27 Juegos, 27 historias

En los 120 años transcurridos desde la primera edición de 1896 hasta la que está a punto de comenzar en Brasil

Jesse Owens

deportes

| 28.07.2016 - 11:27 h
REDACCIÓN

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Los Juegos de la XXXI Olimpiada que se disputan en Río de Janeiro serán en realidad los vigésimo octavos, debido a que las dos guerras mundiales impidieron que se celebrasen los de 1916 (VI Olimpiada), 1940 (XII) y 1944 (XII). En los 120 años transcurridos desde la primera edición de 1896 hasta la que está a punto de comenzar en Brasil, los Juegos han sobrevivido a contiendas, boicots, atentados, injerencias políticas, trampas y crisis.

Se han consolidado como la primera fiesta de carácter universal, se han abierto a los profesionales de todos los deportes, han logrado la práctica paridad entre hombres y mujeres, han incorporado a los atletas discapacitados y han proporcionado a la humanidad imágenes inolvidables de solidaridad, superación y excelencia. Cada participante tiene una historia. Cada uno de los Juegos, también.

ATENAS 1896

El 6 de abril de 1896 el francés Pierre de Fredy, barón de Coubertin, vio cumplido su sueño de asistir al renacimiento de los Juegos Olímpicos, idea que había propuesto por primera vez el día 25 de noviembre de 1892 en el aula magna de la Sorbona de París.

1.503 años después de que los Juegos de la Antigüedad fueran prohibidos, por motivos religiosos, por el emperador Teodosio, Atenas fue elegida primera ciudad sede de la era moderna. El magnate Georges Averoff donó un millón de dracmas para la construcción del Estadio Olímpico, que tenía dos rectas de 192 metros, la antigua medida olímpica de un estadio, y dos curvas cerradísimas.

Doscientos cuarenta y un atletas -la mayoría griegos- en representación de catorce países compitieron en los nueve deportes que se incluyeron en el programa: atletismo, ciclismo, esgrima, gimnasia, natación, tiro, halterofilia, lucha grecorromana y tenis.

El primer atleta que subió al podio fue el estadounidense James B. Connolly, que se impuso en triple salto con una marca de 13,71 metros. Con el tiempo, ganaría el premio Pulitzer como periodista. El ganador de más medallas fue el alemán Carl Schuhmann, que ganó tres oros en gimnasia y uno en lucha; también participó en atletismo y halterofilia.

Pero la estrella de esa edición inaugural fue un griego, Spiridon Louis, vencedor de la prueba de maratón. Esta carrera se disputaba por primera vez en la historia, en memoria del soldado ateniense Filípides, que en el año 490 antes de Cristo corrió los 40 kms que separaban la llanura de Maratón de la ciudad de Atenas para informar de la victoria del caudillo Milciades sobre las tropas del rey de Persia, Darío I, antes de caer al suelo y morir.

Spiridon Louis cubrió la distancia en dos horas, 58 minutos y 50 segundos y recibió por su victoria, además de la medalla de plata y la corona de olivo con lo que en esos Juegos se premió a los campeones, unos viñedos en los que vivió hasta su muerte en 1940. Estados Unidos ganó el medallero final de esta primera edición.

PARÍS 1900

Los II Juegos, en París, coincidieron con la Exposición Universal en la capital francesa, hecho que deslució sensiblemente la trascendencia de los mismos. Su denominación oficial fue Concurso de ejercicios físicos y deportes de la Exposición y muchos de los atletas nunca fueron conscientes de haber participado en unos Juegos Olímpicos.

Las pruebas se prolongaron durante cinco meses, de mayo a octubre. Los organizadores no sabían que había que premiar a los ganadores con una medalla y los galardones se entregaron dos años más tarde.

Intervinieron 997 atletas de 24 países en 19 deportes. La lucha y la halterofilia fueron excluidas del programa. Entre las nuevas disciplinas olímpicas, fútbol, hípica, waterpolo, tiro con arco, vela, remo, crícket, croquet, golf, polo, rugby y soga tira. En fútbol compitieron clubes y no selecciones nacionales. Ganó el inglés Upton Park F.C., 4-0 en la final al francés UFSA.

Un hito de estos Juegos fue la primera participación femenina, aunque las 22 mujeres inscritas fueron relegadas al tenis y al golf, con victorias finales para la británica Charlotte Cooper y la estadounidense Margaret Abbott.

Francia se impuso en el medallero, algo lógico puesto que en muchas pruebas solo participaron franceses. Sin embargo, se considera al estadounidense Alvin Kraenzlein la estrella de los Juegos gracias a sus victorias en 60 m., 110 m. vallas, 200 m. vallas y salto de longitud.

ST LOUIS 1904

También estos Juegos coincidieron con la Feria Internacional de St Louis y, como los de París, quedaron ocultos por ella. Fueron los primeros en los que se repartieron medallas oro, plata y bronce a los tres primeros. El boxeo, la lucha libre, el decatlón y las pesas fueron novedad en el programa, que incluía 18 disciplinas. La participación femenina quedó reducida al tiro con arco.

651 deportistas de 12 países compitieron en St Louis. De ellos la inmensa mayoría eran estadounidenses, país que dominó con margen el medallero. En atletismo ganó 23 de las 24 pruebas. La exigua participación europea se debió en buena medida a la lejanía del continente americano y al elevado coste del viaje. Fueron más unos Juegos panamericanos que unos universales.

Entre las novedades, cabe destacar lo que se denominó Anthropological Days, dos jornadas en la que pigmeos africanos, indios sioux norteamericanos, moros filipinos, ainus de las Islas septentrionales japonesas, turcos, indios cocopas de México y representantes de otras muchas razas participaron en pruebas exclusivas para ellos.

En actuaciones más propias de un circo que de un acontecimiento deportivo, estos aborígenes lucharon con lanzas, treparon a los árboles o dispararon flechas. El estadounidense George Poage, tercero en la final de los 400 metros vallas, se convirtió en el primer atleta negro que lograba una medalla en los Juegos Olímpicos.

Dos estadounidenses ganaron cuatro medallas de oro cada uno, Marcus Hurley en las pruebas atléticas del cuarto de la milla, tercio de milla, media milla y milla, y Anton Heida en gimnasia con triunfos en salto de caballo, caballo con arcos, barra fija y el concurso general en siete aparatos.

El estadounidense Fred Lortz protagonizó un gran escándalo en la prueba de maratón, ya que se retiró de la competición y fue conducido en un coche hacia la meta, pero el vehículo se estropeó antes de llegar al Estadio Olímpico y entró en el mismo a pie.

Los espectadores creyeron que era el vencedor y le aplaudieron ruidosamente. Lorz continuó el engaño y cruzó la meta ante los vítores de sus compatriotas. Poco después se presentó el verdadero vencedor, el inglés, nacionalizado estadounidense, Thomas Hicks y después de unos minutos de incertidumbre, los jueces deshicieron el entuerto.

LONDRES 1908

Los IV Juegos Olímpicos fueron los primeros que se llevaron a cabo con seriedad, buena organización y una alta participación. A pesar de que se concibieron como parte de la Exposición Internacional Francobritánica, los organizadores les dieron el relieve suficiente para que brillasen con luz propia.

Se pasó a 2.008 deportistas de 22 países y a 14 deportes, divididos en deportes de verano y de otoño. Hubo otras disciplinas no oficiales, como patinaje y rugby, hasta un total de 21 modalidades. Se eliminaron el tenis y la halterofilia, se incluyó el hockey sobre hierba y se recuperaron el tiro con armas de fuego y la vela, ausentes en 1904.

Con ocasión de estos Juegos el arzobispo de Pensilvania, Ethelbert Talbot, dijo la célebre frase de "lo importante no es ganar, sino participar", que se atribuiría después erróneamente al Barón de Coubertin.

La gesta que ha pasado a la historia es la que protagonizó en la carrera de maratón el italiano Dorando Pietri. La carrera se disputó por primera vez en la actual distancia reglamentaria de 42,195 kms, para acomodarla al paso por delante del palco real.

Pietri entró en el estadio totalmente extenuado, hasta el punto que confundió la dirección. Rectificó y enfiló hacia la meta, pero cayó desplomado a falta de 70 m. Dos jueces le ayudaron a levantarse, pero cuando estaba a 20 m. volvió a caer. Otro juez y el escritor Sir Arthur Conan Doyle, que asistía como periodista, le sostuvieron para que cruzase la cinta.

El italiano fue descalificado y se proclamó vencedor al estadounidense John Hayes, que llegó 30 segundos después. Gran Bretaña fue el país ganador, aunque Estados Unidos dominó el atletismo.

Entre las participantes ilustres, la británica Charlotte Lottie Dod, plata en tiro con arco y que en 1887, con 15 años, había ganado el primero de sus cinco títulos de Wimbledon; también venció en diversas competiciones de golf, hockey hierba, esquí, patinaje sobre hielo y crícket.

ESTOCOLMO 1912

Los Juegos de Estocolmo sentaron las bases de la configuración moderna de la competición, con innovaciones como la medición electrónica de las pruebas de atletismo y la entrega de medallas sobre podios.Participaron 2.407 deportistas, de ellos 48 mujeres que compitieron solo en natación y tenis, en representación de 28 países (debutó Japón) y con un programa de 14 deportes.

En estos Juegos se produjo por primera vez un superávit con respecto al presupuesto de organización. Además, Suecia ganó en el medallero final. Se eliminaron, con respecto a los juegos de Londres, la lucha libre, el hockey hierba, el tiro con arco y el boxeo, este último por la oposición del comité olímpico sueco a que se disputasen combates en su país.

Por este motivo, el COI decidió limitar el poder de los comités organizadores en los sucesivos Juegos. Las pruebas de atletismo se aumentaron a 30. Otra novedad fue la exclusión del ciclismo en pista. Pero la mayor innovación de los juegos de Estocolmo fue la irrupción de las mujeres en el programa oficial, aunque antes ya habían competido en pruebas consideradas de exhibición.

En estos Juegos participaron dos deportistas a los que, por distintos motivos, los conflictos bélicos posteriores terminaron por inmortalizar: George Patton, quinto en pentatlón moderno y que con posterioridad, como general en jefe, condujo a las divisiones acorazadas de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial; y el francés Jean Bouin, plata en los 5.000 metros -en la primera prueba que precisó de fotografía para decidir el ganador-, que perdió la vida en el frente en la Primera Guerra Mundial.

Fueron también los Juegos de Jim Thorpe, ganador del pentatlón y del decatlón y que fue descalificado por profesional, al descubrirse que una vez había cobrado por jugar al béisbol. En 1982 el COI restituyó las medallas a su familia.

AMBERES 1920

Tras la interrupción obligada por la I Guerra Mundial, los Juegos de 1920 se disputaron en la ciudad belga de Amberes en reconocimiento a los daños sufridos por Bélgica durante la contienda. El país organizador rechazó la participación de los que habían sido sus enemigos en la guerra y faltaron los deportistas de Alemania, Austria, Hungría, Turquía, Bulgaria, Polonia y la ya Unión Soviética surgida de la revolución bolchevique de 1917.

Finlandia, que antes de la Primera Guerra Mundial había sido Ducado de Rusia, envió a sus atletas y con extraordinario éxito, como el inigualable fondista Paavo Nurmi ganador de tres medallas de oro (10.000 m., 8.000 m. campo a través individual y por equipos) y una de plata (5.000 m.).

Nurmi ganó nueve medallas de oro en tres Juegos Olímpicos y estableció un total de 29 récords mundiales entre los 1.500 y los 20.000 metros. Estados Unidos se impuso en el medallero pero fue el italiano Nello Nadi el deportista más laureado, pues ganó cinco medallas en esgrima, en florete individual, florete por equipos, espada por equipos, sable individual y sable por equipos.

Amberes supuso también la vuelta a los Juegos Olímpicos de la halterofilia y la disputa de pruebas ciclistas de pista y de carretera.

PARÍS 1924

Los segundos Juegos disputados en París destacaron por la presencia de dos grandes deportistas: el finlandés Paavo Nurmi, que cuatro años antes ya había obtenido tres victorias en Amberes y que en la capital francesa sumó cinco oros más en atletismo, y el estadounidense Johnny Weismuller, el Tarzá del cine, que conquistó tres oros en natación.

A pesar de la ausencia de Alemania, que adujo falta de seguridad por miedo a posibles represalias derivadas de la I Guerra Mundial, la amplia participación de países (44) confirmó la universalidad del olimpismo. Se inscribieron 3.088 deportistas en 17 disciplinas. Argentina ganó la medalla de oro en polo y Uruguay fue campeón en fútbol, título que repetiría cuatro años después en Amsterdam.

Estados Unidos mantuvo en 1924 la supremacía olímpica en general, pero en el atletismo encontró la competencia de los británicos y finlandeses.

Nurmi, que ya había triunfado en 1920 en Amberes, ganó el mismo día las medallas de oro en los 1.500 (3:53.6) y en los 5.000, prueba en la que se desquitó de su segunda plaza en Amberes (14:31.2). También ganó en los 3.000 metros por equipos, junto con Vilho Ville Ritola y Elias Katz, así como en los 10.000 de campo a través individual y por equipos, con Ritola y Heikki Liimatainen.

Ritola consiguió el oro en los 10.000 individual (30:23.2), en 3.000 metros obstáculos (9:33.6), 3.000 por equipos, en los 10.000 campo a través por equipos y medalla de plata en los 10.000 de cross individual, por detrás de Nurmi.

En la natación hizo una sensacional aparición Johnny Weismuller, que además de ganar tres medallas de oro en los 100 y 400 metros libre y en los relevos 4 por 200 libre causó impresión por su estilo y depurada técnica. El que después se convirtió en el célebre Tarzán del cine fue el primer nadador que bajó del minuto, 59 segundos exactamente, en el hectómetro libre.

ÁMSTERDAM 1928

Los primeros Juegos tras la era Coubertin contaron con la participación de 2.883 deportistas de 46 países en 17 especialidades. Las mujeres, pese a las reticencias de Pio XI, compitieron por primera vez en atletismo y gimnasia.

La oposición de algunos sectores de la Iglesia a la participación femenina puso especial hincapié en la carrera de los 800 metros por considerarla, además de inhumana, escasamente acorde con la condición de las mujeres. Ganó la alemana Lina Radke, pero la prueba fue suprimida hasta los juegos de Roma. El país que logró sumar mayor número de medallas fue Estados Unidos, aunque mantuvo una dura pugna en el atletismo con Finlandia.

En los 5.000 m. Vilho Ville Ritola se impuso en la última curva al otro gran fondista finlandés, Paavo Nurmi. En los 10.000 las tornas se cambiaron y el vencedor fue Nurmi, que se adjudicó su novena y última medalla de oro olímpica por delante de Ritola.

Los triunfos fineses continuaron en el decatlón con Paavo Yrjola, un granjero que se entrenaba solo, y en los 3.000 obstáculos con Toivo Loukola, que cinco años antes había sido declarado inútil en el Ejército a causa de una tuberculosis. Nurmi fue segundo en esta prueba que significó su última aparición olímpica.

El japonés Mikio Oda, que ganó el triple salto con una marca de 15,21 metros, se convirtió en el primer asiático que lograba una medalla de oro olímpica.

La prueba más representativa de toda la cita olímpica, el maratón, se la adjudicó el argelino, nacionalizado francés, Mohamed El Ouafi, que se convirtió en el precursor de los atletas africanos que posteriormente obtendrían victorias en la dura carrera. El argelino registró una marca de 2 horas 32 minutos y 57 segundos.

Johnny Tarzán Weismuller se despidió en Amsterdam de la competición olímpica de natación con una medalla de oro en los 100 metros libre (58.6) y otra en los relevos 4 por 200.

Si Uruguay confirmó su hegemonía en fútbol, en hockey sobre hierba lo hizo la India, cuya superioridad fue manifiesta hasta los Juegos Olímpicos de México de 1968, en los que Pakistán tomó el relevo. Fueron los primeros Juegos presididos por la llama olímpica, que fue encendida en Olimpia y trasladada a Ámsterdam a través de Yugoslavia, Austria y Alemania.

LOS ANGELES 1932

Los Juegos retornaron a Estados Unidos gracias al apoyo económico de los magnates del cine, que solventaron los problemas de financiación del COI y esquivaron las secuelas en su país de la depresión de 1929.

El mecenas más importante fue William Fary Gerland, que patrocinó la construcción del Memorial Coliseum, donde también se disputaron los segundos juegos de Los Angeles, en 1984. El director Cecil B. de Mille organizó la ceremonia inaugural. Participaron en los Juegos 1.334 atletas de 37 países, que dispusieron por primera vez de una Villa Olímpica bien acondicionada, aunque las mujeres fueron alojadas en un hotel.

Hubo 14 deportes. Un gimnasta y una nadadora, el italiano Romeo Neri y la norteamericana Helen Madison, fueron los deportistas más galardonados, con tres oros cada uno. Estados Unidos, con un total de 104 medallas, fue de nuevo la nación que acaparó buena parte de los podios. El argentino Juan Carlos Zabala estableció la mejor marca mundial de maratón con 2 horas, 31 minutos y 36 segundos.

En el equipo de esgrima de Australia figuraba un tirador que después sería famoso, pero no en el deporte sino en el cine americano. Errol Flynn protagonizó numerosas películas de aventuras en las que exhibió su habilidad con la espada.

BERLÍN 1936

Los triunfos de un atleta negro, el estadounidense Jesse Owens, acapararon la atención de los Juegos de Berlín y desbarataron los planes del canciller alemán Adolf Hitler, que trató de utilizar la competición como elemento de propaganda nazi.

El clima prebélico que crearon las intenciones expansionistas alemanas hizo que muchas naciones se planteasen el boicot. Sin embargo, al final participaron 49 países con 3.963 deportistas en 19 disciplinas. Se lograron grandes éxitos deportivos en un acontecimiento que por vez primera tenía un espectador de excepción, la televisión.

Se batieron todas las plusmarcas de atletismo establecidas hasta el momento. Debutaron en el programa olímpico el baloncesto, el balonmano y el piragüismo, mientras que el polo se despidió de los Juegos. El país anfitrión se adjudicó 33 medallas de oro y mostró su supremacía en las pruebas de remo, gimnasia e hípica. Estados Unidos acumuló 24 medallas de oro y destacó en atletismo.

Hitler había planteado la competición como una reafirmación de su teoría de la superioridad de la raza aria, pero se encontró con un enemigo inesperado, Jesse Owens, ganador de cuatro oros en 100 metros, 200 metros, relevos 4 por 100 metros y salto de longitud.

La final de longitud acaparó la máxima expectación. La prueba se presentaba como un duelo entre Owens y el alemán Luz Long, un atleta rubio y fuerte, destinado a refrendar las teorías raciales nazis. Tras hacer el estadounidense su salto ganador de 8,06, el primero en felicitarle, a la vista de Hitler, fue Luz Long.

Como protesta a la celebración de los juegos en Alemania, algunos países propugnaron la disputa de unos Juegos Populares paralelos, que debían disputarse en Barcelona en 1936 y que no pudieron hacerse realidad al estallar la Guerra Civil española.

LONDRES 1948

Tras la sangrienta II Guerra Mundial, los Juegos de Londres se caracterizaron por unos resultados poco brillantes debidos a la precaria situación del deporte en el mundo y a una organización que también acusó la penuria postbélica.

Problemas en la alimentación, solucionados finalmente por el envío diario de comida desde los Estados Unidos y por las toneladas de pasta que envió Italia, y en el acomodo de los deportistas en barracones de la Royal Air Force demostraron las buenas intenciones, pero también la falta de recursos de Inglaterra.

Acudieron 4.104 deportistas de 59 países, incluida Italia, pese a formar con los países del Eje en la Guerra. Alemania y Japón, también perdedores en el conflicto armado, no acudieron. La Unión Soviética, pese a estar invitada, rehusó participar. La ceremonia inaugural quiso ofrecer la imagen de una Gran Bretaña renacida de sus cenizas y se pudo ver en directo por televisión.

Se compitió en 21 modalidades. La pista del Estadio de Wembley, sin utilizarse durante 20 años, fue acondicionada con una capa de ceniza que, más que ayudar, frenó a los deportistas.

Se recuerdan dos graves errores de los jueces. En los 10.000 metros anunciaron la última vuelta mucho antes de que los corredores cruzaran la línea de meta por penúltima vez. Esto motivó que los perseguidores del checo Emil Zatopek, ganador final de la prueba, se detuvieran sin percatarse del error. Zatopek anduvo listo y sacó 300 metros de ventaja al argelino-francés Alain Mimoun.

El otro error sucedió en los 4x100 relevos cuando un juez sancionó como irregular la primera entrega del testigo estadounidense y se dio por ganador al equipo británico, pese a que los norteamericanos cruzaron la meta en primer lugar. Tres días después el jurado de apelación dio como buena la entrega del relevo.

Los grandes triunfadores fueron el estadounidense Bob Mathias, ganador del decatlón con solo 17 años, y la holandesa Fanny Blankers-Koen, que a los 32 ganó 4 medallas de oro en atletismo, en 100 metros, 200 metros, 100 metros vallas y en los relevos de 4 x 100. También adquirió notoriedad el gimnasta finlandés Paavo Aaltonen, que obtuvo tres medallas. Los estadounidenses ganaron el medallero final.

HELSINKI 1952

La Unión Soviética se presentó en la cita olímpica de Helsinki como el mayor oponente a la supremacía deportiva estadounidense, en unos Juegos que tuvieron como gran protagonista a la locomotora humana, el atleta checoslovaco Emil Zatopek. La última participación olímpica de Rusia se remontaba a 1912, en Estocolmo. Desde su constitución, la Unión Soviética no había competido en unos Juegos.

Aunque las perspectivas no eran nada halagüeñas -la Guerra Fría estaba en su apogeo-, el Olimpismo demostró en Helsinki su principal cometido de aunar a los pueblos a través del deporte. La convivencia fue perfecta y las muestras de deportividad continuas. Los Juegos contaron con la participación de 4.955 deportistas de 69 países, con un programa de competición de 18 deportes.

El duelo entre soviéticos y americanos se saldó con 76 medallas para Estados Unidos, 40 de oro, y 71 para la Unión Soviética (22). Pero por encima de todos brilló la actuación de Zatopek. Su triunfo de 4 años antes en Londres en los 10.000 metros quedó oscurecido por la consecución en Helsinki del primer puesto en las pruebas de 5.000, 10.000 y en el maratón, distancia en la que competía por primera vez.

Su mujer, Dana, ganó la medalla de oro en el lanzamiento de jabalina. Otros deportistas que brillaron con luz propia en Helsinki fueron el brasileño Ferreira da Silva, en triple salto, y el gimnasta soviético Viktor Tschukarim, el más laureado de los Juegos (cuatro medallas de oro y una de plata) junto a su compatriota María Goroshovskaia (dos de oro y cuatro de plata).

La gimnasia soviética comenzó una etapa de supremacía mundial que no cerró hasta su descomposición como país. El ciclista francés Jacques Anquetil en su debut en unos Juegos alcanzó el bronce en la prueba de carretera por equipos.

En Helsinki debutaron dos boxeadores de la talla del estadounidense Floyd Patterson y del sueco Ingemar Johansson, que fue descalificado en la final del peso pesado por falta de combatividad. Años después sería campeón del mundo profesional.

Los deportes de equipo, por excelencia, el fútbol y el baloncesto, tuvieron en la sensacional selección húngara de la época -Puskas, Czibor, Kocsis y compañía- y en la estadounidense a sus respectivos ganadores.

En el partido de baloncesto entre la Unión Soviética, medalla de plata, y los estadounidenses, la táctica de congelar el balón -no existían todavía los 10 segundos de retención máxima en campo propio- exasperó a todos los presentes.

A los 10 minutos de partido, el marcador señalaba un raquítico 4-2 a favor de EE.UU. y en el segundo tiempo del partido, que ganaron los americanos por 36-25, se dio la anécdota de que un jugador soviético que, al ver a sus rivales congelando el balón en el otro campo se cansó de estar parado, no aguantó mas y se tumbó, en la pista.

MELBOURNE 1956

Los Juegos de Melbourne se vieron ensombrecidos por el uso del deporte como medio de reivindicación política, lo que, en plena Guerra Fría, se tradujo en el boicoteo de varios países.

España, Holanda y Suiza no enviaron a sus deportistas por la invasión militar soviética de Hungría. Egipto e Iraq faltaron por la guerra que el primero mantenía con Israel y por el conflicto del Canal de Suez, mientras que la República China sí estuvo al comienzo pero al izarse la bandera de la China nacionalista sus dirigentes decidieron abandonar la Villa Olímpica.

Entre los 17 deportes en los que compitieron 3.314 atletas de 96 países hubo que excluir a la hípica, en prevención, según las autoridades, de una peste equina. Las pruebas se disputaron seis meses antes en Estocolmo.

La lucha por las medallas fue esta vez favorable a los soviéticos, que ganaron 37 oros por 32 de los estadounidenses, pero en atletismo, en especial en las pruebas de velocidad, la superioridad fue de los norteamericanos.

En el maratón, el triunfador fue el francés, de origen argelino, Alain Mimoun, que a sus 35 años, y ante el declive de Zatopek, pudo resarcirse de dos Juegos Olímpicos seguidos, Londres'48 y Helsinki'52, como eterno segundón. Al finalizar la prueba, Emil Zatopek, un excelente compañero tanto dentro como fuera de la pista, abrazó al francés, lo que valoró Mimoun como más importante que la propia medalla.

La más laureada en Melbourne fue la gimnasta húngara Agnes Keleti que con 35 años obtuvo 4 medallas de oro y dos de plata. Después de los Juegos no volvió a su país sino que se quedó en Australia y luego se marchó a Israel. En natación, el país organizador, Australia, fue el triunfador al superar a los Estados Unidos. En fútbol ganaron los soviéticos por 1-0 a Yugoslavia en la final, con el mítico Lev Yashine en la portería.

En baloncesto no hubo sorpresas y ganaron los Estados Unidos, con un equipo en el que destacaba la participación de K.C Jones y William Rusell.

ROMA 1960

Los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 tuvieron la virtud de consagrar a grandes figuras del deporte, como los púgiles Cassius Clay y Nino Benvenutti, el maratoniano Abebe Bikilia o la velocista Wilma Rudolph, la gacela negra. Con la televisión en directo para Europa durante todos los Juegos, a la cita de Roma acudieron 83 naciones con 5.338 deportistas.

El COI fue capaz de solucionar diplomáticamente posibles conflictos entre las dos Alemanias y las hizo competir como un solo equipo y desfilar al son de los acordes de la novena sinfonía de Beethoven. Con 17 deportes en liza, la Unión Soviética (43 oros) volvió a imponerse sobre Estados Unidos (34).

El etíope Abebe Bikila, un absoluto desconocido, ganó el maratón de Roma corriendo descalzo, una imagen inolvidable para la historia del olimpismo. vLa soviética Larissa Latynina fue la reina de la gimnasia al obtener tres medallas de oro, dos de plata y una de bronce.

En los 200 metros la victoria correspondió, también de forma sorprendente, al italiano Livio Berruti, estudiante de química en la Universidad de Padua que con 20.5 igualó el récord del mundo y se convirtió en el primer vencedor olímpico de esta distancia no norteamericano.

La única mujer que hizo sombra en atletismo a las soviéticas y que evitó que la balanza se inclinara demasiado en contra de Estados Unidos fue la gacela negra, Wilma Rudolph, que ganó tres oros. Nino Benvenutti ganó ante sus compatriotas el peso welter y después de Roma, ya como profesional, sería campeón del mundo en el peso medio.

Cassius Clay, después conocido como Mohamed Ali, cuando se convirtió al islamismo, comenzó en Roma su camino triunfal por el mundo del boxeo en el que llegó a la cima y ha sido considerado como uno de los más grandes deportistas de la historia. Así se reconoció universalmente tras su muerte el pasado mes de junio. En Roma ganó la medalla de oro en el semipesado.

TOKIO 1964

Los Juegos Olímpicos de Tokio'64 quisieron ser los primeros de la modernidad. La construcción de una nueva piscina, un magnífico estadio y la Villa Olímpica, todo ello cimentado en el poderoso resurgir industrial de Japón, junto al deseo de los nipones de dejar atrás las viejas heridas de la Segunda Guerra Mundial, motivaron unos juegos impecables.

El olimpismo alcanzó su tan ansiada universalidad al disputarse en el continente asiático, cuando hasta entonces solo había saltado de América a Europa, con la salvedad de Melbourne, en Australia, en el año 1956. África queda, por el momento, al margen. 5.152 atletas lucharon por las medallas en representación de 93 países, en 19 deportes.

Esta vez la victoria general fue para Estados Unidos gracias a sus triunfos en las pruebas de atletismo y natación. En total lograron 90 medallas (36 de ellas de oro), por 86 de la URSS (con 30 de oro). Sudáfrica se quedó fuera de los Juegos por su política de segregación racial y la República Popular China no envió a sus deportistas en protesta por la presencia en Tokio de los representantes de Taiwán.

Pero ni la guerra de Vietnam, ni la crisis franco-argelina, ni el incidente de los misiles en Cuba, entre Estados Unidos y la URSS, provocaron las ausencias de estos significativos países en el mundo del deporte. El judo se incorporó al programa y los japoneses se las prometían muy felices. Pero en la categoría abierta el holandés Antonius Geesink ganó a Akio Kaminaga, lo que supuso un auténtico duelo nacional, con harakiris incluidos.

La gimnasta soviética Latynina elevó su botín de medallas olímpicas a 18. El etíope Abebe Bikila se convirtió en el primer atleta que lograba dos triunfos consecutivos en el maratón olímpico, pese a que tan solo 40 días antes había sufrido una operación de apendicitis.

Su tiempo, de 2 horas, 12 minutos y 11 segundos, le valió para establecer el nuevo récord mundial de la especialidad. El himno nacional de Etiopía no sonó en honor del triunfo de Bikila porque los organizadores no esperaban su victoria.

Otro hecho desgraciadamente destacable fue la agresión del boxeador español Vicente Loren el árbitro húngaro Gyorgy Sermer, después de que este le descalificara en el segundo asalto de un combate de la categoría de los pesos pluma. El puñetazo del español envió al árbitro a la lona.

MÉXICO 1968

Los Juegos de México, hasta ahora los únicos disputados en Latinoamérica, pasaron a la historia por el legendario récord mundial en salto de longitud del estadounidense Bob Beamon, que logró volar 8,90 metros. La marca tardó 23 años en ser batida.

Los juegos mexicanos empezaron empañados por los sangrientos incidentes ocurridos diez días antes de la inauguración en la Plaza de las Tres Culturas, en la que hubo cientos de muertos y heridos por las revueltas estudiantiles que habían comenzado meses atrás.Participaron en los Juegos 5.516 deportistas de 112 países, que compitieron en 20 deportes. Por primera vez, los atletas fueron sometidos a controles antidopaje.

La altitud de la capital mexicana (2.240 metros) impidió grandes marcas en las pruebas de fondo, pero las de velocidad se vieron beneficiadas y hubo una lluvia de récords mundiales de atletismo (13) y de natación (4).

De todos ellos, el que hizo más historia fue el de Bob Beamon, con 8,90 metros en la prueba de longitud, que no fue batido hasta 1991 en los Campeonatos del Mundo de Tokio, donde el también norteamericano Mike Powell saltó 8,95 metros. El también estadounidense Richard Fosbury superó los 2,24 metros en salto de altura con su nuevo estilo, después de batir de espaldas el listón.

Otros norteamericanos que se convirtieron en legendarios fueron Tommie Smith, vencedor de los 200 metros con 19.83, y John Carlos, bronce, que reivindicaron el Black Power sobre el podio al levantar el puño enfundado en un guante negro.

La gimnasta checoslovaca Vera Caslavska ganó cuatro oros y dos platas, en una simbólica victoria sobre las gimnastas soviéticas, cuyo país había invadido Checoslovaquia dos meses antes. En el medallero por países, los deportistas de Estados Unidos fueron los grandes triunfadores con 107 medallas, de ellas 45 de oro, mientras que la Unión Soviética obtuvo 91 medallas, 29 de oro.

MÚNICH 1972

Los Juegos disputados en la ciudad germanofederal de Múnich fueron directamente golpeados por el terrorismo cuando el 5 de septiembre de 1972 ocho palestinos entraron en la Villa Olímpica y causaron la muerte de 17 personas, entre ellas nueve atletas israelíes.

Un grupo de terroristas del movimiento Septiembre Negro palestino irrumpió ese día de madrugada en la Villa, saltando la valla con ayuda de algunos atletas que pensaban que volvían de una escapada nocturna. Tras alcanzar las dependencias de Israel, mataron a dos miembros de este equipo y tomaron a otros nueve atletas como rehenes.

Los terroristas exigieron la liberación de más de 200 prisioneros palestinos, un avión para trasladarse a El Cairo y dos helicópteros para ir al aeropuerto, condiciones, que tras horas de negociaciones, fueron, en apariencia, admitidas. Sin embargo, con el grupo armado palestino en un aeródromo militar cercano a Múnich, francotiradores de la policía germana dispararon y mataron a tres terroristas.

Como respuesta, los palestinos asesinaron a los nueve rehenes israelíes y se desencadenó una batalla que finalizó con la muerte de otros dos terroristas y un policía. La competición se paralizó durante 34 horas y los sangrientos sucesos eclipsaron, lógicamente, el desarrollo de los Juegos, en los que participaron 7.134 atletas de 121 países, que compitieron en 22 deportes.

El bloque africano se opuso a la presencia de los deportistas de Rodesia, por la política segregacionista del régimen de Pretoria, y su ausencia se sumó a las de Sudáfrica y la República Popular China.

De los 1.109 atletas que recibieron alguna medalla, alguno tuvo que devolverlas, como el nadador estadounidense Rick Demont, vencedor en los 400 y que tomaba un medicamento con efedrina, vetado en la lista antidopaje del COI. También fue descalificado por dopaje el ciclista español Jaime Huélamo, bronce en carrera de fondo en ruta.

En el cómputo final, la Unión Soviética logró 99 medallas, 50 de ellas de oro; Estados Unidos, 93, 33 de oro, y la República Democrática Alemana 66, con 20 de oro. La natación superó al atletismo en número de plusmarcas y la gran figura de los Juegos fue el nadador estadounidense Mark Spitz, que logró 7 medallas de oro.

Estados Unidos sufrió un revés en atletismo, la Unión Soviética consolidó su hegemonía, la República Democrática Alemana se convirtió en la gran potencia femenina, África confirmó su progreso y Finlandia revivió viejas glorias.

Hubo drama y polémica en baloncesto. Estados Unidos llegaba a la final sin haber perdido ninguno de los 62 partidos que había disputado en su historia olímpica. Sin embargo, esta racha se truncó ante los soviéticos, con una canasta de Serguei Belov en el último segundo, que no admitieron los norteamericanos, quienes renunciaron a su medalla de plata.

En el hockey sobre hierba los paquistaníes protestaron de la dureza de la RFA en la final, con la victoria germana por un gol a cero y airada reacción de los asiáticos, que pisotearon la medalla de plata en la ceremonia de entrega de premios, por lo que fueron sancionados a perpetuidad, inhabilitación que luego fue levantada.

MONTREAL 1976

Los XXI Juegos Olímpicos, que se disputaron en la ciudad canadiense de Montreal del 17 de julio al 1 de agosto de 1976, tuvieron en la pequeña gimnasta rumana de 14 años Nadia Comaneci a su gran heroína, con tres medallas de oro y la primera calificación olímpica perfecta, al lograr la máxima nota de 10 en las paralelas asimétricas.

Comaneci revolucionó el mundo del deporte con sus perfectos ejercicios y una gran plasticidad y cambió la concepción y ejecución de la gimnasia deportiva femenina.

La rumana ganó tres medallas de oro, en el concurso individual, en las paralelas asimétricas y en la barra de equilibrios, su aparato preferido y en el que obtuvo sus mejores actuaciones. Fue medalla de plata en el concurso general por equipos, y bronce en los ejercicios de suelo. En total obtuvo siete máximas calificaciones de 10.

En estos Juegos participaron 6.084 deportistas, de ellos 1.251 mujeres, de 92 países en 22 deportes. Boicotearon los Juegos 22 países africanos, en protesta por la participación de Nueva Zelanda, cuyo equipo de rugby había jugado en la Sudáfrica del apartheid. Los Juegos también padecieron problemas laborales que retrasaron la construcción de las instalaciones, hasta el punto de que el Estadio Olímpico no se llegó a terminar.

La Unión Soviética aumentó su ventaja sobre los Estados Unidos en el total de las medallas obtenidas, con 125 medallas (49 de oro) por 104 (34 de oro) de los norteamericanos.

El cubano Alberto Juantorena causó sensación al ser el primero que vencía en los 400 y 800 metros en unos mismos juegos. En ambas pruebas se trataba de la primera victoria olímpica de un atleta de habla no inglesa.

En el atletismo femenino dominó la República Democrática de Alemania, que ganó nueve de los catorce títulos en juego.

Los Estados Unidos mantuvieron su hegemonía en la categoría masculina de natación, pero en la femenina se impusieron las alemanas orientales y Kornelia Ender fue la gran figura con cuatro medallas de oro y una de plata.

El estadounidense Edwin Moses, que empezó a destacar en la prueba de los 400 metros vallas en 1975, ganó la carrera de Montreal con 47 segundos y 64 centésimas, tiempo que supuso un nuevo récord mundial. Tras el boicot estadounidense a los Juegos de Moscú'80, Moses volvió a ganar en esta prueba en Los Angeles'84 y doce años después de Montreal fue bronce en Seúl.

En baloncesto, los norteamericanos se tomaron la revancha de 1972 y se proclamaron campeones olímpicos al vencer en la final a Yugoslavia por 95-74, pero en la categoría femenina, que debutaba como olímpica, las soviéticas ganaron la medalla de oro y derrotaron en la final a las estadounidenses por 112-77.

MOSCÚ 1980

El boicot de gran parte de las potencias capitalistas, que justificaron su ausencia por la invasión soviética de Afganistán, marcó el desarrollo de los Juegos de Moscú, tras los que el español Juan Antonio Samaranch tomó el relevo del irlandés Lord Killanin al frente del Comite Olímpico Internacional (COI).

Treinta y siete países, con Estados Unidos a la cabeza, siguieron las recomendaciones del presidente estadounidense Jimmy Carter para aislar deportivamente a la URSS. Los más significados, la República Federal Alemana y Japón, que junto a los estadounidenses habían copado gran parte de los podios en juegos anteriores.

Gran Bretaña y Australia decidieron que sus deportistas podían acudir a Moscú a título personal y desfilando bajo pabellón olímpico, algo a lo que no accedió Carter con sus atletas, y amenazó con retirar el pasaporte a los norteamericanos que quisieran viajar a la Unión Soviética. Finalmente participaron 5.179 deportistas de 80 países, el número más bajo de naciones desde 1956.

El nadador soviético Vladimir Salnikov fue el gran triunfador de aquella cita olímpica, al ser el primer hombre que bajaba de los 15 minutos en los 1.500 metros. El soviético Viktor Markin venció en los 400 metros con un crono excepcional (44.60) y en los relevos 4 x 400 junto a Remigius Valiulis, Mikhail Linge y Nikolai Tschernetski. El etíope Mirtus Yfter ganó los 5.000 y 10.000 metros.

Hubo dos duelos memorables en la media distancia entre los británicos Steve Ovett y Sebastian Coe, con victoria del primero en los 800 m. y del segundo en los 1.500. Las alemanas orientales y las soviéticas dominaron de forma casi absoluta en el atletismo femenino y tan sólo dos pruebas no fueron para ellas, el lanzamiento de jabalina y el salto de altura, pruebas en las que vencieron la cubana María Colon Rueñes y la italiana Sara Simeoni, respectivamente.

En gimnasia, el soviético Alexandr Ditiantin conquistó ocho medallas: tres de oro (en el concurso general individual, en el concurso general por equipos y anillas), cuatro de plata (paralelas, barra fija, salto y caballo con arcos) y una de bronce (suelo). El boxeador cubano Teófilo Stevenson fue el primero en ganar tres veces seguidas la misma categoría, el superpesado.

En baloncesto, ausente la selección de EEUU, el campeón de Moscú fue Yugoslavia con un gran equipo en el que jugaban Andro Knego, Dragan Kicanovic, Zoran Slavnic, Kresimir Kosic, Drazen Dalipagic y Mirza Delibasic, que venció en la final a Italia por 86-77.

Los Juegos de Moscú tuvieron una organización modélica, unas instalaciones excelentes y un respetuoso público que asistió de forma multitudinaria a la mayoría de las pruebas, pero carecieron de la competitividad que habían tenido anteriores citas olímpicas.

LOS ANGELES 1984

En respuesta a la ausencia de parte de los estados occidentales en Moscú'80, la Unión Soviética y los países de su órbita, excepto Rumanía y Yugoslavia, boicotearon los Juegos de Los Angeles. La República Democrática de Alemania, Cuba, Etiopía, Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria y la propia Unión Soviética, entre un total de 14 países, faltaron a la cita.

Con una organización prácticamente privada -el Estado solo aportó las fuerzas de seguridad y vigilancia-, se consiguieron unos 150 millones de dólares de ganancias. Participaron en los Juegos 6.829 deportistas de 140 países, que compitieron en 22 deportes.El dominio por países correspondió a los Estados Unidos de una forma abrumadora, pues los deportistas anfitriones lograron 83 medallas de oro, muy por delante de las 20 de Rumanía.

El estadounidense Carl Lewis hizo realidad su sueño de igualar las cuatro medallas conseguidas por su compatriota Jesse Owens en Berlín'36 -100, 200, relevos 4x100 y longitud-. En los 1.500 metros volvió a imponerse el británico Sebastian Coe, por delante de su compatriota Steve Cram y del español José Manuel Abascal.

La selección española de baloncesto, gracias a una gran actuación de todo el equipo y en buena medida por la ausencia de la Union Soviética, consiguió alzarse con la medalla de plata tras perder en la final con EE.UU., que tuvo un equipo inaccesible con Michael Jordan, Patrick Ewin y Chris Mullin entre sus principales figuras. En gimnasia la rumana Ecaterina Szabo, con tres oros, y el chino Li Ning, con dos, se llevaron todos los honores.

En natación se vivió un festival de victorias norteamericanas, pero no pudieron evitar que el germanofederal Michael Gross venciera en los 200 metros libre y en los 100 metros mariposa, ni que canadienses como Alex Baumann y Victor Davis se adjudicaran otras pruebas. El también norteamericano Greg Louganis fue el vencedor en los saltos de trampolín y en los de palanca.

SEÚL 1988

El positivo por esteroides anabolizantes en Seúl del atleta canadiense Ben Johnson, que había pulverizado el récord mundial de los 100 metros lisos con el increíble registro de 9.79, conmocionó al mundo en los Juegos de la XXIV Olimpiada, segundos que se disputaron en Asia tras los de Tokio en 1964.

En la capital de Corea del Sur participaron 8.397 deportistas de 159 países que compitieron en 31 deportes, incluidos los de exhibición y demostración. Corea del Norte presionó para que la organización de los Juegos fuera compartida por los dos países.

El COI y el Comité Organizador de Seúl acabaron por aceptar que Corea del Norte albergara la competición de voleibol, uno de los grupos del torneo de fútbol, la carrera ciclista de los 100 kilómetros y el tenis de mesa.

La exigencia del COI de que la frontera de Pyongyang estuviera abierta para que cruzaran sin obstáculos los miembros de la llamada "familia olímpica" acabó por desanimar a los dirigentes de Corea del Norte. Estos llamaron al boicoteo y lograron la solidaridad de Cuba, Albania, Nicaragua e Islas Seychelles.

Desde Seúl se lanzó al mundo la imagen de un país pujante económicamente y dispuesto a abandonar su sistema dictatorial, aunque en las semanas anteriores a los Juegos se produjeron violentos enfrentamientos entre estudiantes que pedían más libertades y la policía.

La sanción del COI a Ben Johnson fue ejemplar y el atleta canadiense fue desposeído de su medalla, que heredó Carl Lewis. El estadounidense terminó con dos oros y una plata. La URSS, en su última participación olímpica antes de su desintegración, fue la gran triunfadora con un total de 132 medallas, de ellas 55 de oro.

El ucraniano Sergei Bubka ganó el oro en pértiga. La gran triunfadora en la velocidad femenina fue la estadounidense Florence Griffith, que ganó tres medallas de oro (100, 200, en los que batió el récord del mundo (21.34) y relevos 4x100) y una de plata en los relevos 4x400. Se retiró poco después de los Juegos y murió en 1998, a los 38 años, entre sospechas sobre el posible consumo de sustancia prohibidas durante su carrera.

Matt Biondi fue el indiscutible rey de la natación con 5 oros (50, 100 4x100 y 4x400 libre y 4x100 estilos), una plata (100 mariposa) y un bronce (200 libre). Las alemanas orientales barrieron en la piscina, especialmente Kristin Otto que ganó 6 medallas de oro (50, 100 y 4x100 libre, 100 espalda, 100 mariposa y 4x100 estilos) seguida por la estadounidense Janet Evans con tres oros (400, 800 y 400 estilos.

En baloncesto, la Unión Soviética ganó en la final a Yugoslavia por 76-63. Estados Unidos, que por primera vez no se clasificaba para la final, se contentó con el bronce.

El checoslovaco Miloslav Mecir, que se impuso en la final al estadounidense Tim Mayotte (3-6, 6-2, 6-4, 6-2), y la alemana Steffi Graf, entonces con 15 años, vencedora de la argentina Gabriela Sabatini (6-3, 6-3), ganaron la medalla de oro en tenis, deporte que volvía a la competición oficial después de 64 años.

BARCELONA 1992

Los primeros Juegos sin boicots desde 1972 fueron una consecuencia de la nueva situación geopolítica mundial, tras la caída del muro de Berlín, la desintegración de la Unión Soviética, el fin del apartheid en Sudáfrica y la división de la antigua Yugoslavia.

Las repúblicas exsoviéticas participaron como Equipo Unificado. Yugoslavia, reducida a Serbia y Montenegro y sancionada por Naciones Unidas por su intervención armada en Bosnia-Herzegovina, no pudo enviar equipos, pero sí deportistas individuales que compitieron bajo bandera olímpica.

Participaron en estos primeros Juegos realmente universales 9.356 deportistas de 169 países. Entre todos ellos destacaron los miembros de la selección estadounidense de baloncesto, el Dream Team, por primera vez compuesta por los profesionales de la NBA. Michael Jordan, Larry Bird, Magic Johnson, Pat Ewing y Charles Barkley ganaron el oro de manera brillante.

Otro gran triunfador de los Juegos fue el gimnasta del Equipo Unificado Vitaly Scherbo, con sus seis oros. Grandes nombres de los Juegos fueron asimismo la argelina Hassiba Boulmerka (1.500), la etíope Derartu Tulu (10.000), los estadounidenses Kevin Young (400 m.v.) y Gail Devers (100) y la nadadora húngara Krisztina Egerszegi, con 3 oros.

España, que ganó 22 medallas, una cifra aún no igualada, contó entre sus triunfos más sonoros con el de la selección de fútbol, tras una emocionante victoria por 3-2 en el Camp Nou sobre Polonia, y con el de Fermín Cacho en los 1.500 metros.

El Equipo Unificado ganó el medallero con 45 oros (112 medallas), por 37 de Estados Unidos (108) y 33 de la Alemania reunificada (82). Los de Barcelona quedaron para la posteridad como ejemplo de la manera en que los Juegos pueden impulsar la transformación urbanística de una ciudad.

También se recordará siempre por el que está considerado el mejor encendido del pebetero olímpico, mediante una flecha de fuego lanzada por el arquero paralímpico Antonio Rebollo.

ATLANTA 1996

Michael Johnson, que acabó con el viejo récord del italiano Pietro Menea en los 200 metros, y Carl Lewis, que ganó en la longitud su noveno oro olímpico, dignificaron deportivamente los Juegos del Centenario, que, en el plano organizativo, decepcionaron a los participantes de todo el mundo.

La muerte de dos personas por la explosión de una bomba en el Parque Centenario, principal zona recreativa de Atlanta, dejó en evidencia el complicado dispositivo de seguridad puesto en marcha para los Juegos, en los que participaron 10.318 atletas de 197 países. Mohame Ali, oro en los Juegos de Roma 1960, fue el responsable de encender el pebetero, en una imagen para la historia.

Estados Unidos volvió a imponerse en el medallero general veintiocho años después, cómodamente, con 101 medallas y 44 oros, muy por encima de Rusia, con 63 medallas y 20 triunfos.

Pero el equipo local se encontró con sonoros fracasos. Los cubanos les dominaron en béisbol y boxeo, los canadienses les quitaron el oro en los 100 metros lisos y en el relevo 4x100 y nadadores de muy diversa procedencia, encabezados por la irlandesa Michelle Smith (tres oros y un bronce), abrieron amplias fisuras en su dominio de la piscina.

La selección estadounidense de baloncesto pasó de nuevo como un ciclón sobre sus rivales. Yugoslavia fue un digno rival que resistió el torbellino durante media hora y luego perdió toda opción. Oscar Schmidt se despidió de la selección brasileña participando en sus quintos Juegos Olímpicos.

Dos números uno en lo suyo, Andre Agassi y Miguel Indurain, dieron categoría olímpica a dos deportes hasta entonces poco considerados en los Juegos, el tenis y el ciclismo. El equipo estadounidense de gimnasia artística femenina se proclamó por primera vez en la historia campeón olímpico, pero la final individual fue para la ucrania Lilia Podkopayeva. Rusia y el chino Xiaoshuang Li se llevaron los respectivos oros masculinos.

Grandes nombres de la historia de deporte pasaron por los Juegos con más pena que gloria, entre ellos Sergey Bubka, Javier Sotomayor, Jackie Joyner, Janet Evans o Vitali Scherbo. El turco Naim Suleymanoglu ganó en halterofilia su tercer oro consecutivo en tres Juegos.

Los Juegos sufrieron de numerosos fallos organizativos. Los problemas con el transporte hicie ron llegar tarde a los entrenamientos, incluso a la competición, a numerosos atletas; muchos se quejaron de incomodidad y falta de limpieza en la Villa y varios tuvieron problemas con el excesivo celo de la policía local.

El sistema informático se reveló incapaz de ofrecer los datos más elementales: listas de salida y clasificaciones. Medios de comunicación de todo el planeta presentaron quejas formales al Comité Organizador y a la empresa responsable, IBM, y solicitaron la devolución de los pagos realizados por adelantado.

SYDNEY 2000

Los últimos Juegos de la era Samaranch fueron un éxito deportivo y organizativo. Reunieron a 10.651 atletas de 199 países, que compitieron en 28 deportes.

La natación puso los récords -quince plusmarcas mundiales-, el atletismo los grandes nombres -la luego sancionada por dopaje Marion Jones, que tuvo que devolver sus cinco medallas; Cathy Freeman, Michael Johnson- y el público de Sydney la deportividad y un alto conocimiento de las reglas de competición.

En la piscina, los holandeses Pieter van den Hoogenband e Inge de Bruijn fueron los máximos protagonistas. Cada uno impuso tres récords. Para la afición local, la figura fue sin embargo Ian Thorpe, que ganó los 400 libre y condujo a los relevos australianos 4x200 y 4x100 libre a victorias históricas sobre Estados Unidos.

La estrella del Estadio Olímpico fue la australiana Cathy Freeman, que paseó su condición de aborigen en dos actuaciones memorables: el encendido del pebetero en la ceremonia inaugural y la victoria en los final de 400 metros libre. El polaco Robert Korzeniowski ganó los dos oros de las dos pruebas de marcha, los 50 y los 20 kms, ésta gracias a la polémica descalificación del marchados mexicano Bernardo Segura.

También se privó de su medalla de oro, esta vez por dopaje, a la gimnasta rumana Andrea Raducan. Debutaron en los Juegos el triatlón y el taekwondo, al igual que la halterofilia y el pentatlón moderno femeninos.

Estados Unidos se impuso en el medallero final, con 36 medallas de oro por 32 de Rusia.

ATENAS 2004

Los Juegos regresaron a Grecia, su cuna, en una edición marcada por las dificultades organizativas y presupuestarias. 10.625 atletas representaron a 201 países, nueva cifra récord. Fueron los Juegos de la consagración del mejor deportista olímpico de todos los tiempos, el nadador estadounidense Michael Phelps, que ganó allí ocho medallas, seis de oro.

El marroquí Hicham El Guerrouj hizo doblete en 1.500 y 5.000, algo que no pasaba desde hacía 80 años. El último en lograrlo había sido el legendario finlandés Paavo Nurmi, en 1924.

Otros hechos destacados fueron el doblete de Argentina en baloncesto (eliminó a Estados Unidos en semifinales) y fútbol (sin ningún gol en contra), el sorprendente éxito chileno en tenis masculino, con oro y bronce en individuales y título en dobles, y la habitual victoria de la piragüista alemana Birgit Fischer.

La competición de lanzamiento de peso se desarrolló en la antigua Olimpia. Este gesto simbólico fue mancillado por el ganador, el ucraniano Yury Bilonoh, de quien se descubrió con posterioridad que estaba dopado.

Los atletas griegos Costas Kenteris y Ekaterini Thanou protagonizar una historia rocambolesca para huir de un control y terminaron por renunciar a su participación.

Estados Unidos (36 oros), China (32) y Rusia (28) encabezaron el medallero final.

PEKÍN 2008

El estadounidense Michael Phelps y el jamaicano Usain Bolt fueron las dos grandes estrellas de los Juegos de Pekín, en los que China se erigió en la primera potencia deportiva del mundo, con 15 oros más que Estados Unidos. Phelps se colgó ocho medallas de oro y superó la gesta de su gran ídolo de niño, su compatriota Mark Spitz, que en Múnich'72 logró siete títulos olímpicos.

Usain Bolt fue la otra gran sensación de los Juegos. El caribeño destrozó los récords del mundo de los 100 y los 200 metros, además del relevo 4x100, con una demostración de potencia nunca antes vista. Liu Xiang, el gran ídolo deportivo del país junto con el pívot Yao Ming, era la máxima esperanza de los chinos para oír su himno en el estadio del Nido, pero el campeón olímpico y mundial de los 110 vallas se retiró lesionado justo antes de competir.

La gimnasia fue un festival de medallas para China. En total, de los 14 podios de hombres y mujeres, solo los de salto masculino y suelo femenino no tuvieron a un local en alguno de sus escalones. En la capital china se consagró como la mejor raqueta del momento el español Rafael Nadal, que ganó la final al chileno Fernando González un día antes de proclamarse número uno del mundo.

La saltadora de pértiga rusa Yelena Isinbáyeva revalidó su título de Atenas y de paso regaló al orbe su plusmarca número 24 para dejar el listón a 5,05. El nuevo Dream Team de Kobe Bryant fue una apisonadora hasta que se topó en la final con España, la campeona mundial, que le obligó a emplearse a fondo. El resultado final, 117-108.

El fútbol olímpico volvió a dar la medalla de oro masculina a Argentina, integrada por grandes figuras como Lionel Messi, Sergio Agüero, Juan Riquelme o Ángel di María. Una de las mayores gestas de los Juegos la protagonizó el etíope Kenenisa Bekele, al hacer doblete en los 5.000 y 10.000 metros.

Las mujeres más laureadas fueron la nadadora australiana Stephanie Rice y la gimnasta Kai Zou, ambas con tres oros, mientras que la que más medallas cosechó fue la nadadora estadounidense Natalie Coughlin, con seis. También destacaron los tres oros del ciclista británico Chris Hoy, en unos Juegos recordados por sus soberbias instalaciones y su impecable organización.

LONDRES 2012

Los Juegos de Londres devolvieron a Estados Unidos la supremacía en el medallero, con 46 oros, y entronizaron a leyendas como Michael Phelps y Usain Bolt. Phelps se convirtió en el deportista más laureado de todos los tiempos con 22 medallas, el que más oros ha ganado, con 18, y el más premiado de Londres, con cuatro títulos olímpicos.

El tiburón de Baltimore anunció su retirada, pero dio marcha atrás y se le espera también en Río 2016. El jamaicano Usain Bolt hizo el más difícil todavía con un doble-triple, es decir engrandeció su condición de ser el hombre más rápido del planeta al revalidar los títulos de 100, 200 y relevos 4x100, este último con récord del mundo.

México escribió la página más gloriosa de su historia olímpica al ganar por primera vez el torneo de fútbol en un gran partido ante Brasil.

La nadadora estadounidense Missy Franklin fue la reina de la piscina con cuatro oros y una plata, aunque irrumpieron otras figuras emergentes como la lituana Ruta Meilutyte, la campeona más joven, con 15 años y 133 días, así como la china Shiwen Ye, de 16, que incluso mejoró en los últimos 50 metros de los 400 estilos el registro que había marcado en la prueba masculina el campeón de la distancia, el norteamericano Ryan Lochte.

En atletismo hubo un impresionante doblete para delirio de los aficionados locales de Mo Farah en los 5.000 y 10.000 metros, así como el récord del mundo del keniano David Rudisha en los 800 y los tres oros de la estadounidense Allyson Felix en 200, 4x100 (éste con récord del mundo) y 4x400.

El orgullo mayor de los británicos fue sir Chris Hoy, el auténtico monarca del ciclismo de pista que sumó su séptimo oro olímpico, más que ningún otro atleta del país. Su compatriota Bradley Wiggins, primer británico en ganar el Tour de Francia tres semanas antes y poseedor también de siete medallas olímpicas, venció en la contrarreloj.

Andy Murray y Serena Williams dominaron el tenis y Estados Unidos refrendó su dominio absoluto en el baloncesto con Kevin Durant como máximo encestador del torneo con 156 puntos. La seguridad, pese a que se necesitó a última hora el refuerzo del ejército, evitó cualquier incidente extradeportivo y el tráfico en una ciudad tan congestionada como la capital británica tampoco fue un impedimento.