron que el triunfo se les escapase con una última vuelta impetuosa que lastró las piernas de los rematadores en el esprint.

Kiplagat salió como una bala en el 300, con Kiprop pegado a su estela y ambos llegaron, pero en sentido inverso, a la meta para dar a Kenia no sólo el título sino el doblete con marcas de 3:35.69 y 3:35.92.

Por detrás, Olmedo fue recogiendo cadáveres pero no pudo doblegar al estadounidense Matthew Centrowitz, que arrancó en la curva con un metro de ventaja sobre el español y conservó la distancia hasta el final (3:36.08). El español se quedó a 23 centésimas del bronce.

El mediofondo español, que en Berlín 2009, por primera vez en la historia de los Mundiales, no tuvo representación en la final de 1.500, regresó con Olmedo, que trabaja en Soria a las órdenes de Enrique Pascual, entrenador de Fermín Cacho y Abel Antón